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Con la emoción de Mourinho y el hat trick de Mbappé: el debut goleador del Madrid en la Liga (Video)

Con la emoción de Mourinho y el hat trick de Mbappé: el debut goleador del Madrid en la Liga (Video)

El entrenador portuguesse reencontró con el Bernabéu 4.834 días después de su partida y el equipo le respondió con un 4-1 a la Real Sociedad

Al Real Madrid de José Mourinho le pesan los pecados del pasado y, sobre todo, una realidad que parece acompañar cada jornada de esta temporada: el margen de error es mínimo. Desde el primer día, el Barcelona transmite la sensación de que está dispuesto a conceder muy poco terreno en la lucha por el campeonato, por lo que cada punto que el conjunto blanco pueda asegurar adquiere un valor estratégico enorme. En ese escenario, hacerse fuerte en el Santiago Bernabéu deja de ser una obligación tradicional para convertirse prácticamente en una condición indispensable si el equipo de Mourinho pretende mantenerse en carrera.

El Madrid cumplió con esa exigencia, aunque tuvo que cambiar radicalmente su imagen después de un primer tiempo discreto, carente de la intensidad y el ritmo que se espera de un equipo llamado a marcar diferencias. Durante buena parte de la etapa inicial, los blancos fueron previsibles, demasiado pacientes en la circulación y con dificultades para transformar su dominio territorial en ocasiones realmente claras. La Real Sociedad, por momentos, consiguió imponer su propio ritmo y demostrar que no había llegado al Bernabéu simplemente a resistir.

El partido, de hecho, nació con una estética poco acorde con la espectacular puesta en escena que recibió a Mourinho en su regreso al estadio. El técnico portugués repitió la alineación utilizada en Cornellá y, pese a que muchos esperaban alguna modificación, especialmente con fichajes de peso como Cucurella o Diomande esperando su oportunidad, decidió mantener prácticamente intacta su estructura. El gran protagonista inicial fue el propio Mourinho, ovacionado de manera atronadora por el Madison Square Bernabéu durante la presentación de las alineaciones, en una ceremonia acompañada incluso por pirotecnia.

Sin embargo, todo ese entusiasmo no tuvo una traducción inmediata sobre el terreno de juego. Al Madrid le costó entrar en calor y encontrar la velocidad necesaria para romper el entramado defensivo de una Real Sociedad que salió con personalidad. El conjunto visitante, además, llegó a Madrid sin poder utilizar a sus nuevos refuerzos. Héctor Fort fue cerrado horas antes del encuentro y no alcanzó a entrar en la convocatoria, por lo que Mikel Oyarzabal asumió nuevamente el liderazgo de un equipo que ya conoce perfectamente sus mecanismos.

Oyarzabal, precisamente, fue uno de los grandes protagonistas del comienzo. El delantero recibió el reconocimiento del madridismo tras su condición de campeón del mundo junto a Cucurella, en un gesto especialmente valorado por la afición local. Pero el homenaje quedó rápidamente atrás cuando el atacante vasco generó la primera gran oportunidad del encuentro. Kubo realizó una excelente dejada en la frontal y Oyarzabal remató de zurda, abajo y con potencia. Courtois respondió con reflejos y precisión, utilizando el pie para evitar la apertura de la cuenta.

La Real consiguió durante algunos pasajes dominar la posesión y manejar el balón con cierta comodidad. El Madrid respondió con una circulación más paciente, buscando que futbolistas como Bernardo y Bellingham encontraran espacios para acelerar el juego. Hubo buenos primeros controles y movimientos interesantes, pero faltó profundidad. El primer aviso verdaderamente peligroso de los locales llegó a partir de una recuperación de Valverde, que permitió a Mbappé habilitar a Vinicius. El brasileño cruzó el balón raso, obligando a Remiro a realizar una intervención de mérito.

El problema era que el Madrid no conseguía sostener ese ritmo. La intensidad descendió y el ambiente del Bernabéu comenzó a impacientarse. Los primeros pitos de la temporada dirigidos al juego del equipo aparecieron después de una volea de Sergio Gómez que pasó muy cerca del poste. Mourinho reaccionó entonces desde el banco con una maniobra que buscaba despertar a sus futbolistas: mandó a calentar a cinco jugadores simultáneamente. Más que una decisión táctica inmediata, el movimiento funcionó como una señal de advertencia para quienes estaban en el campo.

Y la respuesta fue prácticamente inmediata.

Valverde asumió protagonismo, encontró un espacio y lanzó un pase diagonal hacia Mbappé. El francés controló orientado y, en apenas un par de movimientos, convirtió una jugada que hasta ese momento parecía imposible de acelerar en una acción de máxima categoría. Control y zurdazo a la escuadra. El 1-0 fue mucho más que un gol: fue la aparición de la velocidad, la verticalidad y el desequilibrio que el Madrid había echado de menos durante buena parte del primer tiempo.

Mbappé incluso pudo aumentar la ventaja poco después, aprovechando otra de sus arrancadas a campo abierto. Pero la Real Sociedad no se descompuso. El equipo de Matarazzo había hecho méritos suficientes para no marcharse al descanso con una desventaja que reflejara completamente lo sucedido en el campo y encontró su premio en una acción que volvió a evidenciar algunos problemas defensivos del Madrid.

Una pelota larga hacia Ochieng puso en dificultades a Konaté. El balón terminó saliendo hacia el sector contrario y Sucic apareció para cruzar el remate a la red, aprovechando además que Carreras había cerrado el centro junto a Huijsen. El empate devolvió incertidumbre al encuentro y confirmó que el Madrid todavía tenía mucho que corregir.

Mourinho entendió que necesitaba modificar algo después del descanso. Carreras no regresó al terreno de juego y Cucurella ingresó para darle otra dimensión al costado izquierdo. El cambio tuvo consecuencias inmediatas en el comportamiento colectivo del equipo. El Madrid subió un punto la intensidad, adelantó sus líneas y comenzó a presionar con mayor agresividad, mientras Arda Güler ganó protagonismo en la zona de enlace y Bellingham se retrasó para participar más activamente en la construcción.

Esa modificación permitió que Mbappé volviera a recibir en mejores condiciones. El francés tuvo otra oportunidad frente a Remiro, aunque no consiguió definir el mano a mano. Poco después volvió a ser protagonista en una nueva arrancada, en la que Remiro intervino para impedir que el pase de Cucurella terminara transformándose en asistencia.

La Real comenzó a tener dificultades para salir desde atrás y Matarazzo intentó reaccionar con modificaciones. Oyarzabal, uno de los futbolistas más destacados de la visita, dejó el terreno de juego entre una segunda gran ovación de la noche, mientras también salió Aramburu. Pero los cambios apenas tuvieron tiempo para influir en la dinámica del encuentro.

El Madrid ya había encontrado la fórmula.

En una acción de ataque estático por el sector derecho, Valverde volvió a verticalizar hacia Mbappé. El francés y Bellingham construyeron entonces una pared de enorme velocidad, precisa y prácticamente imposible de defender. Esta vez Kylian no perdonó. Recibió, ganó la posición y cruzó el balón con enorme precisión para marcar el segundo.

El 2-1 quebró definitivamente la resistencia de la Real Sociedad. El equipo visitante, que hasta entonces había conseguido mantenerse dentro del partido, tuvo que adelantar sus líneas en busca del empate y comenzó a dejar espacios que el Madrid, con jugadores capaces de correr a campo abierto, estaba esperando.

El tercer gol nació precisamente de esa nueva realidad. Un robo en el costado derecho, producto de la presión de Dumfries y Konaté, permitió que el Madrid recuperara en una zona peligrosa. Bellingham intentó resolver la acción, pero su remate fue bloqueado. Sin embargo, Beitia cometió un error al no proteger la pelota y terminó permitiendo que Jude recuperara nuevamente la posesión. El inglés no desperdició la oportunidad y dejó servido el gol para Vinicius.

Para el brasileño, además, fue un tanto especialmente importante. No había tenido una actuación demasiado convincente hasta entonces y necesitaba una aparición de este tipo para recuperar confianza y estrenar su cuenta goleadora después de la renovación. El gol llegó en el momento justo y terminó por cerrar una noche que comenzó con dudas para el delantero.

Pero el Madrid todavía tenía algo más reservado.

Mbappé volvió a aparecer en los minutos finales con una acción de enorme jerarquía. Recibió un pase diagonal, perfectamente tocado al espacio, atacó el desmarque y definió por encima de Remiro. El 4-1 fue la firma definitiva de una actuación en la que el francés volvió a convertirse en el principal factor desequilibrante del equipo de Mourinho.

Después llegó el momento de los detalles. Mbappé abandonó el campo para dejar su lugar a Diomande, que mostró rápidamente su capacidad para romper líneas y dejó un par de regates de gran factura. Carlos Espí también ingresó en el tramo final y estuvo cerca de marcar en el minuto 91. Brahim incluso encontró la red, aunque su anotación fue anulada por fuera de juego.

La cuenta terminó con un contundente 4-1, apenas un gol por debajo del registro del Barcelona en su estreno. Pero más allá de la diferencia final, el resultado deja una conclusión relevante para el proyecto de Mourinho: el Madrid tiene argumentos para competir, pero todavía necesita reducir los minutos de desconexión que pueden resultar demasiado costosos ante rivales de mayor jerarquía.

El primer tiempo ante la Real Sociedad dejó en evidencia esas dudas. El segundo mostró, en cambio, el potencial que puede alcanzar el equipo cuando juega con velocidad, presión, intensidad y verticalidad. Valverde, Bellingham, Vinicius y, por encima de todos, Mbappé, tienen la capacidad para convertir cualquier recuperación en una ocasión de gol.

El desafío para Mourinho será conseguir que esa versión no aparezca solamente cuando el equipo se encuentra obligado a reaccionar. En una temporada en la que el Barcelona parece decidido a conceder muy poco, el Madrid no puede permitirse regalar demasiados minutos ni depender siempre de una reacción en el segundo tiempo.

Mbappé volvió a desatascar al Madrid, pero la verdadera batalla de Mourinho será conseguir que el equipo funcione desde el primer minuto. Si lo consigue, el 4-1 ante la Real Sociedad puede ser mucho más que una goleada: puede transformarse en la primera señal concreta de que el conjunto blanco está preparado para dar pelea por el campeonato.6a8f5abc4b873

/Sol García Lineros, corresponsal de todofutbol en España. Fotos: Marca. Video: ESPN

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