En quizás el peor partido del torneo, los sudamericanos deberán esperar otros resultados para ver si clasifican a la siguiente ronda fase a la que ya avanzaron los oceánicos tras un partido que tenía escrito el empate desde el primer minuto de juego.
En el partidos más discreto y mediocre de lo que va de esta Copa Mundial, Paraguay y Australia empataron sin goles en un partido aburridísimo que no tuvo nada de emoción y escasearon completamente las ocasiones de goles, pero que al menos el resultado les sirvió a Australia para asegurar su clasificación al siguiente ronda, mientras que Paraguay deberá esperar otros resultados para ver si logra avanzar.
En un partido marcado por el exceso de precaución, la ‘Albirroja’ de Gustavo Alfaro y los ‘Socceroos’ igualaron sin goles. El resultado le permite a los sudamericanos seguir respirando en la Copa del Mundo, mientras que los oceánicos dan la sorpresa al quedarse con la segunda plaza del grupo, esquivando a la temible Alemania.
Un clásico «pacto de no agresión» —ese típico empate donde ninguno arriesga porque el resultado beneficia a ambos— se instaló de lleno en la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá. En un duelo donde el miedo al error superó con creces la ambición de victoria, Paraguay y Australia protagonizaron una igualdad que dejó a ambas escuadras conformes con lo que dictaba la tabla de posiciones.
Para el elenco de Gustavo Alfaro, sumar significaba mantenerse con soporte vital en la cita planetaria. Para los dirigidos por Tony Popovic, el premio era mayúsculo e impensado en la previa del torneo: abrochar el segundo lugar del grupo y evitar el temido choque de dieciseisavos de final ante Alemania (líder del Grupo E). Así, con los cálculos sobre la mesa, el encuentro se disputó con la tensión de una verdadera final, aunque con propuestas muy dispares.
Dominio oceánico y el cerrojo de Alfaro
Durante los primeros 45 minutos, la selección paraguaya cedió todo el protagonismo. La ‘Albirroja’ apostó por un libreto conservador, priorizando juntar líneas y no dejar un solo centímetro al rival, a costa de sacrificar por completo el volumen ofensivo. Figuras llamadas a marcar la diferencia, como Gabriel Ávalos o el talentoso Julio Enciso, pasaron inadvertidas ante la falta de generación de juego.
Australia, en cambio, asumió la batuta. Los ‘Socceroos’ ganaron los duelos individuales, manejaron los tiempos y generaron ocasiones suficientes para irse al descanso en ventaja. Si el marcador se mantuvo en cero fue exclusivamente gracias a los reflejos del portero Orlando Gil, quien se alzó como el salvador paraguayo para mantener el plan de su técnico intacto.
Despertar guaraní sin premio en la red
El opaco rendimiento sudamericano del primer tiempo forzó una enérgica charla de Gustavo Alfaro en el vestuario, la cual tuvo un impacto visible. Paraguay saltó al complemento con una actitud más agresiva y adelantó sus líneas, incomodando por primera vez a la defensa australiana.
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Los avisos de la ‘Albirroja’: Las opciones más claras llegaron a través de Andrés Cubas y del recién ingresado Mauricio, quienes lograron romper el cerco oceánico en los primeros pasajes del segundo tiempo.
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Conformismo final: A pesar de esta ráfaga de buen fútbol, la mejoría no se tradujo en goles. Con el paso de los minutos, el ímpetu inicial se fue diluyendo y ambos equipos parecieron firmar un armisticio en la cancha.
El pitazo final selló un empate que vale oro para ambas escuadras. Australia celebra una histórica segunda posición, esperando rival en la próxima ronda (posiblemente Irán, aunque Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda siguen en carrera en ese cruce). Por su parte, Paraguay respira aliviado y sigue con vida, aunque con la tarea urgente de afinar su propuesta ofensiva si quiere ser protagonista en las rondas de eliminación directa.

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