Partidazo bajo la lluvia, con ‘hat trick’ de Raphinha, golazo y medio de Cancelo, tantos de Gabriel Jesus y Lamine Yamal y festival del demonio Adeyemi
La lluvia volvió a hacer acto de presencia en el Spotify Camp Nou y, con ella, un nuevo recital de fútbol bajo la tormenta de un Barça desatado. ‘Hat trick’ del Capitán Raphinha, doblete extraordinario de Cancelo, con sendos misiles (aunque no le diesen el segundo porque dio en Villalibre el trompetista), y goles de Gabriel Jesús y Lamine Yamal, por fin, después de fallar un penalti, tirar al palo y buscar la red con insistencia. Fue el séptimo. Por el camino, susto de Joan Garcia, que se quedó en el vestuario tras el descanso por un esguince, y dos lagunas: la defensiva del gol de Maguette y el regalito de Szczesny para que marcase Zabiri. Todo ello con el demonio Adeyemi dando gas a fondo, poniendo la chispa y entusiasmando al Spotify Camp Nou.
La exhibición de juego del Barcelona ante el Racing fue tremenda. Torrencial, como la lluvia que volvió a caer, como ante el Feyenoord. Juego rápido, vivaz, acertado, ante un Racing que dejó espacios para que el Barcelona entrase. El primer tiempo fue primoroso, con ocasiones y presión tras pérdida feroz ante un Racing que quería salir jugando, lo que hacía que dejase espacios por los que los azulgranas metiesen sus estiletes. Golazos de todos los colores, hasta un total de siete, que bien pudieron ser diez.
El Barcelona salió con varias caras nuevas en el once, dentro de la política de rotaciones de Flick. Dos de los elegidos fueron los encargados de destrozar al Racing desde los primeros minutos. Cancelo y Adeyemi configuraron una banda izquierda demoledora. Adeyemi puso la moto en marcha dssde el inicio y Cancelo se sacó de la chistera sendos misiles que se colaron por la escuadra de la portería de Agirrezabala.
Varias acciones, además de las que entraron, habrían merecido el premio del gol en un primer tiempo memorable bajo la lluvia, como el día del Feyennord. Hubo ocasiones de todo tipo: en disparos de fuera del área, tras jugadas combinativas, con pases del mago Pedri al espacio e incluso de cabeza, de Raphinha a centro de Adeyemi o con Rodrigo peinando la vieja usanza algunos córners en el primer palo, en busca de Christensen.
Agirrezabala fue uno de los responsables, junto con la falta de puntería, de que al descanso el Barcelona sólo hubiese marcado cuatro goles. El meta estuvo eficaz en varias acciones, pero poco pudo hacer ante la avalancha de juego que le iba a caer encima.
No pudieron marcar Raphinha y Cancelo en los primeros minutos, pero el portugués no perdonó con un derechazo desde la izquierda, cerca de la frontal, tras recibir de Lamine Yamal. Primer golazo. Adeyemi tuvo el segundo, cuando recibió un pase magistral de Pedri en vertical, controló y picó en vaselina por encima del meta, pero se fue por muy poco cuando ya se celebraba el gol, que finalmente llegó de penalti, después de otro pase de Pedri, casi calcado a Raphinha, que fue empujado y pisado por Pedro tras entrar en el área. El capitán no perdonó.
Todo el fútbol era azulgrana, a pesar de que el Racing siempre buscaba trenzar jugadas. En una de ellas, llegó la primera empanada defensiva. Aaron ganó la espalda a Eric, se internó y su centro no encontró respuesta ni de Gerard Martín ni de Pedri. Villalibre tocó de primeras y Maguette controló, no encontró oposición, se plantó ante Joan y marcó.
Al Barcelona le había faltado algo de puntería y le había sobrado relajación. Por eso no estaba todo sentenciado a la media hora. Y entonces surgió de nuevo Cancelo, con otro misil como el de antes, pero más lejano. Unos veinticinco metros. Chutó, dio en Villalibre y entró. Poco después, la moto volvió a ponerse en marcha. La encendió, claro, Adeyemi, que recibió de Dani Olmo y la dio a Raphinha, que puso el 4-1. El alemán, en racha, provocó un nuevo penalti, también de Pedro y también indiscutible. Pero Lamine Yamal, en día aciago, lo tiró muy mal.
Después de fallar el penalti, Lamine Yamal necesitaba levantar el ánimo, pero la cosa fue a peor cuando tiró al palo. Más adelante, le anularon un gran gol por fuera de juego. Y, en una nueva caraja del Barça, esta vez de Szczesny al dormirse tras recibir el balón, lo que permitió a Zabiri robarle la cartera y marcar plácidamente, el Racing volvía a soñar. Pero ante este Barça los sueños duran poco.
A la pájara de Szczesny siguió una nueva reacción rápida de Adeyemi, que provocó un nuevo penalti por derribo de Iker Luque. Esta vez tiró Raphinha y completó su ‘hat trick’. Lamine Yamal no había marcado, pero mandó un centro medido que Gabriel Jesus, prácticamente en su primer balón tras entrar, remató con rosca a gol.
Y… ¡por fin! Lamine Yamal marcó a pase de Adeyemi después de otra acción fulgurante del demonio alemán, que recorrió todo el campo, superó rivales y, tras entrar en el área, vio a Lamine Yamal y le dio el gol. Era el séptimo, pero se quitó la espina.

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