El fútbol continental adoptará las nuevas reglas de la temporada 2026/27 a partir de este mes de julio, pero la Confederación Sudamericana plantó bandera y rechazó la tarjeta roja para los jugadores que se cubran la boca al hablar con un rival.
El fútbol continental adoptará las nuevas reglas de la temporada 2026/27 a partir de este mes de julio, pero la Confederación Sudamericana plantó bandera y rechazó la tarjeta roja para los jugadores que se cubran la boca al hablar con un rival.
La Confederación Sudamericana de Fútbol, a través de su Comisión de Árbitros, anunció de manera oficial que a partir de este mes de julio de 2026 comenzarán a regir las modificaciones a las Reglas de Juego 2026/27 aprobadas por la International Football Association Board. Sin embargo, la CONMEBOL resolvió no aplicar la polémica recomendación de la FIFA que sugería la expulsión para aquellos futbolistas que se tapen la boca con las manos para comunicarse con un rival dentro del campo.
Esta controvertida directriz de la IFAB, que nació con la intención de transparentar los diálogos calientes en el césped y evitar insultos o provocaciones indetectables para las cámaras, fue catalogada por muchos sectores del ambiente futbolístico como una medida impracticable y sumamente subjetiva. Al rechazar esta disposición opcional, el ente regulador sudamericano priorizó mantener la fluidez natural de las interacciones humanas en el fútbol y evitar que los árbitros asuman una carga de interpretación desmedida, lo cual podría haber provocado una catarata de tarjetas rojas polémicas en las copas continentales.
El resto de las modificaciones del paquete reglamentario sí se implementará con absoluta normalidad en las canchas de Sudamérica. Los nuevos cambios que entrarán en vigencia buscan agilizar el desarrollo de los partidos, combatir de forma severa las pérdidas deliberadas de tiempo y otorgarle mayor autoridad y mejores herramientas de gestión a los árbitros durante los noventa minutos. Con este filtro regulatorio, la CONMEBOL busca un equilibrio lógico: modernizar el ritmo de juego y castigar la trampa, sin perder de vista la esencia pasional y el folklore del futbolista sudamericano.
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