El conjunto ecuatoriano lo ganó por 3-2 con un gol en el último minuto de descuento. Fueron a la definición por penales y aunque el volante chileno no falló en su lanzamiento desde los doce pasos, pero dos de sus compañeros no fueron igualmente certeros
Como había ocurrido en las semifinales de la edición 2025, Liga de Quito y Palmeiras volvieron a protagonizar una serie infartante en la CONMEBOL Libertadores 2026. El escenario y el desarrollo fueron diferentes, pero el desenlace terminó teniendo un inquietante parecido: cuando el conjunto ecuatoriano comenzaba a saborear una clasificación que habría tenido tintes históricos, el Verdão encontró la manera de sobrevivir a la presión, resistir el golpe y quedarse nuevamente con el boleto a la siguiente ronda.
Esta vez, sin embargo, Palmeiras tuvo que sufrir mucho más de lo que probablemente había imaginado. El equipo dirigido por Abel Ferreira parecía tener la eliminatoria bajo control después de conseguir una ventaja mínima en Brasil y ampliar esa diferencia en Quito, pero una reacción espectacular de Liga en los minutos finales transformó una clasificación que parecía sentenciada en una definición dramática desde los doce pasos. Allí, el conjunto brasileño volvió a encontrar respuestas y terminó imponiéndose 4-3 en los penales, instalándose entre los cuatro mejores del continente.
El premio para Palmeiras es una nueva semifinal de Libertadores y la posibilidad de continuar su camino hacia la denominada “Gloria Eterna”. En la siguiente instancia tendrá otro desafío de máxima exigencia: Fluminense, en una serie que pondrá nuevamente a prueba la capacidad de respuesta del equipo de Ferreira.
Palmeiras golpeó primero, pero Liga nunca dejó de creer
La ventaja mínima conseguida en Brasil había obligado a Palmeiras a viajar a Quito con una preocupación evidente. En su anterior visita a la altura frente a Liga había sufrido un contundente 3-0, resultado que posteriormente lo obligó a protagonizar una remontada memorable en casa. Esta vez la situación era diferente: el 1-0 obtenido en la ida entregaba margen, pero no permitía ningún exceso de confianza.
Y el comienzo del encuentro pareció ofrecerle al visitante exactamente el escenario que buscaba.
Apenas a los nueve minutos, Marlon Freitas apareció después de una serie de rebotes para abrir el marcador. El gol tuvo un enorme valor estratégico porque no solamente ampliaba la ventaja de Palmeiras en el partido, sino que colocaba a Liga ante la necesidad de marcar tres veces para revertir la eliminatoria. El conjunto brasileño había conseguido, además, marcar fuera de casa y parecía comenzar a construir una clasificación mucho más cómoda de lo previsto.
Pero si algo había demostrado Liga de Quito en esta serie era que no estaba dispuesto a abandonar la pelea.
La reacción fue prácticamente inmediata. Apenas cinco minutos después, Luis Segovia conectó de cabeza tras un tiro de esquina y estableció el empate. El tanto devolvió la energía al estadio Rodrigo Paz Delgado y, más importante todavía, volvió a colocar a los ecuatorianos a un solo gol de igualar la eliminatoria.
El equipo de Gustavo Álvarez asumió entonces la iniciativa. Necesitaba atacar y comenzó a manejar mayores porcentajes de posesión ante un Palmeiras que optó por una postura más conservadora, intentando proteger la ventaja que había conseguido. Sin embargo, tener la pelota no necesariamente significaba encontrar los caminos para lastimar.
Liga dominaba territorialmente, pero encontraba dificultades para convertir ese control en ocasiones verdaderamente claras. Palmeiras, mientras tanto, esperaba su oportunidad para golpear de manera definitiva.
Y esa oportunidad llegó en el segundo tiempo.
Vitor Roque parecía sentenciar la historia
El ingreso de Vitor Roque le entregó al conjunto brasileño una nueva alternativa para salir de la presión. El delantero aportó profundidad y presencia en ataque, pero además terminó teniendo una participación decisiva en el marcador: convirtió desde el punto penal y volvió a colocar a Palmeiras con una diferencia de dos goles en el global.
A esa altura, el partido parecía inclinarse definitivamente hacia el lado brasileño.
Con el reloj avanzando, Liga necesitaba una reacción extraordinaria. Palmeiras había soportado el dominio local, había golpeado en los momentos importantes y comenzaba a administrar el resultado con la experiencia de un equipo acostumbrado a transitar este tipo de instancias. Cada minuto que pasaba parecía acercar al Verdão a una nueva semifinal continental.
Pero Liga no estaba dispuesto a aceptar ese destino.
Y la frase adquiere todo su sentido porque la reacción llegó cuando prácticamente no quedaba tiempo.
Ya se habían cumplido los 45 minutos del segundo tiempo cuando Michael Estrada conectó un cabezazo que Carlos Miguel consiguió detener. El arquero brasileño había realizado la primera parte de su trabajo, pero el rebote quedó servido a los pies del atacante ecuatoriano, que no perdonó en el segundo intento.
El 2-1 todavía no alcanzaba para clasificar a Liga, pero modificaba completamente el estado emocional de la eliminatoria.
Y apenas tres minutos después ocurrió lo impensado.
Estrada volvió a imponerse en el juego aéreo y esta vez su cabezazo fue directamente inatajable. La pelota terminó en el fondo de la red y el Rodrigo Paz Delgado explotó. Liga había conseguido borrar en cuestión de minutos una diferencia de dos goles y llevar el resultado global al empate.
Lo que durante largos pasajes parecía una clasificación encaminada para Palmeiras se había convertido, de pronto, en una auténtica pesadilla.
De la desesperación a los penales
El estadio ecuatoriano vivió una transformación completa en cuestión de minutos. La angustia de una eliminación que parecía inevitable se convirtió en ilusión. Liga había encontrado una reacción extraordinaria cuando ya casi no tenía margen y había obligado a Palmeiras a disputar una definición en la que todo volvía prácticamente a comenzar desde cero.
Para el equipo de Abel Ferreira, el desafío ya no era solamente futbolístico. Había que recomponer rápidamente la concentración después de haber recibido dos golpes consecutivos en el cierre y afrontar una tanda de penales con la presión adicional de haber dejado escapar una ventaja que parecía definitiva.
Allí apareció nuevamente Carlos Miguel.
El arquero, que había sufrido en carne propia las dos apariciones decisivas de Estrada durante el cierre del partido, tuvo la posibilidad de reivindicarse desde el punto penal. Y respondió en el momento más importante de la noche: detuvo los lanzamientos de Lucas Rodríguez y Luis Segovia, convirtiéndose en el gran protagonista de la definición.
Palmeiras terminó imponiéndose 4-3 en los penales y encontró en las manos de su arquero el alivio que había perdido durante aquellos minutos finales de vértigo.
La clasificación brasileña, por lo tanto, no fue una simple consecuencia de la ventaja obtenida en la ida. Fue también una prueba de resistencia mental. Palmeiras estuvo a minutos de tener el control absoluto de la eliminatoria, vio cómo Liga la igualaba en una ráfaga y, aun así, consiguió recomponerse cuando el partido entró en su instancia más imprevisible.
Para Liga de Quito queda la enorme frustración de despedirse después de una reacción que parecía destinada a convertirse en una de las grandes historias de esta edición de la Libertadores. El conjunto ecuatoriano estuvo contra las cuerdas, encontró dos goles en el epílogo y llevó al campeón brasileño hasta el límite, pero finalmente no consiguió completar la remontada.
Para Palmeiras, en cambio, queda la satisfacción de haber superado otra prueba de máxima exigencia en su búsqueda de la Gloria Eterna. El camino continúa y ahora aparece Fluminense en semifinales. Pero antes de pensar en esa nueva batalla, el Verdão tendrá que asimilar una noche que volvió a dejar una certeza en la Libertadores: en este torneo, una clasificación nunca está asegurada hasta el último minuto, y Palmeiras volvió a sobrevivir cuando todo parecía escapársele de las manos.

/René Aguirre, correponsal de todofutbol en Ecuador. Fotos y Videos Conmebol

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