21 veces campeón. El
Inter de Milán solo tenía que puntuar ante el
Parma para hacerse con el ‘Scudetto’ y lo consiguió.
Tras el empate del Nápoles y la
derrota del Milan, el conjunto ‘nerazzurro’ dependía de sí mismo para ganar el título y consiguió un
2-0 ante el
Parma de
Carlos Cuesta.
Christian Chivu consigue su primer título como entrenador contra su exequipo.
El empate valía al Inter de Milán, pero aún así comenzó con una actitud ofensiva para adelantarse lo antes posible. El Parma tardó en carburar, pero lo consiguió a través de Strefezza, un jugador muy dañino con ese tren inferior bajo que tanto daño hace a los jugadores altos. La primera del partido fue para los locales. Barella sacó un centro medido a la cabeza de Dumfries y el holandés la mandó a un lateral de Suzuki.
Nicoló fue el mejor de la primera parte. En el minuto 26 trazó una jugada que él mismo acabó con un remate con la zurda al larguero. La pelota rebotó en la espalda de Suzuki y Thuram estuvo cerca de llegar si no fuera por los reflejos felinos del guardameta. El delantero francés fue también protagonista.
Desatinado en ataque, pero certero en defensa, con esa capacidad que tiene en el juego aéreo. La cabeza no lo es todo, debió pensar el mayor de los Thuram. Ya que una jugada combinativa del Inter acabó en las piernas de Zielinski que vio a su delantero. Marcus la puso al segundo de Suzuki y dio el primer zarpazo al término de la primera parte.
El dominio ‘interista’ se prolongó a lo largo de la segunda mitad también, pero el segundo gol tardó en llegar. La entrada de Lautaro Martínez se celebró en el Giusseppe Meazza como el mejor de los títulos. El capitán llevaba sin disputar un partido desde el 5 de abril a causa de una lesión en el sóleo y tuvo incidencia.
La más clara de la segunda parte la tuvo Dumfries. Dimarco le puso un centro de escándalo y el holandés realizó un remate escandaloso. Solo tenía que apuntar bien y la mandó a las nubes. Tuvo que llegar Lautaro a solucionarlo. El argentino se desmarcó con el movimiento de ‘9’ que es y puso un pase preciso a Mkhitaryan para que marcara a placer. Frattesi tuvo la última. El colegiado se miró al reloj para ver si vibraba, pero no fue así. El Inter vuelve a coronarse rey de Italia y tiene a su capitán de vuelta. ¿Qué más se le puede pedir al fútbol?
/Marca
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