El volante chileno jugó todo el partido, que en un momento lo ganaba el equipo ecuatoriano por 1-0 y con un jugador más en la cancha. pero un tremendo del arquero rival le permitió al Mengao empatar el encuntro y clasificar por el 2-0 de la Ida
Independiente del Valle estuvo a un paso de transformar una eliminatoria que parecía prácticamente sentenciada en Quito en una de las grandes historias de la Copa Libertadores 2026.
El conjunto ecuatoriano llegó al Maracaná con la obligación de remontar el 0-2 sufrido en el partido de ida, pero durante largos pasajes de la revancha consiguió instalar la incertidumbre en el estadio y trasladarle toda la presión al campeón defensor.
Y lo hizo, además, con argumentos futbolísticos. Después de un primer partido en el que Flamengo había mostrado una contundencia decisiva para quedarse con la victoria en Ecuador, esta vez el conjunto brasileño encontró muchas más dificultades para imponer sus condiciones. Independiente del Valle fue capaz de competir, de adelantar sus líneas y, sobre todo, de encontrar el gol que necesitaba para comenzar a cambiar la historia de la eliminatoria.
A los 30 minutos llegó el tanto de Djorkaeff Reasco, después de una gran acción ofensiva que terminó con el delantero definiendo con precisión. La jugada reflejó justamente lo que necesitaba el equipo ecuatoriano: velocidad, decisión y capacidad para atacar los espacios. El 1-0 no solo reducía la diferencia global, sino que también modificaba por completo el estado emocional del partido. Flamengo, que había llegado a Río de Janeiro con la tranquilidad que le entregaba su ventaja, comenzó a sentir que la clasificación ya no estaba asegurada.
El escenario se hizo todavía más favorable para los visitantes durante el segundo tiempo. Flamengo perdió a Jorginho por expulsión a los 20 minutos, después de recibir una segunda tarjeta amarilla, y quedó con diez jugadores cuando todavía quedaba un tramo importante de partido. Independiente del Valle entendió entonces que tenía una oportunidad concreta: un gol más habría colocado al conjunto ecuatoriano a solo una anotación de forzar la definición desde los penales.
La inferioridad numérica obligó a Flamengo a retroceder y a asumir un papel mucho más conservador. Independiente del Valle pasó a manejar buena parte del partido y encontró espacios para seguir buscando el segundo gol. Incluso llegó a marcar nuevamente, pero la acción fue invalidada por posición de adelanto, manteniendo con vida al equipo brasileño.
Pero cuando el partido parecía inclinarse definitivamente hacia una posible remontada ecuatoriana, apareció la jugada que cambió todo.
El arquero Agustín Rossi despejó largo desde su propia área y la pelota viajó hasta campo rival. En una acción que parecía no representar mayor peligro, Aldair Quintana calculó mal el pique y dejó que el balón lo superara. El error fue aprovechado inmediatamente por Giorgian De Arrascaeta, quien apareció para conectar de cabeza con el arco prácticamente desprotegido y establecer el 1-1.
El golpe fue devastador para Independiente del Valle. No solamente porque el empate prácticamente sepultaba cualquier posibilidad de remontada, sino porque llegó precisamente cuando el equipo ecuatoriano tenía el partido bajo control y a Flamengo jugando con un hombre menos. El fútbol, una vez más, mostró su margen más cruel: un equipo puede construir durante más de 80 minutos la posibilidad de una hazaña y perderla en una acción aislada.
De Arrascaeta, que había ingresado desde el banco, terminó siendo el protagonista decisivo de una clasificación que Flamengo consiguió mucho más desde la resistencia que desde el dominio. El uruguayo apareció en el momento exacto para aprovechar el inesperado regalo defensivo y convertir el tanto que terminó de cerrar la eliminatoria.
Así, el 1-1 en el Maracaná dejó un global de 3-1 favorable al conjunto brasileño, que había construido buena parte de su clasificación con el triunfo por 2-0 conseguido en Quito. La diferencia obtenida en el partido de ida terminó siendo determinante: Flamengo pudo soportar la presión de la revancha, incluso con un jugador menos, y avanzar a las semifinales de la Copa Libertadores.
Para Independiente del Valle queda la sensación amarga de haber estado realmente cerca de conseguir algo que parecía improbable después de la derrota en Ecuador. El equipo de Joaquín Papa tuvo la valentía para competir en uno de los escenarios más exigentes del continente, consiguió ponerse en ventaja y aprovechó durante buena parte del encuentro las dudas de un Flamengo que estuvo lejos de su mejor versión. Pero la falta de contundencia para transformar esa superioridad circunstancial en un segundo gol y, finalmente, el error de Quintana terminaron siendo demasiado determinantes.
Flamengo, en cambio, continúa su defensa del título continental. No necesitó una actuación brillante para superar los cuartos de final, pero sí mostró capacidad para resistir en un escenario adverso y aprovechar una de las pocas oportunidades claras que tuvo en la segunda mitad. La jerarquía de De Arrascaeta volvió a aparecer cuando más la necesitaba el equipo brasileño.
Ahora, el campeón defensor tendrá un nuevo desafío en semifinales: se medirá con Estudiantes de La Plata, que dejó en el camino a Corinthians. La otra semifinal tendrá un duelo completamente brasileño entre Fluminense y Palmeiras.
/Silvinho Neves, corresponsal de todofutbol en Brasil

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