por Victor Sforzini Sepúlveda
Es bien sabido por todos que el fútbol y el deporte están plagados por la incertidumbre y la ambigüedad que produce la búsqueda obsesiva -mediante la superstición- de calmar la ansiedad. Estos hechos lo están vivenciando todos los equipos, cada jugador, cada cuerpo técnico, ejecutando sus cábalas, y por supuesto cada hincha coexistiendo sus propios rituales que le den la certeza del triunfo. Como en las guerras, todos se encomiendan a los dioses para que les ayude a destruir a su enemigo. Vaya conjunción de una arquitectura del primitivismo somos. Aquí no importa la formación académica, es transversal. Por ejemplo, el equipo de Barcelona cada vez que gana, y muchos equipos en el mundo rinden tributo y ofrendas a Vírgenes, Dioses y demases como si ellos fueran quien los lleva al éxito. Lo primitivo desde las cavernas; y el hombre mientras tanto visita el universo y creamos la IA: eso somos aún.
Pero nuestro tema se centra en España y el mundial, donde el 2 de julio debe enfrentar como diría el periodismo a su “bestia negra”. Una sola vez se han enfrentado y Austria eliminó a España, pero claro, hablamos de otra Austria y otra España. La lógica, esa que sólo el hombre con sus propósitos, sus ambiciones y su temple la definen mientras el Kronos trascurre y el Kairos se impone llenando de emociones cambiables en su conjugación.
Dos de julio a las 21.00 horas de España, momento en que millones de corazones incrementarán sus latidos, la neurofisiología humana, la psicofisiología mostrará su pálpito; desde el hincha, el dirigente, los cuerpos técnicos y los jugadores, incluso del árbitro mutarán emociones, viajarán por sus espectros conjugándose todas sus posibilidades, decepción, rabia, alegrías, frustración, éxtasis, miedo, el cortisol a mil, la amígdala hiperactiva despertando deseos irracionales.
¿Qué estoy describiendo? Bueno ya lo sabemos, una confrontación deportiva entre dos países, hecho capaz de paralizar la vida de millones, un Kronos suspendido en el tempo, como si en nuestra existencia no existiera nada más vital. Así que el partido de España en dieciseisavos de final será el que entrará en la mayoría de las quinielas.
Frente a Austria, a las 21.00 horas del jueves 2 de julio en el SoFi Stadium de Los Ángeles, ambos países en reemplazo de las guerras de antaño tratarán de ganar la batalla de quien es más hábil, más inteligente, más fuerte, más, más, más…increíble pero cierto o ¿necesario?
España, se presenta como favorita contra una selección competitiva, pero alejada desde hace décadas de la élite del fútbol. Su tercer puesto en Suiza 1954 y el cuarto en Italia 1934 fueron hitos casi prehistóricos que no han hallado continuidad en la era moderna. De hecho, el actual logro de estar y permanecer “viva” en este Mundial 2026 es el momento de mayor éxito de Austria de los últimos 40 años.
Lo ha conseguido a los mandos de Ralf Ragninck, considerado el padre ideológico del ‘gegenpressing’, la escuela futbolística que propugna la presión asfixiante e inmediata tras perder el balón que perfeccionaron entrenadores alemanes como Jürgen Klopp, Thomas Tuchel, Julián Nagelsmann e incluso Hansi Flick.
Una clara invitación al intercambio de una lucha del despliegue físico v/s el desenvolvimiento táctico y técnico, lo que, a priori, debería compensar a la selección española, siempre más cómoda ante rivales osados que contra los que se encierran atrás como ya lo vimos en el partido contra Cabo Verde. Ahora ¿qué ocurrirá si el entrenador de Austria invierte el lugar de la cancha donde llevar a cabo su ‘gegenpressing’, y anula a España? Es lo que yo haría, y si tengo un excelente pasador y atacantes rápidos puede Austria ser la gran sorpresa y eliminar a otro favorito como y me incluyó, una mediocre selección de Paraguay, eliminó a una sobredimensionada Alemania.
El Gegenpressing
El Gegenpressing es un estilo táctico que consiste en presionar intensamente cuando no se tiene la posesión del balón. La presión siempre ha sido una parte esencial del fútbol. Sin embargo, el Gegenpressing lleva este aspecto del fútbol a un nuevo nivel. El liverpol del entrenador Jürgen Klopp ha sido uno de sus grandes exponentes sobre todo con la gran campaña del Borusia.
Fue en Italia de la mano de Arrigo Sacchi donde se puso en práctica el Gegenpress por primera vez. Desde entonces, este estilo ha ido in crescendo hasta el día de hoy, copia fiel del pressing del básquetbol el cual conozco muy bien en mi calidad de jugador y entrenador de básquetbol. Los entrenadores de fútbol deberían trabajar con ayudantes en sus cuerpos técnicos con entrenadores de básquetbol.
Austria
Hablaré de esa selección ya que de España conocemos en demasía. David Alaba, con 34 años y el cuerpo mascado por las lesiones, es el gran líder de esta selección y seguramente el mejor futbolista que ha dado el país en varias décadas. Le arropan otros veteranos ilustres como el centrocampista Marcel Sabitzer (32) y el delantero Marko Arnautovic (37). El lateral-extremo del Bayern Konrad Laimer (29) es hoy su futbolista de mayor pedigrí ante la dolorosa baja por lesión de Christoph Baumgartner (26) tras consagrarse este curso con 17 goles en el RB Leipzig, también el equipo de su doble pivote titular, formado por Xaver Schlager (28) y Nicolas Seiwald (25).
La historia
Los precedentes históricos son claramente favorables a la selección española. En 16 enfrentamientos directos, España ha ganado nueve partidos, empatado tres y perdido cuatro. El balance goleador es abrumador, con 43 goles a favor, casi tres de media por choque, y 22 en contra. El último partido data de 2009, un amistoso en Viena que España ganó por 1-5 con goles de Villa (2), Cesc, Pablo Hernández y Güiza.
Los Mundiales
La única confrontación en un Mundial fue para Austria. Fue en la primera fase de Argentina 1978, en el debut de ambas. El combinado que lideraba desde el césped Hans Krankl se impuso por 2-1, con goles del histórico ariete que pasó por el Barça y de Walter Schachner. Por parte española, marcó Dani Ruiz Bazán, la leyenda del Athletic.
Austria acabó ganando ese grupo por delante de Brasil y de una España que no alcanzó la segunda fase. Después, precisamente en suelo español, llegó el recordado ‘biscotto’ con Alemania en 1982 que les permitió pasar de ronda. Aquella, hace 44 años, era la última vez que los Austriacos habían pasado de ronda en un Mundial. De hecho, solo habían registrado dos participaciones más en una cita mundialista, en Italia 1990 y en Francia 1998, despidiéndose en ambas ocasiones en la fase de grupos.
España, en definitiva, es clara favorita. Ahora bien, conviene recordar que la selección no consigue superar una eliminatoria desde que ganó el título Sudáfrica 2010. En Brasil 2014 fue expulsada en la primera fase, con un histórico triunfo de Chile, y en Rusia 2018 y Qatar 2022 fue eliminada contra pronóstico en octavos de final frente a Rusia y Marruecos, respectivamente. Un aviso para una España que sigue deseando que no haya sorpresas en este Mundial y como decíamos, ese día, millones entre los que están implícitos los protagonistas, estarán llevando a cabo sus rituales cabalísticos encargándose a dioses y lo que sea para contrarrestar la angustia que mata al hombre: la confrontación con la incertidumbre y la ambigüedad que llega a su máximo esplendor cuando además se sufre la contaminación de la masa y su comportamiento definido en el estudio de la psicología de las masas, lugar donde el individuo deja de existir.
Tenemos una grata sorpresa para nuestros lectores, al final del mundial analizaré desde mi teoría del rendimiento deportivo dos hechos singulares: 1.- El análisis del campeón; 2.- Los penales, los benditos y malditos penales

Víctor Sforzini
Desde Barcelona España

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