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Con una goleada a Eslovaquia, España se mete en la ronda final de la Eurocopa

Con una goleada a Eslovaquia, España se mete en la ronda final de la Eurocopa

La selección española, con Sarabia de agitador y Busquets de jefe, pasa a octavos con buen juego y goles ante un rival que opuso muy poca resistencia

Los torneos cambian en un instante. Unas veces es un penalti parado por Casillas a Italia. Otras, una pillería de Villa en el área rodeado de vietnamitas. España buscaba el suyo en esta Eurocopa. De momento halló un alivio con buen juego y goles ante un rival de peluche. El mapa sitúa a la selección española a cuatro estaciones del cielo.

Intuía Luis Enrique que España estaba a punto de descorchar el cava. La botella resistió media hora. Después llegó una fiesta. La necesitaba la gente, el portero, la defensa, el centro del campo, la delantera y el ambiente. Desde el primer gol apareció la barra libre. En la sala, un agitador por encima de todos, Sarabia, omnipresente en La Cartuja con pases y remates.

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El incomprensible error del portero de Eslovaquia que regaló el 0-1: ¿Qué quería hacer?

El manteo a Eslovaquia fue una manera brillante de terminar la gira que España recorrió ante tres selecciones del escalón inferior del torneo. Las buenas noticias no sólo llegaron por los goles. Busquets sacó el libreto de pivote. Mientras los demás dimitan hay que tirar de un sabio en el puesto. Otra solución natural funcionó con la irrupción de Azpilicueta en el lateral derecho.

Luis Enrique es un impermeable. Agitó la coctelera con el factor sorpresa. No hay nada como pedirle un cambio para que opte por otro. Así, Marcos Llorente pasó a la reserva. El puesto de lateral fue para Azpilicueta, que se lo sabe desde niño. Eric García hizo de pareja de Laporte, un dúo ensamblado en Mánchester.

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Morata lanzó el penalti por orden de Luis Enrique: «Tíralo tú»… y lo falló

En el medio regresó Busquets, dotado de la jerarquía necesaria para estos partidos, domaba el balón. Y en la derecha se colocó Sarabia, un revoltoso constante, que con centros y remates animó a la selección. Llegó como jugador número 24 y es titular.

Un gol insólito

Eslovaquia no defraudó. Fue fiel a sus principios. En el torneo sólo había disparado dos veces a puerta, una muestra de que va con pistola de agua. El grupo daba tantos pasos atrás que se quedaba sin campo. Era una invitación a que España jugueteara en los alrededores de su área, una decisión kamikaze que abrió los mejores momentos de la función.

El guionista eslovaco mostró chispa. Las ocurrencias se iban a suceder. Hromada retrasó tanto un despeje que en vez de dar al balón pateó el gemelo de Koke. Se necesitaba el VAR para recrearse en el disparate. El penalti se lo pidió Morata, al que la portería se le hizo de hockey hielo. Su lanzamiento lo rechazó Dubravka. La tradición de desperdiciar penaltis resulta mortífera. A la espera de un especialista fiable, España sale viva de esta lacra.

El gol que supuso una cantimplora para España fue exótico. Por algo se estaba jugando en Sevilla en verano a las seis de la tarde. Sarabia disparó al larguero, el balón se fue a las nubes y cuando bajó Dubravka lo remató en plan voleibol sobre su propia portería. Es de imaginar que los fundadores de Youtube se miraran atónitos. Asombroso.

El autorretrato eslovaco prosiguió en el segundo gol. Una charlotada en grupo de la zaga y el portero concluyó en un cabezazo de Laporte. El central, señalado tras su flojera ante Lewandowski, necesitaba una acción así, que celebró como un desahogo. Eslovaquia daba dinero por una pausa de hidratación, un descanso y un DVD de fútbol.

El turno de la alegría

Quedaba un buen rato de recreo. Había que pedir turno para jugar en el jardín. Sarabia repartió los boletos a unos y otros. Otra ración de goles alegró a la grada. Los hubo de elaboración y de cierta comicidad. Luis Enrique, sin firmar la renovación, dio vuelo a las alternativas. Morata se fue al banco en una caminata que se convirtió en un referéndum que ganó por aclamación.

Ferran Torres festejó su primer toque al balón con un taconazo precioso que terminó en la red. Apareció Adama Traoré en el césped, un cohete escondido en la competición.Thiago entró por Busquets, que guardó el birrete para otro partido. Polonia, colaboradora en los festejos, empató y convirtió a España en líder provisional, una situación que duró un suspiro. En un instante cambia todo.

/Escrito por José Luis Hurtado para Marca de España

 

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