Hasta hace cuatro fechas atrás, los talquinos no le ganaban a nadie. Ahora le pasan por arriba a todo lo que se les pone por delante. Con diez jugadores se traen tres puntos, igualan por fin a Santa Cruz y se aferran como nunca a la salvación
Rangers volvió a demostrar que su historia en la Primera B todavía no está escrita. El cuadro piducano consiguió un triunfo de enorme valor al imponerse por 2-1 a Deportes Puerto Montt en el Estadio Chinquihue, resultado que no solo representa tres puntos fundamentales en su lucha por escapar de la zona comprometida, sino que además confirma una transformación que hace algunas semanas parecía difícil de imaginar: el conjunto talquino encadenó su cuarta victoria consecutiva y empieza a convertir la recta final del campeonato en una verdadera carrera de supervivencia.
La secuencia explica por sí sola el cambio de escenario. Rangers ya había derrotado por 2-1 a San Marcos de Arica, por 1-0 a Unión Española y por 1-0 a Deportes Temuco. Ahora sumó el golpe ante Puerto Montt, en condición de visitante y en un escenario especialmente exigente. Cuatro partidos, cuatro triunfos y una sensación creciente de que el equipo encontró, quizás demasiado tarde, una fórmula competitiva capaz de devolverle la esperanza.
El partido en el Chinquihue tuvo además un componente que realza todavía más la victoria. Rangers logró sostener la ventaja durante buena parte del encuentro, pero Puerto Montt reaccionó en el complemento y consiguió llevar el partido hacia un escenario de máxima tensión. La dificultad aumentó cuando los piducanos quedaron con diez jugadores tras la expulsión de Lautaro Rigazzi, obligando al equipo dirigido por Ivo Basay a resistir durante el tramo decisivo con inferioridad numérica.
Y ahí apareció precisamente una de las características que explican esta nueva versión de Rangers: la capacidad para competir incluso cuando el partido se vuelve adverso. Lejos de desmoronarse después de la expulsión, el cuadro talquino encontró una respuesta cerca del final y terminó quedándose con una victoria que vale mucho más que los tres puntos que entrega la tabla.
El triunfo adquiere una dimensión especial porque llega ante un rival que, por contexto y localía, aparecía como un obstáculo de consideración. Puerto Montt hizo pesar por momentos su condición de anfitrión, consiguió equilibrar las acciones y aprovechó la ventaja numérica para intentar quedarse con el partido. Sin embargo, Rangers consiguió resistir y golpear cuando más lo necesitaba.
La remontada competitiva de los rojinegros, por lo tanto, ya no puede ser interpretada simplemente como una buena racha aislada. Cuatro victorias consecutivas constituyen una señal concreta de recuperación, especialmente para un equipo que durante buena parte del campeonato había convivido con la irregularidad y con la presión de mirar permanentemente hacia la parte baja de la clasificación.
Ahora el escenario cambia. Rangers no solamente suma; también empieza a transmitir una sensación distinta. El equipo juega los partidos importantes con mayor convicción, administra mejor los momentos de sufrimiento y parece haber recuperado una confianza que resulta indispensable cuando cada jornada puede definir el futuro de una institución.
La expresión “está farmeando aura”, utilizada en tono de redes sociales, puede parecer exagerada, pero tiene una explicación futbolística detrás: Rangers está construyendo una dinámica ganadora precisamente cuando más necesitaba hacerlo. Cada victoria alimenta la siguiente y cada partido ganado refuerza la convicción de que todavía existe margen para modificar un destino que parecía encaminado.
El desafío, sin embargo, continúa siendo enorme. El triunfo ante Puerto Montt no resuelve la lucha por la permanencia, pero sí modifica el estado de ánimo y mete presión directa a los equipos que también están comprometidos en la parte baja, particularmente a Deportes Santa Cruz. La pelea por mantener la categoría entra así en una etapa donde los pequeños detalles pueden tener consecuencias definitivas.
Rangers consiguió algo que hasta hace poco parecía improbable: llegar a la recta final del torneo con una identidad competitiva mucho más sólida que la que mostró durante buena parte de la temporada. Ahora tendrá que demostrar que esta seguidilla no es un espejismo, sino el comienzo de una reacción capaz de sostenerse hasta el último partido.
Porque cuatro triunfos consecutivos no garantizan la permanencia, pero sí entregan algo que para un equipo que lucha contra el descenso puede resultar todavía más importante: la certeza de que no son menos que nadie y por ende les pueden ganar a todos
/Indiasan. Fotos: Puerto Montt y Rangers. Video: TNT Sports

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