Hubo expectación, pero finalmente no hubo protagonistas chilenos en un partido que, en la previa, aparecía como una nueva oportunidad para ver frente a frente a dos futbolistas de la Roja en la Premier League.
El Ipswich Town de Marcelino Núñez, que debió conformarse con observar el encuentro desde el banco de suplentes, se impuso por 3-2 en la casa del Crystal Palace de Darío Osorio, quien ni siquiera fue citado para el compromiso. El esperado ‘duelo de chilenos’ en el fútbol inglés, por lo tanto, quedó reducido a una expectativa que nunca llegó a concretarse.
Casi diez años habían pasado desde la última vez que dos futbolistas chilenos se enfrentaron en un partido de la Premier League. El antecedente se remontaba al triunfo por 2-1 del Manchester City de Claudio Bravo sobre el Arsenal de Alexis Sánchez, un encuentro que hasta ahora constituía la referencia más reciente de un enfrentamiento directo entre jugadores nacionales en la máxima categoría inglesa. Todo indicaba que la espera podía llegar a su fin, pero las decisiones de los respectivos entrenadores terminaron imponiendo otra realidad.
Pierre Sage decidió no convocar a Osorio, mientras que Gary O’Neil optó por mantener a Núñez entre los suplentes, privilegiando en el mediocampo al argentino Exequiel Palacios y al serbio Sasa Lukic. De esta manera, ninguno de los dos futbolistas nominados por Nicolás Córdova para la gira de la selección chilena por Norteamérica, con amistosos ante Canadá, México y Estados Unidos, consiguió sumar minutos en Selhurst Park.
Crystal Palace comenzó el encuentro intentando imponer las condiciones y encontró rápidamente los espacios para instalarse en campo rival. El conjunto local asumió la iniciativa, manejó buena parte de la posesión y obligó al Ipswich a adoptar una postura más conservadora, esperando la posibilidad de lastimar mediante transiciones rápidas.
Las Águilas no necesitaron demasiado tiempo para transformar ese dominio territorial en ventaja. A los 14 minutos, Anan Khalaily recibió cargado sobre el sector derecho, avanzó hacia el área y sacó un remate cruzado que terminó desviándose en un defensor del Ipswich. El cambio de trayectoria resultó determinante y la pelota terminó en el fondo de la red, desatando los festejos del público en el recinto del sur de Londres.
El tanto, sin embargo, no consiguió desordenar definitivamente al conjunto visitante. El Ipswich comenzó a adelantar sus líneas, encontró mejores asociaciones y, apenas nueve minutos después, consiguió establecer la igualdad. A los 23’, una larga elaboración terminó con un preciso centro de Leif Davis, quien encontró a Emersonn dentro del área. El delantero apareció con decisión para imponerse por arriba y conectar un cabezazo que dejó sin opciones al arquero local.
El empate modificó el escenario. El partido adquirió un ritmo mucho más intenso y comenzó a transformarse en un intercambio de golpes, con ambos equipos encontrando espacios y mostrando que el resultado podía inclinarse hacia cualquiera de los dos lados.
Un partido que cambió con una expulsión
El equilibrio se mantuvo hasta que una acción terminó modificando por completo el desarrollo del encuentro. A los 34 minutos, Axel Disasi fue expulsado con tarjeta roja directa después de llegar tarde a un cruce con Jack Clarke y propinarle una fuerte patada en la zona de la canilla.
La expulsión obligó al Crystal Palace a jugar con un hombre menos durante prácticamente una hora y alteró las condiciones tácticas del encuentro. El Ipswich entendió rápidamente que tenía una oportunidad que no podía desperdiciar y comenzó a adelantar sus líneas, aprovechando la superioridad numérica para someter progresivamente al conjunto local.
El equipo visitante terminó mucho mejor el primer tiempo, instalándose cerca del área del Palace y ejerciendo una presión que comenzó a generar dudas en la defensa de las Águilas. La superioridad numérica se tradujo en mayor control y, cuando el descanso parecía inminente, llegó el segundo golpe.
A los 45 minutos, Emersonn actuó como pivote y descargó para Leif Davis, quien volvió a aparecer como uno de los principales protagonistas del ataque del Ipswich. La acción terminó en el segundo gol visitante, coronando una remontada que parecía especialmente valiosa considerando que el conjunto de O’Neil había comenzado el partido por debajo en el marcador.
El panorama parecía favorable para el Ipswich de cara al complemento. Con un jugador más, el visitante asumió el control y durante varios pasajes consiguió manejar el encuentro con inteligencia, atacando los espacios y obligando al Palace a recorrer muchos metros detrás de la pelota.
De hecho, el conjunto visitante dispuso de varias ocasiones para ampliar la ventaja. Sin embargo, la falta de precisión en los últimos metros y algunas decisiones desacertadas dentro del área rival terminaron manteniendo con vida al equipo londinense.
Y esa falta de contundencia terminaría siendo determinante.
El Crystal Palace cambió su actitud y comenzó a asumir mayores riesgos pese a encontrarse en inferioridad numérica. Ante esa reacción, O’Neil movió el banco en el minuto 63 y realizó tres sustituciones, buscando recuperar energía, profundidad y capacidad ofensiva. Pero entre las variantes no estuvo Marcelino Núñez, quien continuó observando el partido desde el banquillo.
La reacción del conjunto local fue evidente. El Palace comenzó a jugar mucho más cerca del área del Ipswich y, pese a contar con un hombre menos, consiguió generar situaciones que hasta ese momento parecían poco probables. La presión sobre el arco visitante aumentó y el empate comenzó a instalarse como una posibilidad concreta.
Finalmente, a los 75 minutos, llegó la igualdad. Jorgen Strand Larsen recibió en el borde del área, protegió la pelota ante la presión de los defensores, giró con habilidad y sacó un remate que terminó en el fondo de la red. El 2-2 transformó completamente la recta final de un partido que el Ipswich parecía tener controlado.
El golpe obligó nuevamente a O’Neil a intervenir. Dos minutos después del empate, el entrenador decidió retirar al amonestado Sasa Lukic para darle ingreso a Florentino Luís, otro volante destinado a recuperar el equilibrio en la mitad de la cancha. La decisión también reflejó la consideración que el técnico mantiene por Núñez, aunque el chileno finalmente no recibió la oportunidad de ingresar.
Con el 2-2, el encuentro entró en una fase abierta y de máxima tensión. El Palace, pese a la inferioridad numérica, parecía haber conseguido rescatar un punto que durante largos pasajes había estado muy lejos de sus posibilidades. El Ipswich, en cambio, lamentaba las oportunidades desperdiciadas y veía cómo una ventaja que parecía encaminada a convertirse en victoria comenzaba a escaparse.
Pero cuando todo apuntaba a que el empate sería el desenlace, el visitante encontró el golpe definitivo.
En el minuto 90, Zian Flemming, una de las variantes introducidas durante el segundo tiempo, aprovechó un rebote después de un remate que se estrelló en el travesaño y apareció en el lugar preciso para marcar el 3-2. El tanto cayó como un mazazo para el Crystal Palace y silenció completamente Selhurst Park.
Así, el Ipswich terminó llevándose un triunfo de enorme valor después de un partido que tuvo prácticamente todos los ingredientes de una jornada intensa: remontada, expulsión, superioridad numérica, reacción del equipo perjudicado, empate en la segunda parte y un gol decisivo en los descuentos.
Para el fútbol chileno, sin embargo, quedó una sensación distinta. El partido que podía marcar el reencuentro de dos futbolistas nacionales en la Premier League terminó sin Marcelino Núñez ni Darío Osorio sobre el terreno de juego. Uno permaneció en el banco; el otro ni siquiera fue convocado. La espera por volver a ver un enfrentamiento de chilenos en la máxima categoría inglesa tendrá que continuar.
/Freddy Bustos, corresponsal de todofutbol en Inglaterra.

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