La continuidad de Gustavo Alfaro al frente de Paraguay ya es una realidad. Aunque todavía faltaba una confirmación formal, la señal entregada por la dirigencia fue suficientemente contundente para despejar cualquier interrogante. Roberto Harrison, presidente de la Federación Paraguaya de Fútbol (FPF), publicó en sus redes sociales una fotografía junto al entrenador argentino y una camiseta de la Selección con el apellido del técnico y el número 2030.
La imagen no fue simplemente un gesto protocolar. Representó, en la práctica, la confirmación de que Paraguay decidió extender un proceso que alcanzó su punto más alto en el Mundial 2026, donde la Albirroja consiguió avanzar hasta los octavos de final y recuperar una presencia competitiva que durante los últimos procesos mundialistas había estado lejos de ser constante.
El fútbol paraguayo encontró en Alfaro algo más que un entrenador capaz de obtener resultados. El técnico argentino consiguió reconstruir una identidad basada en el orden, la disciplina táctica, la fortaleza mental y, especialmente, una capacidad competitiva que convirtió a Paraguay en un adversario incómodo para cualquiera. La Albirroja volvió a sentirse capaz de competir en los grandes escenarios, y esa transformación terminó siendo determinante para que la Federación optara por mantener el proyecto.
La actuación en la Copa del Mundo fue la principal carta de presentación para esta renovación. Paraguay superó la fase de grupos y luego protagonizó uno de los grandes golpes del campeonato al eliminar a Alemania en los penales durante los 16avos de final. No se trató solamente de una clasificación inesperada: fue una demostración de la personalidad que Alfaro consiguió transmitirle a su equipo en un torneo donde los detalles, la concentración y la capacidad para resistir los momentos adversos suelen establecer la diferencia.
Gustavo Alfaro consiguió que Paraguay recuperara precisamente una de las características que históricamente habían identificado a su fútbol: la capacidad de competir hasta el límite. Frente a Alemania, esa fortaleza apareció en toda su dimensión. La Albirroja soportó la presión, llevó el encuentro hasta la definición desde los doce pasos y terminó imponiéndose en un escenario de máxima exigencia.
El desafío siguiente fue todavía mayor. En los octavos de final apareció Francia, uno de los grandes candidatos del torneo. Paraguay terminó eliminado, pero volvió a dejar una imagen positiva y obligó al conjunto europeo a disputar un partido mucho más complejo de lo que podía anticiparse. La eliminación no borró lo conseguido anteriormente; por el contrario, confirmó que el equipo guaraní había logrado instalarse en un nivel competitivo superior.
Ese recorrido explica la decisión de la dirigencia paraguaya. La Federación no quiso comenzar nuevamente desde cero un proyecto que recién empieza a entregar resultados, sino darle continuidad a una estructura que mostró señales claras de crecimiento. En el fútbol de selecciones, donde los períodos de trabajo son necesariamente más largos y los partidos oficiales aparecen con menor frecuencia, conservar una idea y un cuerpo técnico puede resultar tan importante como incorporar nuevos futbolistas.
La renovación de Alfaro, por lo tanto, debe entenderse como una apuesta por la estabilidad. Paraguay no solamente está renovando el contrato de un entrenador; está apostando por una determinada manera de competir. La experiencia del Mundial 2026 demostró que la Albirroja puede enfrentarse a selecciones de mayor jerarquía individual sin renunciar a sus propias fortalezas.
El Mundial 2030 ya aparece en el horizonte
Con la continuidad asegurada, Alfaro tendrá ahora una responsabilidad mucho mayor: transformar el buen Mundial de 2026 en el punto de partida de un proceso que tenga como destino la Copa del Mundo de 2030.
El primer objetivo será nuevamente la clasificación, aunque todavía no está confirmado cómo se desarrollará el proceso clasificatorio para esa edición. Pero el horizonte ya está definido. Paraguay quiere volver a estar en la máxima cita del fútbol mundial y, esta vez, no conformarse únicamente con regresar al torneo, sino hacerlo con una estructura capaz de competir y avanzar.
En paralelo, la Copa América 2028 aparece como otra estación fundamental dentro de este nuevo ciclo. Será una oportunidad para evaluar cuánto puede crecer el equipo después de la experiencia acumulada en 2026 y, al mismo tiempo, para incorporar nuevas generaciones a una selección que necesita mantener la competitividad sin perder la identidad construida por Alfaro.
Ese equilibrio será uno de los principales desafíos del entrenador argentino. El Paraguay que brilló en 2026 deberá evolucionar. Los rivales ya conocen sus fortalezas, los futbolistas cambiarán y las exigencias serán mayores. Por eso, el gran mérito del nuevo proceso no estará únicamente en repetir la fórmula, sino en hacerla evolucionar sin perder aquello que convirtió a la Albirroja en una selección nuevamente respetada.
La dirigencia paraguaya parece tener claro que el proyecto necesita tiempo. La apuesta es sostener al entrenador, consolidar una idea y construir sobre una base que ya demostró funcionar. El Mundial 2026 entregó resultados concretos, pero también una señal mucho más importante: Paraguay volvió a creer que puede competir de igual a igual frente a selecciones de enorme tradición.
La fotografía publicada por Harrison terminó convirtiéndose en el símbolo de esa nueva etapa. El presidente de la FPF apareció junto a Alfaro sosteniendo la camiseta paraguaya con el apellido del técnico y el número 2030, acompañada de un mensaje tan breve como significativo: “2030, allá vamos”.
Más que una frase, es una declaración de intenciones. Después de recuperar protagonismo en 2026, Paraguay decidió no detenerse. Alfaro continuará al mando y tendrá cuatro años para convertir una buena actuación mundialista en un verdadero proyecto de selección. La apuesta está hecha: continuidad, identidad y ambición para que la Albirroja vuelva a mirar hacia adelante con la convicción de que su techo todavía está mucho más arriba.
/René Aguirre corresponsal de todo futbol

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