El equipo de García Plaza rompe su mala racha con una actuación de raza y autoridad desde el gol de Isaac
El Sevilla Fútbol Club volvió a demostrar que este año es una cosa bastante diferente. El triunfo contra el Club Atlético Osasuna demostró que es así, porque existían muchos paralelismos con una cita del pasado curso contra el Real Mallorca, también de Jagoba Arrasate. Aquel día el pulgar acabó hacia abajo y los sevillistas sufrirían durante el resto del curso cuando hasta ese momento también habían llegado a ilusionar a los suyos. Esta vez el resultado estuvo en las antípodas y los 35.000 sevillistas que acudieron en un lunes al Ramón Sánchez-Pizjuán acabaron convencidos de que este año, al menos, no deberían sufrir tanto para conseguir los objetivos que se vayan marcando.
Fue así porque el equipo de Luis García Plaza fue capaz de romper la racha de tres partidos sin ganar, entre ellos las citas con el Barcelona y con el Real Madrid, y demostró que frente a los rivales de su Liga tiene nivel de sobra para imponer su fútbol. Fofana está en otra órbita y algunos de sus escuderos, particularmente un brillante Kike Salas tanto en defensa como en ataque, también aportan un nivel diferencial respecto a esos adversarios. A la espera del fichaje de Rubén Vargas, que parece en camino también, son ya varios los elementos que sirven para inclinar la balanza de manera positiva.

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