El Mundial 2026 pasará a la historia como uno de los mejores de todos los tiempos. Detrás de todas las polémicas que han rodeado al torneo en los meses previos e incluso durante el mismo (pausas de hidratación, denegación de visados, etc.), lo cierto es que el olimpo de las competiciones futbolísticas está desarrollándose como nunca antes se había visto en lo que pasa sobre el terreno de juego. Esta Copa del Mundo será recordada por la cantidad de barreras y récords inimaginables de superar que se han logrado tumbar en apenas dos jornadas y media de competición.
En el espectro más general, este Mundial ya comenzó rompiendo moldes preestablecidos. Por primera vez en la historia, tres países unieron sus fuerzas para albergar una cita mundialista. Estados Unidos, México y Canadá ya superan a las dos sedes en las que se disputó el Mundial 2002 en Corea del Sur y Japón. También es un registro histórico que, por primera vez, fueran 48 selecciones las que se vieran representadas en una Copa del Mundo, dejando atrás el formato anterior de 32. Pese a la propuesta de aumentar a 64 países, la FIFA ya confirmó que el Mundial 2030 también estará formado por el mismo número de selecciones que en esta edición.
Un amplio espectro de países y una gran ‘cenicienta’
Semejante constelación de banderas ha multiplicado los escenarios del drama. La pelota rodará en un total de 104 encuentros. El Estadio Azteca, una de sus sedes, se coronó en el México – Sudáfrica del pasado 11 junio como el escenario que más veces (tres) ha albergado una Copa del Mundo. Y no fue en Ciudad de México, sino en Monterrey, donde el pasado domingo se disputó el Túnez – Japón. O lo que es lo mismo, el partido número mil de la historia de los Mundiales. Ahí es nada.
Antes de que ello sucediera, ya había otros países haciendo historia. El aumento de los cupos de clasificación para este Mundial ha dado lugar a que países absolutamente desconocidos para el gran público hayan podido mostrarse en en el mayor de los escenarios. Y uno de ellos fue Curazao. La selección caribeña se convirtió en noviembre de 2025 en el país más pequeño de la historia en disputar un Mundial. Sus 185.000 habitantes superaron de largo a los alrededor de 400.000 que se vieron representados con Islandia en Rusia 2018. También hizo historia su seleccionador Dick Advocaat, que a sus 78 años se convirtió, en el debut ante Alemania, en el entrenador con más edad de la historia en dirigir un partido en una Copa del Mundo.
En lo que ya pertenece a aspectos puramente futbolísticos, todo indica que este Mundial también pasará quedará en el recuerdo como la edición más goleadora de la historia. Una vez finalizada la segunda jornada de la fase de grupos, el número de goles anotados ascendía a 141. Una cantidad que, inevitablemente, ascendió a 161 tras el cierre de la última jornada en los tres primeros grupos y que seguirá creciendo hasta alcanzar, con toda seguridad, las 172 dianas que se registraron en el Mundial de Qatar, el más prolífico en cuanto a goles de toda la historia. Y sí, todo ello sin acabar ni siquiera la primera fase del torneo.
Messi y Cristiano, incansables
Detrás de la espectacularidad de muchos de los estadios y las gestas colectivas, como la de Cabo Verde, este Mundial será recordado, por encima de todo, como el crepúsculo dorado y plusmarquista de las dos deidades que han regido el siglo XXI: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Ambos, acompañados en el umbral de la leyenda por Guillermo «Memo» Ochoa, han alcanzado la estratosfera al convertirse en los primeros futbolistas de la historia en disputar seis Copas del Mundo.

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