Los hooligans fueron barridos de los estadios ingleses y desde hace muchos años ya no son una amenaza cuando los clubes o la selección salen de las islas. La UK Football Police Unit, el organismo encargado de controlar a los violentos en Gran Bretaña, emitió una orden de restricción contra 2300 hinchas antes de este Mundial. Les retiraron el pasaporte para que no pudieran viajar a Estados Unidos, Canadá o México.
La FIFA prohibió además a los hinchas ingleses portar en las tribunas banderas que muestren cualquier tipo de fusil, algo que era habitual en las canchas del Reino Unido como forma de homenajear a los soldados caídos.
Inglaterra es uno de los equipos más convocantes de este Mundial. La albiceleste encarará por primera vez a una selección de jerarquía, cuarta en el ranking FIFA, y a una hinchada que jugó de local en casi todos los partidos. Mientras Argentina se enfrentó en las tribunas con un puñado de simpatizantes suizos, caboverdianos, jordanos, austríacos y argelinos, con Inglaterra será otra historia.
El equipo europeo jugó hasta aquí en seis ciudades diferentes: Dallas, Boston, Nueva York, Atlanta, Ciudad de México y Miami. Como Argentina, repetirá la sede en el estadio de Georgia en el duelo de semifinales. Hasta aquí no se reportaron disturbios de magnitud. Solo en la capital mexicana, donde el equipo inglés eliminó a los locales en octavos de final, se vivió un clima de tensión en la previa. Inglaterra denunció “sabotaje” por parte de los aficionados locales que buscaron generar ruido y caos en la puerta del hotel de la concentración. Entre los 80.000 espectadores que colmaron ese día el Azteca, hubo unos 6000 ingleses que viajaron para acompañar a su equipo.
Tribuna segura
Del lado argentino, a través del programa Tribuna Segura, el Ministerio de Seguridad compartió con las autoridades norteamericanas un listado de 35.000 personas que no pueden ingresar a los estadios, alcanzadas por restricciones judiciales, policiales o administrativas vinculadas con hechos de violencia en espectáculos deportivos. Entre ellos figuran barras junto a deudores de la cuota alimentaria.
Por su parte, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, Markwayne Mullin, calificó de “increíble” el enorme operativo de seguridad que se montó alrededor de esta Copa del Mundo y destacó la colaboración entre las fuerzas federales, estatales y locales.
En una entrevista reciente con Fox News, Mullin dijo que no va a poder dormir bien hasta el 20 de julio, el día después de la final del Mundial, y destacó: “No queremos que se sientan como si estuvieran paseando por una zona de guerra, pero queremos que todo el mundo sepa que también estamos trabajando muy duro para garantizar la seguridad. No me importa si estás fuera del estadio o dentro, pero la cantidad de agentes que tenemos dedicados a esto es realmente impresionante”. El funcionario republicano destacó “la visión del presidente Trump de traer aquí el Mundial para celebrar nuestro 250 aniversario”.
/LaNacion
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