Los ruleteros consiguieron un triunfo de enorme valor como visitante en Chillán
El triunfo de Everton en Chillán le permite ubicarse momentáneamente en el cuarto lugar del Campeonato Nacional y, más importante todavía, fortalecer su candidatura para disputar una competencia internacional durante la temporada 2027.
El duelo disputado pasado el mediodía de este sábado en el Bicentenario Nelson Oyarzún Arenas de Chillán enfrentaba a dos equipos que llegaban prácticamente igualados en la clasificación. Everton tenía una mínima ventaja, con 33 puntos contra 32 de Ñublense, por lo que el compromiso aparecía como un enfrentamiento directo entre dos equipos que comparten una misma aspiración: acercarse a los puestos que entregarán boletos internacionales la próxima temporada. El antecedente de la primera rueda, un empate sin goles, anticipaba además un encuentro cerrado y de alta intensidad.
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— TNT Sports Chile (@TNTSportsCL) September 12, 2026
Y durante buena parte del compromiso esa previsión pareció cumplirse. Ñublense asumió desde el comienzo una postura más ofensiva, intentando instalarse en campo rival y aprovechar el impulso de su localía. Sin embargo, la propuesta de los Diablos Rojos encontró una dificultad concreta: Everton mostró un sólido orden defensivo y consiguió controlar las principales vías de ataque del conjunto chillanejo.
El dominio territorial del local no logró traducirse en ocasiones claras. Ignacio González prácticamente no tuvo que intervenir de manera decisiva durante ese tramo inicial, mientras el cuadro viñamarino comenzó progresivamente a entender que podía encontrar espacios en la otra área.
El equilibrio se quebró a los 19 minutos, cuando Nicola Pérez cometió una infracción sobre Alan Medina dentro del área. La jugada generó deliberación y obligó al árbitro Francisco Gilabert a tomarse algunos minutos antes de ratificar su decisión y sancionar el lanzamiento penal.
La responsabilidad recayó en el propio Medina, quien no falló. A los 22 minutos, el delantero ejecutó con precisión y mandó el balón al fondo de las redes para poner a Everton en ventaja.
El golpe pudo ser todavía mayor apenas dos minutos después. Medina volvió a convertir y parecía ampliar la diferencia, pero la acción quedó invalidada porque en el origen de la jugada el balón había impactado en su mano. Everton había conseguido golpear nuevamente, pero esta vez la ventaja no pudo aumentar.
Ñublense reacciona y el partido cambia
El conjunto local no encontraba la claridad necesaria para transformar sus aproximaciones en verdadero peligro. Everton, en cambio, estaba consiguiendo algo fundamental: mantener el orden, administrar su ventaja y obligar a Ñublense a buscar caminos que no aparecían con facilidad.
La segunda mitad comenzó bajo esa misma lógica, aunque con el paso de los minutos la presión del equipo chillanejo se hizo cada vez mayor. El empate comenzó a convertirse en una posibilidad concreta y Everton tuvo que resistir el impulso de un rival que no estaba dispuesto a resignarse en su propia casa.
La insistencia local finalmente encontró recompensa a los 73 minutos. La figura de Fernando Ovelar, quien había sido uno de los jugadores más persistentes del ataque de Ñublense, terminó encontrando el premio a su esfuerzo. Un centro desde el sector izquierdo encontró al delantero, que apareció para conectar de cabeza y establecer el 1-1.
El empate cambió completamente el escenario. El equipo local recuperó confianza y parecía tener al visitante contra las cuerdas. De hecho, apenas un minuto después del empate, Esteban Calderón sacó un potente remate desde fuera del área que se estrelló en el poste derecho de Ignacio González.
Fue una oportunidad gigantesca para Ñublense. El segundo gol parecía estar al alcance de la mano y la sensación en el estadio era que los locales podían completar la remontada.
Pero el fútbol volvió a demostrar que los partidos también se definen por la capacidad de aprovechar —o desperdiciar— los momentos decisivos.
Everton responde con un golpe inmediato
El poste de González terminó siendo un aviso que Ñublense no alcanzó a interpretar. Apenas 60 segundos después de aquella ocasión, Everton volvió a golpear.
Josué Ovalle irrumpió en soledad por el sector izquierdo, recibió el balón y conectó el centro para superar a la defensa local y establecer el 2-1 para los Ruleteros.
La secuencia fue demoledora desde el punto de vista psicológico. Ñublense había pasado de tener el empate a estar a centímetros de ponerse en ventaja, y en cuestión de segundos terminó nuevamente abajo en el marcador.
Ese fue probablemente el momento que terminó inclinando definitivamente el partido en favor de Everton. Los viñamarinos demostraron una capacidad de reacción que explica buena parte de su ubicación en la tabla: cuando el rival parecía tener el control emocional del encuentro, encontraron la precisión necesaria para volver a golpear.
Ñublense intentó reaccionar nuevamente, pero el golpe había sido demasiado fuerte. Everton cerró espacios, defendió su ventaja y comenzó a administrar el resultado con la convicción de un equipo que sabía perfectamente cuánto estaba en juego.
A los 85 minutos, Ignacio González tuvo una intervención determinante al sacar prácticamente desde la línea un remate de Franco Rami que pudo haber devuelto la incertidumbre al encuentro. El arquero apareció en el momento preciso y sostuvo una ventaja que ya comenzaba a adquirir un valor enorme.
El conjunto chillanejo tuvo allí una de sus últimas oportunidades para volver a meterse en el partido. No la aprovechó.
Y Everton sí.
Medina cierra una tarde perfecta
Cuando Ñublense ya estaba volcado buscando un empate desesperado, Everton encontró espacios para liquidar definitivamente el compromiso. En el minuto 92, Alan Medina protagonizó un gran carrerón, apareció con libertad y terminó marcando el 3-1 que sentenció la jornada en Chillán.
El delantero, que ya había abierto la cuenta desde el punto penal, terminó convirtiéndose en la gran figura ofensiva de un Everton que supo sufrir, resistir y golpear en los momentos exactos.
La victoria tiene una dimensión especialmente importante porque se produjo ante un rival directo. Everton no solamente sumó tres puntos: se alejó de Ñublense en la clasificación y dio un paso importante en una carrera donde ambos buscan alcanzar el escenario internacional de 2027.
Los viñamarinos llegaron a Chillán apenas un punto por encima de su adversario y se marchan con una diferencia mucho más significativa. En una competencia tan estrecha, este tipo de triunfos tienen un doble valor: permiten avanzar en la tabla y, al mismo tiempo, impedir que un rival directo sume.
Everton vuelve así a instalarse en una posición privilegiada, momentáneamente cuarto, y confirma que su campaña tiene argumentos suficientes para mirar hacia arriba. El equipo mostró capacidad para resistir el dominio inicial de Ñublense, aprovechar una acción de penal, soportar el empate y responder inmediatamente cuando el rival parecía estar más cerca de la remontada.
La diferencia estuvo precisamente allí: Ñublense tuvo sus oportunidades, pero Everton fue mucho más contundente en los momentos que definieron el partido.
Y en una lucha tan pareja por los puestos internacionales, esa capacidad puede terminar marcando la diferencia. Los Ruleteros dieron en Chillán un paso importante y, mientras el campeonato entra en su tramo decisivo, comienzan a mirar con argumentos concretos hacia las copas internacionales de 2027.
/Cristina Sanhueza, redactora de todofutbol.Fotos y video: TNT Sports

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