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Duelo de chilenos en la MLS: goleada del Atlanta United de Pablo Diaz al Montreal de Alexis Sánchez (Video)

Duelo de chilenos en la MLS: goleada del Atlanta United de Pablo Diaz al Montreal de Alexis Sánchez (Video)

El duelo de chilenos en la Major League Soccer (MLS) terminó con una victoria categórica para Paulo Díaz y un nuevo golpe para Alexis Sánchez.

En el Stade Saputo, el Atlanta United se impuso por 3-0 sobre el Montreal, en un enfrentamiento entre dos equipos necesitados de puntos que ocupan los últimos lugares de la Conferencia Este. Mientras el defensor formado en Palestino celebró una actuación colectiva convincente de su equipo, el tocopillano volvió a mostrar destellos de su calidad, aunque sin encontrar el respaldo necesario para cambiar el destino de un partido que se resolvió con claridad a favor de los visitantes.

El resultado profundiza la crisis deportiva de Montreal, que continúa sin encontrar respuestas para revertir una temporada marcada por la irregularidad y las dificultades para competir. Alexis Sánchez fue titular y permaneció en el campo durante 81 minutos, desempeñándose como enlace por detrás del centrodelantero mexicano Daniel Ríos. Durante el primer tiempo intentó asumir responsabilidades en la generación de juego, retrocedió para entrar en contacto con el balón y buscó conectar las distintas líneas de su equipo. Sin embargo, sus esfuerzos individuales no fueron suficientes para compensar las limitaciones colectivas de un conjunto que volvió a exhibir problemas tanto en la elaboración como en la organización defensiva.

En la vereda contraria, Paulo Díaz ocupó la posición de central derecho en la defensa del Atlanta United, formando pareja con el paraguayo Junior Alonso. El zaguero chileno, que había sido parte de la última fecha FIFA con la Selección, integró una estructura que supo responder ante los intentos del local y aprovechar las debilidades de su adversario. Atlanta no necesitó desplegar un fútbol extraordinario durante los 90 minutos para marcar diferencias: le bastó con mostrar mayor jerarquía en los momentos decisivos, ser efectivo frente al arco y castigar los errores de un Montreal que ofreció demasiadas facilidades.

El encuentro también tuvo un componente especial por el reencuentro de Alexis con Gerardo ‘Tata’ Martino, entrenador con quien coincidió durante su etapa en el Barcelona. No obstante, el recuerdo de aquella experiencia compartida quedó relegado a un segundo plano ante la realidad competitiva de ambos equipos. Aunque los dos llegaban con la urgencia de mejorar su situación en la tabla, fue Atlanta el que encontró las herramientas para transformar esa necesidad en una actuación convincente, dejando a Montreal nuevamente expuesto a sus propias carencias.

Alexis intentó asumir el protagonismo, pero Montreal volvió a fallar

En los primeros minutos, Atlanta United mostró mayor iniciativa y buscó instalarse en campo contrario, aprovechando la presencia de jugadores experimentados y con capacidad para desequilibrar. Montreal tuvo dificultades para controlar el ritmo del encuentro, aunque consiguió neutralizar parcialmente el impulso inicial de los visitantes a medida que avanzaba el primer tiempo. En ese escenario, Alexis Sánchez intentó convertirse en el punto de referencia de su equipo, retrocediendo incluso hasta campo propio para recibir el balón y participar en la construcción de las jugadas.

La función del chileno era especialmente exigente. Como enlace, debía conectar el mediocampo con Daniel Ríos, encontrar espacios entre las líneas rivales y aportar claridad en los metros finales. Se trataba de una tarea que requería movilidad, precisión en los pases y una respuesta coordinada de sus compañeros, elementos que Montreal no siempre consiguió ofrecer. Alexis buscó alternativas, intentó acelerar las acciones cuando encontraba espacios y procuró darle sentido a la circulación del balón, pero la falta de continuidad colectiva terminó limitando sus posibilidades.

A los nueve minutos, el delantero chileno probó con un remate desde una posición frontal, aunque la acción quedó invalidada por fuera de juego. Fue una primera señal de sus intenciones, todavía sin consecuencias en el marcador. Siete minutos después, en el 16′, llegó su oportunidad más clara para convertir. El atacante conectó un potente disparo que exigió una buena intervención del arquero Hoyos, quien respondió con una atajada que impidió la apertura de la cuenta.

Aquella acción reflejó que Alexis conservaba la capacidad para generar peligro cuando encontraba el espacio adecuado. Su remate tuvo la potencia suficiente para obligar al guardameta visitante a intervenir, pero la jugada no consiguió transformarse en el impulso que Montreal necesitaba para afirmarse en el partido. El chileno mostró algunas pinceladas de talento, especialmente durante la primera mitad, aunque volvió a quedar en evidencia la distancia entre sus intenciones y las posibilidades reales de un equipo que carece de regularidad para sostener sus ataques.

El goleador histórico de la Roja sigue sin estrenarse en las redes de la MLS, una situación que contrasta con las expectativas generadas por su llegada y con la trayectoria internacional que respalda su carrera. Sin embargo, sería insuficiente explicar las dificultades de Montreal únicamente a partir de la falta de goles del delantero. El problema es mucho más amplio: el equipo no consigue construir un funcionamiento que permita aprovechar sus cualidades, generar situaciones de manera sostenida y distribuir las responsabilidades ofensivas entre varios jugadores.

La derrota volvió a poner sobre la mesa una cuestión que condiciona el rendimiento del conjunto canadiense: Alexis puede ofrecer experiencia, lectura de juego y capacidad para resolver acciones individuales, pero no puede asumir por sí solo todas las tareas de creación y definición. Cuando el equipo no consigue acompañarlo con movimientos coordinados, precisión en la circulación y alternativas ofensivas, su influencia termina disminuyendo y los rivales encuentran mayores facilidades para controlar el encuentro.

El panorama tampoco era sencillo en el aspecto institucional y deportivo. Thomas Gillier, arquero chileno que se encuentra a préstamo desde el Bologna, continúa apartado de la actividad y se perderá el resto de la temporada 2026 debido a una intervención quirúrgica en un hombro. Su ausencia representa otro contratiempo para el plantel, aunque los problemas exhibidos ante Atlanta fueron mucho más profundos que una baja individual.

La apertura de la cuenta llegó a los 22 minutos y cambió el desarrollo del partido. Miguel Almirón, capitán paraguayo de Atlanta United, recibió la oportunidad de avanzar y sacó un remate de zurda, bajo y cruzado, que superó al portero Breza después de golpear en el poste. El 1-0 premió la capacidad del conjunto visitante para encontrar espacios y ejecutar con precisión, al mismo tiempo que dejó a Montreal ante la obligación de asumir mayores riesgos para intentar recuperar terreno.

El gol tuvo un efecto inmediato sobre el desarrollo del encuentro. Atlanta ganó confianza, encontró más espacios para desarrollar sus ataques y comenzó a explotar con mayor frecuencia las dificultades defensivas del local. Montreal, por su parte, se vio obligado a adelantar sus líneas y buscar una reacción que no siempre estuvo acompañada de una organización adecuada. La necesidad de ir hacia adelante terminó convirtiéndose en un factor de riesgo, porque cada pérdida de balón podía dejar expuesta a una defensa que ya mostraba dificultades para mantener el orden.

El equipo canadiense intentó buscar una respuesta, pero sus avances carecieron de la claridad necesaria para inquietar de manera constante al adversario. Alexis seguía tratando de participar en la elaboración, aunque cada vez encontraba menos espacios y mayores dificultades para conectarse con sus compañeros. La diferencia entre ambos conjuntos comenzó a manifestarse no solamente en la calidad de sus jugadores, sino también en la capacidad para interpretar los momentos del partido y aprovechar las debilidades del rival.

Atlanta volvió a golpear a los 41 minutos, cuando Giuliano Galoppo, volante argentino con pasado en River Plate, marcó el segundo tanto. La jugada nació de un centro de Paulo Díaz, quien se proyectó para aportar profundidad desde su posición defensiva. El envío encontró a Breel Embolo, cuyo cabezazo fue rechazado por Breza; sin embargo, el rebote quedó a disposición de Galoppo, que aprovechó la oportunidad para enviar el balón a la red.

La acción tuvo un doble significado. Por una parte, permitió que Atlanta ampliara su ventaja justo antes del descanso, un momento especialmente valioso para consolidar su dominio y aumentar la presión sobre el rival. Por otra, evidenció la fragilidad de Montreal para defender su propia área. El equipo canadiense no logró resolver la primera intervención del arquero ni reaccionar con la rapidez necesaria ante el rebote, una secuencia que reflejó sus dificultades para responder ante las acciones de segunda jugada.

También destacó la participación de Paulo Díaz en la construcción del tanto. El defensor chileno no se limitó a cumplir una función de contención, sino que intervino en una acción ofensiva que terminó siendo determinante para el resultado. Su centro contribuyó a generar la situación que Galoppo convirtió en el 2-0, en una muestra de la participación de los centrales en las distintas fases del juego cuando el equipo encuentra los espacios adecuados para proyectarse.

Al descanso, el panorama era considerablemente más favorable para Atlanta United. El conjunto visitante había conseguido dos goles, controlaba las principales situaciones del encuentro y tenía a su disposición un escenario ideal para administrar la ventaja. Montreal, en cambio, necesitaba corregir sus desajustes defensivos y encontrar una fórmula ofensiva que le permitiera volver a competir. El problema era que sus dificultades no parecían responder a un error aislado, sino a deficiencias estructurales que el desarrollo del partido había dejado nuevamente al descubierto.

Embolo sentencia el partido y Atlanta profundiza la crisis canadiense

El segundo tiempo terminó de confirmar la superioridad de Atlanta United. Montreal necesitaba una reacción rápida para mantener alguna posibilidad de remontada, pero sus intentos no consiguieron modificar de manera sustancial el desarrollo del encuentro. El conjunto local continuó mostrando problemas para construir ataques coordinados y, al mismo tiempo, dejó espacios que un adversario con jugadores de experiencia y capacidad de definición podía aprovechar.

El golpe definitivo llegó cuando se cumplió aproximadamente una hora de juego. Miguel Almirón volvió a participar en una acción ofensiva que exigió la intervención de Breza. El arquero logró rechazar el disparo sobre la línea, pero el balón quedó disponible para Breel Embolo, quien aprovechó la oportunidad para marcar el 3-0. El delantero suizo capitalizó la segunda jugada y terminó de sentenciar un encuentro en el que Atlanta había demostrado una eficacia muy superior a la de su rival.

El tercer tanto dejó al descubierto las diferencias que habían marcado el desarrollo del partido. Atlanta encontró espacios, generó peligro y resolvió sus ocasiones con precisión; Montreal, en cambio, fue incapaz de ofrecer una respuesta consistente, tanto en la elaboración ofensiva como en la protección de su área. La distancia en el marcador reflejó la contundencia visitante, pero también la fragilidad de un equipo canadiense que volvió a quedar demasiado expuesto cuando tuvo que asumir la iniciativa.

A partir de ese momento, el encuentro perdió buena parte de su incertidumbre competitiva. Con tres goles de ventaja, Atlanta pudo administrar el resultado y controlar los intentos de un Montreal que no encontraba caminos claros para acercarse al descuento. La falta de ideas del conjunto local se hizo cada vez más evidente, mientras la superioridad visitante se sostenía en una combinación de eficacia, orden y mejor aprovechamiento de las oportunidades.

En ese contexto, la participación de Alexis Sánchez fue perdiendo protagonismo. El chileno había tenido mayor incidencia durante la primera mitad, cuando logró intervenir en algunas acciones de ataque y generó su ocasión más peligrosa con un remate que obligó a Hoyos a lucirse. Después del descanso, sin embargo, no consiguió mantener el mismo nivel de participación ni encontrar espacios para influir en el desarrollo del encuentro.

Su sustitución se produjo a los 81 minutos, cuando fue reemplazado por Olger Escobar. La salida del tocopillano cerró una actuación en la que mostró voluntad para asumir responsabilidades, aunque nuevamente quedó condicionado por las limitaciones colectivas de su equipo. No pudo convertir, tampoco encontró los socios necesarios para construir una reacción sostenida y terminó siendo testigo de una nueva derrota de un Montreal que necesita mucho más que destellos individuales para salir de la parte baja de la clasificación.

El contraste con Paulo Díaz fue evidente desde la perspectiva del resultado. El defensor chileno formó parte de una zaga que consiguió mantener su arco en cero y, además, participó en la jugada que originó el segundo gol de Atlanta. Su equipo mostró una mayor capacidad para interpretar los momentos decisivos y resolver las oportunidades que tuvo, una diferencia que terminó siendo determinante en el marcador final.

No obstante, el triunfo tampoco modifica por completo la situación de Atlanta United, que continúa instalado en la parte baja de la Conferencia Este. La victoria le permite sumar tres puntos importantes y ampliar su distancia respecto de Montreal, pero su ubicación en la tabla refleja que todavía tiene desafíos pendientes. La diferencia es que, en esta ocasión, logró responder con una actuación convincente y aprovechó las debilidades de un rival directo en la lucha por mejorar su posición.

Para Montreal, en cambio, el resultado representa una señal de alarma cada vez más difícil de ignorar. El equipo se mantiene en el último lugar de la Conferencia Este con 24 puntos en 29 partidos y apenas seis victorias en la temporada regular. Los números describen una campaña de escaso rendimiento, en la que las dificultades para defender y la falta de consistencia ofensiva han terminado condicionando sus posibilidades de competir.

Atlanta United, que ocupa el penúltimo puesto, quedó seis puntos por encima de su rival tras este enfrentamiento. La diferencia establece un panorama preocupante para Montreal, que no solo necesita comenzar a ganar, sino también encontrar una estructura capaz de sostener mejores actuaciones a lo largo de los partidos. La derrota por 3-0 ante un rival directo demuestra que el margen de error se reduce y que cualquier nuevo tropiezo puede complicar todavía más sus opciones de abandonar el fondo de la clasificación.

La situación de Alexis Sánchez también merece una lectura que vaya más allá de su falta de gol. El delantero chileno llegó con una trayectoria que genera expectativas, pero su rendimiento está estrechamente vinculado a la capacidad del equipo para construir un funcionamiento colectivo. Cuando dispone de espacios, apoyos y alternativas para asociarse, puede aportar claridad y desequilibrio; cuando debe retroceder constantemente para participar en la salida y asumir responsabilidades que corresponden a varias líneas, su influencia se diluye.

El desafío de Montreal consiste, por tanto, en encontrar una fórmula que permita aprovechar mejor sus recursos ofensivos y corregir las deficiencias que se repiten jornada tras jornada. La experiencia de Alexis puede resultar valiosa en ese proceso, pero no sustituye la necesidad de contar con un equipo equilibrado, una defensa más confiable y una propuesta que permita generar ocasiones sin quedar expuesto ante cada pérdida.

En definitiva, el duelo de chilenos en la MLS dejó a Paulo Díaz celebrando una victoria contundente y a Alexis Sánchez enfrentado a una realidad cada vez más compleja. Atlanta United fue superior, aprovechó sus oportunidades y castigó los errores del local; Montreal volvió a mostrar sus limitaciones y profundizó una crisis que ya se refleja con claridad en la tabla de posiciones. El Niño Maravilla sigue buscando su primer gol en la MLS, pero la urgencia de Montreal va mucho más allá de una anotación: necesita recuperar el funcionamiento colectivo antes de que la temporada se convierta en una oportunidad definitivamente perdida.

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/Maximiliano Solís, corresponsal de todofutbol en Norteamérica.

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