Cuando el Bayern de Múnich encuentra su ritmo, puede convertirse en una auténtica máquina de hacer goles.
El conjunto bávaro necesitó un tiempo para descifrar el complejo planteamiento del Bodø/Glimt, pero cuando encontró los espacios y consiguió acelerar su circulación, la resistencia noruega se derrumbó. Cinco goles en la segunda mitad terminaron transformando un partido inicialmente incómodo en un contundente 5-0, una goleada que permite al gigante alemán comenzar su camino en esta Champions con una contundente declaración de intenciones.
La historia del encuentro, sin embargo, estuvo lejos de ser tan sencilla durante los primeros 45 minutos. El técnico del conjunto noruego, Knutsen, diseñó un extraordinario entramado defensivo para contener el enorme repertorio ofensivo del Bayern. El plan era evidente: juntar líneas, reducir al mínimo los espacios entre defensores y centrocampistas y mantener prácticamente a los once jugadores por detrás de la pelota.
Y durante buena parte de la primera mitad, funcionó.
El Bayern tuvo la iniciativa, pero encontró enormes dificultades para transformar su dominio territorial en ocasiones claras. Sus habituales futbolistas capaces de desequilibrar en espacios reducidos se toparon con una verdadera muralla. El Bodø/Glimt cerró líneas de pase, bloqueó los caminos hacia el área y obligó al conjunto bávaro a mover la pelota con paciencia, sin encontrar con facilidad la grieta que le permitiera acelerar.
Aun así, el equipo alemán consiguió generar algunas señales de peligro. Kimmich estrelló un remate en el palo, mientras Musiala también estuvo cerca de abrir el marcador con un disparo peligroso. Harry Kane, en cambio, tuvo una primera mitad bastante más discreta de lo habitual, condicionado por la escasez de espacios y por la férrea vigilancia de la defensa noruega.
El 0-0 al descanso, por lo tanto, no era producto de una mala actuación del Bayern, sino de un planteamiento defensivo muy bien ejecutado por su rival. El Bodø/Glimt consiguió llevar el partido al terreno que más le convenía y obligó al gigante alemán a convivir con una situación poco habitual: tener el control del juego sin encontrar la profundidad necesaria para traducirlo en goles.
Pero el Bayern tiene demasiados recursos como para quedar atrapado durante 90 minutos en ese escenario.
En la segunda parte apareció otra versión del equipo bávaro. La circulación ganó velocidad, los movimientos ofensivos comenzaron a generar mayores dificultades a la defensa noruega y los espacios que durante el primer tiempo prácticamente no existían empezaron a aparecer. Con Olise, Musiala, Luis Díaz y Kane cada vez más conectados, el Bayern fue inclinando definitivamente el partido a su favor.
Y cuando consiguió romper la resistencia del Bodø/Glimt, el encuentro cambió por completo.
Los goles comenzaron a sucederse hasta construir un contundente 5-0 que terminó reflejando la enorme diferencia de jerarquía entre ambos planteles. La goleada también permite observar el potencial que todavía tiene el equipo alemán, especialmente considerando que varias de sus principales figuras aún deben alcanzar su mejor nivel de funcionamiento colectivo.
El Bayern conserva buena parte de los argumentos que ya lo hicieron protagonista durante la temporada anterior. Solo el PSG, finalmente campeón, consiguió eliminarlo en las semifinales de la pasada Champions, una muestra suficientemente clara de la dimensión competitiva del conjunto dirigido desde Múnich.
Con sus principales piezas ofensivas tomando ritmo, la amenaza puede ser todavía mayor. Olise, Musiala, Luis Díaz y Kane conforman un arsenal capaz de cambiar un partido en cuestión de minutos, y ante el Bodø/Glimt quedó demostrado que basta con encontrar un pequeño resquicio para que todo el potencial ofensivo del Bayern aparezca de golpe.
Eso no significa, sin embargo, que el equipo noruego haya decepcionado. Más bien al contrario. Su planteamiento inicial volvió a justificar la reputación que ha construido en los últimos años como uno de los equipos más atractivos y competitivos surgidos desde el fútbol nórdico. Knutsen consiguió durante un tiempo incomodar seriamente a uno de los grandes favoritos del torneo, aunque finalmente la diferencia individual y colectiva terminó imponiéndose.
El Bodø/Glimt ya había demostrado en la edición anterior de la Champions que no está dispuesto a asumir un papel meramente testimonial frente a los grandes. En aquella campaña consiguió derrotar al Inter y al Atlético, además de empatar frente al Dortmund, resultados que explican por qué su presencia en Europa genera cada vez mayor respeto.
Esta vez, sin embargo, le tocó conocer la otra cara de la competición: la que aparece cuando enfrente está un Bayern que encuentra espacios, acelera y empieza a marcar. El 0-0 del descanso terminó convertido en un 5-0 que deja una conclusión clara: el Bayern todavía está tomando ritmo, pero cuando consiga funcionar a pleno rendimiento volverá a ser uno de los rivales más temibles de Europa.
/Sigfrido Rademache, corresponsal de todo fútbol en Alemania. Fotos y video: ESPN

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