El chileno inicia, además, su séptima campaña consecutiva en el banquillo bético, un registro extraordinario en la historia reciente de la entidad. En todas las anteriores logró clasificar al equipo para competiciones continentales y ahora alcanza el premio mayor con un proyecto que ha aprendido a reconstruirse cada verano sin perder su identidad competitiva.
La madurez del proyecto Pellegrini
Desde la llegada del Ingeniero, el Betis ha transitado desde una etapa marcada por los altibajos hacia otra caracterizada por la continuidad. Pellegrini ha dotado al equipo de una personalidad reconocible, basada en el buen trato del balón, la valentía en el planteamiento y una capacidad competitiva que le ha permitido mirar de frente a algunos de los grandes del fútbol español.
El mérito ha estado también en reinventarse. La dirección deportiva encabezada por Manu Fajardo ha tenido que recomponer la plantilla ante salidas importantes campaña tras campaña, manteniendo tanto el nivel competitivo como una determinada forma de entender el juego.
La exigencia aumenta ahora considerablemente. La Champions no permite demasiadas concesiones y obliga a multiplicar esfuerzos físicos y mentales al mismo tiempo que LaLiga mantiene su ritmo habitual. La gestión de las rotaciones, una de las especialidades de Pellegrini, adquirirá todavía más importancia durante un calendario de máxima dificultad.
El objetivo del mercado es precisamente proporcionar al técnico una plantilla con mayor profundidad y futbolistas preparados para escenarios de máxima presión. La experiencia deberá tener un papel relevante y ahí aparecen nombres como Isco, Antony y Lo Celso, tres jugadores que durante la pasada temporada rindieron por debajo de sus posibilidades debido a diferentes problemas físicos.
Ellos, junto a los jóvenes talentos procedentes de la cantera, deberán sostener un bloque capaz de responder tanto en Europa como en la competición doméstica.
Una plantilla obligada a crecer
La responsabilidad de darle a Pellegrini suficientes alternativas vuelve a recaer sobre Manu Fajardo. El mercado permanecerá abierto hasta el 1 de septiembre y el Betis todavía tiene trabajo por delante, aunque ya ha realizado sus primeros movimientos.
Han llegado el uruguayo Facundo Bernal, procedente del Fluminense; Fran García, desde el Real Madrid; y el guardameta Diego Conde, fichado del Villarreal. Tres incorporaciones para una plantilla que también ha sufrido numerosas salidas.
Pau López, Sergi Altimira, Nobel Mendy, Mateo Flores, Ricardo Rodríguez, Cédric Bakambu y Chimy Ávila han abandonado el equipo, mientras que Adrián anunció su retirada. Una transformación importante que obliga de nuevo al club a encontrar el equilibrio entre renovación y competitividad.
También regresan futbolistas que estuvieron cedidos, como Iker Losada y Gonzalo Petit, después de sus etapas en el Levante y el Granada, respectivamente, aunque su continuidad no está nada asegurada. La misma incógnita existe alrededor del marroquí Sofyan Amrabat, cedido la pasada campaña por el Fenerbahçe, y del brasileño Natan de Souza.
La Champions vuelve a La Cartuja
El Betis tendrá además un comienzo de campeonato peculiar. Su estreno en LaLiga no llegará hasta el viernes 21 de agosto ante la Real Sociedad en La Cartuja, ya que el encuentro de la primera jornada frente al Valencia ha sido aplazado después de la modificación del calendario motivada por la participación de jugadores en el pasado Mundial.
Será el inicio de una campaña diferente. La Champions vuelve 21 años después, Pellegrini mantiene el mando por séptima temporada y el Betis afronta el reto de demostrar que alcanzar la élite europea no supone el final de un camino, sino la oportunidad de dar otro paso en la consolidación de un proyecto que ha hecho de la estabilidad una de sus mayores fortalezas.
/DiarioSevilla
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