¿Recuerdan aquel PSG-Bayern en semifinales de la pasada edición? Lo vivido en la primera mitad recordó por momentos a aquel vendaval ofensivo y de goles vivido hace casi medio año, aunque en esta ocasión solo terminaba jugadas el cuadro parisino. Y prácticamente todas en gol.
Y ni siquiera había digerido el Etihad el 0-1 cuando Dembélé ampliaba distancias con otra obra maestra. El ‘Mosquito’ centró para Doué, que en vez de rematar le devolvió una especie de pared aérea dentro del área para que el Balón de Oro cabecease a placer al segundo palo. Estaba siendo un baño del PSG, pero el partido pudo haber cogido otro camino muy diferente de no ser porque un despeje al revés, hacia su propia portería, de Safonov en el minuto 11 lo terminó repeliendo el larguero para alivio de Luis Enrique.
Baño del PSG
Pero del posible 1-0 se pasó al 0-2 en cuestión de minutos. Y pudieron ser más con un remate lejano de Vitinha y un cabezazo dirigido al palo de Achraf, omnipresente sobre el verde. Se salvó una y otra vez el City. Pero lo que sí entró fue otra jugada para enmarcar del PSG, culminada por Vitinha a placer tras un pase atrás de Akliouche que Zaïre-Emery prolongó de tacón con toda la intención hacia el mediocentro portugués.
Todo ello sucedió a la media hora de juego. Y en el 38′, Achraf tuvo el cuarto estando totalmente solo ante Donnarumma, sobrepasado por la situación de un City cuyo único disparo a puerta llegó en el añadido, obra de Doku. Haaland, por cierto, estuvo desaparecido en combate, con un único testarazo que parecía muy claro, pero que terminó saliéndole muy desviado, lo mismo que le sucedió a Gvardiol totalmente solo en área pequeña.
Reacción… insuficiente
No debió ser muy amigable la charla de Enzo Maresca al descanso. El técnico introdujo tres cambios de golpe y el equipo mejoró. Tanto que incluso hundió atrás al PSG y puso en apuros a Luis Enrique tras recortar distancias Erling Haaland. Marcó el noruego de cabeza -esta vez sí- en el 53′, pero hasta entonces había tenido el City otras tres claras ocasiones, con claro protagonismo para Ndiaye, que revolucionó el encuentro.
Pero la reacción ‘cityzen’ la torpedeó su propio portero. Donnarumma, ex del PSG, hizo respirar a Luis Enrique con un error clamoroso a disparo de Akliouche. El niño mimado de ‘Lucho’ le pegó desde lejos y el italiano la paró, pero el cuero terminó colándose para el 1-4. Y aunque pueda parecer definitivo, no fue ni mucho menos lo último.
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