Los verdiblancos golean al colista Oviedo gracias a su mayor calidad individual y tienen seis puntos de ventaja a falta de doce sobre el Celta para mantener la quinta plaza
La calidad en el fútbol se mide, básicamente, en la capacidad para definir las oportunidades de gol que se presenten para que sean consignadas posteriormente como goles en el acta arbitral. El Real Betis Balompié 2025-26 está a años luz del Oviedo, es la diferencia entre el quinto clasificado de la Liga española y el colista descolgado de la misma. Los verdiblancos, gracias a un nivel infinitamente superior, sólo tuvieron que aprovechar las oportunidades que se le presentaron para consolidar esa magnífica posición en la tabla gracias a los goles que iban convirtiendo sucesivamente Cucho Hernández, en dos ocasiones, y Abde.
No hay más análisis posible en este Betis-Oviedo por mucho que los asturianos salieran descarados al césped del Estadio La Cartuja y que fueran capaces de asustar incluso a Álvaro Valles a los 15 segundos de juego a través de un disparo del extremo Ilyas. Fue el primer aviso dentro de un cuarto de hora con claro dominio visitante, pero era un espejismo y eso lo veía cualquiera que tuviera un poco de idea de este maravilloso deporte llamado fútbol.
El equipo más necesitado partía con la intensidad inicial que requería el litigio, pero era incapaz de convertir ese empuje en un gol. El cuadro de Manuel Pellegrini, a la espera de Isco, partía con el equipo ideal en estas semanas largas sin partidos por medio y se lo tomaba con paciencia. Sabía que le bastaba con asentarse para dar un paso adelante y después saber aguardar a que apareciera la calidad para definir de Cucho Hernández, Abde, Antony, Lo Celso, Pablo Fornals o cualquiera que apareciese por el área defendida por Aarón Escandell.
Así fue después del primer arreón de los oviedistas. Después del último intento visitante, una falta directa lanzada por Colombatto (16’), ya pensarían tanto Pellegrini como el resto de los integrantes del Betis que estaba bien aquello. Los anfitriones dieron un paso adelante y comenzaron a merodear el área de Escandell. Lo hacían sin oportunidades claras, pero avisando ya de que la brújula del viento había virado definitivamente.
Y eso condujo al primer gol muy pronto, exactamente en el minuto 22. Fue una buena jugada que acabó en el sector derecho con Pablo Fornals buscando un disparo a puerta. El balón tropezó en un rival y se dirigió como un perfecto pase atrás hacia el colombiano Cucho Hernández. Y el delantero centro demostró su calidad con un golpeo con el interior duro y preciso, imposible para el guardameta visitante.
Los béticos se ponían por delante en la primera llegada clara que se les presentaba. Y desde ahí ya cambiaba todo en una escuadra bien protegida por un duro Amrabat en el centro del campo. Sólo quedaron dudas en una entrada del marroquí dentro del área a Thiago Fernández cuando le pisó el pie en un intento de centro desde el lateral. Pero ni Cordero Vega ni su auxiliar delante de los monitores lo consideraron punible (39’). Entre el 1-0 y la jugada polémica iban a llegar otras aproximaciones con cierto peligro a través de Abde (30’), Cucho Hernández (32’) y Antony (44’), en un chut lejano que acabó en las manos de Escandell.
Todo era el preludio del gol que debía dejarlo casi todo sentenciado al borde del intermedio. Tres futbolistas del Betis se comen literalmente a Colombatto cuando éste duda con el balón, la recuperación no la considera falta por Cordero Vega y el “sigan, sigan” se desarrolla con una velocidad de vértigo. Pase a Antony en el costado derecho y excelente servicio del brasileño para que Abde lo introduzca en la jaula sin ningún defensor delante de él, tampoco el portero.
El Betis ya tenía medio trabajo hecho, pero con la advertencia de otras citas anteriores en las que con un resultado similar después sufrió decepciones a lo largo del presente curso. Pero esta vez no iba a ser así, los verdiblancos estaban mucho mejor puestos sobre el césped que un Oviedo en el que la voluntad no casaba con el acierto. Incluso, cuando sí la metieron dentro, como hizo Fede Viñas en un cabezazo en el minuto 53, estaba en fuera de juego.
La rúbrica de la sentencia le correspondería al delantero centro bético. Una acción similar a la del 2-0 entre Antony y Abde no podía ser rematada por el marroquí, pero la pelota sí le caería para que habilitara a un Cucho Hernández que hizo una demostración de habilidad en su golpeo. Imposible para Escandell, tres a cero y una tarde que acababa de la forma más placentera para Pellegrini y los suyos.
Tanto que el chileno sacó del campo con celeridad a Pablo Fornals y Antony para que éstos no agotaran el depósito de combustible. El Betis había resuelto gracias a su mayor calidad, la clave del fútbol, sin duda, este compromiso con el colista. Sigue quinto en la tabla clasificatoria y tiene seis puntos de ventaja sobre el Celta, su perseguidor más cercano, cuando sólo faltan por disputarse doce para el final del torneo liguero. Aunque el Villarreal es uno de los cuatro primeros, el Betis es el campeón de los demás.
/DiarioSevilla

Facebook
Twitter
Instagram
YouTube
RSS