Maresca sorprendía de inicio ubicando a Guéhi, central de oficio, en el doble pivote junto a Anderson, con O’Reilly unos metros más adelantado. Rico Lewis ocupaba el lateral derecho. El City comenzó con un juego muy fluido, dando velocidad al balón y acumulando llegadas. Lewis fue uno de los más destacados y tuvo la primera ocasión en el 4′ tras una genialidad de Foden, que parecía haber recuperado por momentos aquel brillo que tanto tiempo llevaba sin demostrar. Pasaban los minutos y el City tuvo la más clara en el 13’, después de una gran conducción de O’Reilly y un centro preciso al que Haaland no llegó a rematar. El noruego hizo un extraño en el intento de remate y la oportunidad se esfumó.
Tavernier golpea primero
Cuando el partido comenzaba a perder revoluciones, Tavernier adelantó al Bournemouth y puso al Etihad patas arriba, como si el City todavía siguiera en Wembley tras la derrota ante el Arsenal. Una gran jugada combinativa terminó con un preciso pase de Evanilson que encontró al inglés, encargado de culminarla. El City siguió atacando, especialmente por el sector derecho con Foden, aunque el inglés no estuvo acertado. Los ‘cherries’, mientras tanto, pudieron doblar la ventaja con dos ocasiones en un minuto, primero con Tavernier y después con Kluivert. El conjunto ‘citizen’ hacía aguas por la banda izquierda y se marchó al descanso por debajo en el marcador.
El City regresó del vestuario con otra cara y Guéhi tuvo una ocasión clarísima en el 51’, tras un saque de esquina, pero el empate se resistía. Los problemas, sin embargo, volvieron a llamar a la puerta en el 63’. La lesión de Anderson obligó al técnico italiano a mover piezas y Cherki y Kovacic entraron al terreno de juego. El City se lanzó sobre el área rival y acumuló ocasiones con Semenyo en el 67’ y Haaland en el 76’. El Bournemouth, que se olvidó del balón por completo, solo dispuso una ocasión en todo el segundo acto.
La magia de Cherki
Y entonces apareció Guéhi. En el 84’ encontró el premio a su insistencia y cabeceó a la red un córner perfecto de Cherki. El Etihad respiraba. Pero faltaba el último capítulo. En el 91’, Gvardiol mandó el balón a la red tras un gran pase del talento francés, que volvía a marcar la diferencia. El tanto fue inicialmente anulado, pero el VAR corrigió la decisión y dio validez al gol. De la sombra del 0-1 al éxtasis del 2-1 en apenas unos minutos. Maresca comenzaba su era en la Premier con una remontada agónica, aunque sin olvidar a Guardiola.
/Marca

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