La Rojita empató 2-2 con Argentina, terminó segunda en su grupo y en semifinales deberá enfrentarse con Brasil
La participación de la selección chilena en el Sudamericano Sub 17 femenino, disputado en Paraguay, ha evolucionado desde la promesa inicial hacia una expresión concreta de competitividad y proyección internacional. Este domingo, el equipo dirigido por Vanessa Arauz selló un empate 2-2 ante Argentina Sub 17 femenina en Villeta, resultado que no solo confirmó su solidez en el Grupo A, sino que también le permitió asegurar una posición de privilegio en la tabla.
El encuentro reunía a dos de los conjuntos más consistentes de la fase grupal, ambos con trayectorias que evidenciaban equilibrio táctico y eficacia competitiva. En ese contexto, Chile llegaba invicto y con la certeza de figurar entre las tres mejores selecciones de su grupo, aunque aún quedaba por resolver un aspecto crucial: el acceso directo a semifinales o la necesidad de disputar un repechaje rumbo al Mundial. Finalmente, el desenlace fue favorable para las aspiraciones nacionales, ya que La Roja logró imponerse en su zona y consolidarse entre las cuatro mejores escuadras del torneo.
En el desarrollo del partido, la figura de Antonella Martínez emergió como un factor determinante. Su doble anotación no solo sostuvo a Chile en el marcador frente a un rival exigente, sino que también simbolizó la capacidad del equipo para responder en escenarios de alta presión. Más allá del resultado puntual, su actuación refleja un rasgo colectivo: la aparición de individualidades capaces de incidir en momentos decisivos sin desarticular el funcionamiento grupal.
Con este empate, Chile aseguró su clasificación a semifinales, instancia en la que deberá medirse ante Brasil Sub 17 femenina el miércoles 6 de mayo. Este enfrentamiento adquiere una relevancia estratégica, ya que el vencedor obtendrá de manera directa uno de los cupos al Mundial Sub 17 que se celebrará en Marruecos. En caso de no superar esta fase, el equipo aún dispondrá de una segunda oportunidad mediante el playoff del 9 de mayo, mecanismo que mantiene abiertas las opciones de clasificación.
El recorrido de Chile en la fase grupal permite comprender la consistencia de su rendimiento. El debut con un contundente 8-1 frente a Bolivia Sub 17 femenina marcó un punto de partida dominante, seguido por un empate sin goles ante Colombia Sub 17 femenina que evidenció solidez defensiva. Posteriormente, el triunfo 2-0 sobre Paraguay Sub 17 femenina reafirmó su regularidad, antes de cerrar con la igualdad ante Argentina.
Este desempeño le permitió finalizar en una posición destacada dentro de un grupo competitivo, compartido con selecciones de diverso perfil futbolístico. El formato del torneo —que clasifica a los dos primeros de cada zona a semifinales y establece cruces posteriores para definir los cupos mundialistas— subraya la importancia de la consistencia más allá de resultados aislados.
En perspectiva, la campaña de La Roja Sub 17 no solo responde a un buen momento circunstancial, sino que también sugiere una evolución estructural en el fútbol formativo femenino chileno. La combinación de disciplina táctica, capacidad de adaptación y ظهور de figuras emergentes configura un escenario alentador, donde la ilusión mundialista se sustenta en argumentos futbolísticos concretos más que en expectativas abstractas.

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