Si bien el hecho y posterior denuncia del árbitro Nicolás Gamboa sucedieron en la Copa de la Liga, torneo donde Colo Colo quedó eliminado en fase grupal, el delantero argentino cumplirá su castigo en el Campeonato Nacional.
La Copa de la Liga terminó convirtiéndose en el primer gran tropiezo de Colo Colo durante la temporada 2026. Más allá de la temprana eliminación que sufrió el conjunto albo en la fase de grupos, el torneo dejó secuelas que trascendieron ampliamente el ámbito deportivo y que ahora comienzan a afectar directamente la planificación del equipo de Fernando Ortiz en la Liga de Primera.
El pasado 7 de junio, el Cacique visitó a Huachipato en el estadio CAP para disputar un encuentro que, en términos competitivos, tenía escasa relevancia. La clasificación ya era imposible y el cuadro popular llegó a la última jornada sin opciones matemáticas de avanzar, por lo que el compromiso se desarrolló bajo un ambiente de resignación y con poco en juego desde el punto de vista futbolístico.
Sin embargo, lo más importante de aquella jornada ocurrió una vez finalizado el encuentro. La frustración acumulada por el resultado y por algunas decisiones arbitrales derivó en una explosiva reacción de Javier Correa, quien apuntó directamente contra el juez Nicolás Gamboa durante sus declaraciones ante la prensa.
“Siempre que nos toca, nos caga”, señaló visiblemente molesto el delantero argentino, una frase que rápidamente generó repercusiones y que terminó abriendo un nuevo frente de conflicto para Colo Colo.
Lo que inicialmente parecía un simple desahogo producto de la tensión del momento terminó transformándose en un problema disciplinario de considerable magnitud. Este martes, el Tribunal de Disciplina de la ANFP resolvió sancionar al atacante con cuatro fechas de suspensión, castigando sus declaraciones y dejando al club sin una de sus principales figuras para una parte importante de la segunda rueda del campeonato.
La resolución representa un duro golpe para Fernando Ortiz, no solo por la jerarquía del futbolista, sino también por el momento deportivo que atraviesa. Correa se ha consolidado como el principal referente ofensivo del equipo y lidera la tabla de goleadores de Colo Colo en la presente Liga de Primera, torneo en el que los albos marchan en la primera posición y donde buscan sostener una campaña que hasta ahora los tiene como uno de los máximos aspirantes al título.
La ausencia del delantero obligará al cuerpo técnico a replantear varias piezas de su estructura ofensiva. El argentino se perderá los compromisos frente a Deportes Limache, Everton, Unión La Calera y O’Higgins, una secuencia de partidos que podría resultar determinante en la lucha por el liderato y que exigirá respuestas inmediatas por parte del plantel para compensar la pérdida de su máximo anotador.
Más allá del impacto numérico, la sanción también plantea un desafío desde lo emocional y estratégico. Colo Colo pierde a un futbolista capaz de resolver partidos, de fijar defensores rivales y de aportar experiencia en encuentros de alta presión. En un campeonato cada vez más competitivo, prescindir de un jugador de esas características durante cuatro jornadas consecutivas supone una dificultad considerable para cualquier aspirante al título.
Paradójicamente, el regreso de Correa ya tiene fecha marcada en el calendario. El atacante estará habilitado para reaparecer en uno de los encuentros más esperados de la temporada: el Superclásico frente a Universidad de Chile, correspondiente a la fecha 20 del torneo.
Así, una eliminación que parecía cerrada con el final de la participación alba en la Copa de la Liga sigue generando consecuencias semanas después. Lo que comenzó como una noche irrelevante desde el punto de vista futbolístico terminó derivando en una sanción que podría tener efectos importantes en la carrera por el campeonato, obligando a Colo Colo a demostrar que tiene recursos suficientes para sostener su candidatura incluso sin su principal carta de gol.
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