El ex entrenador de Universidad de Chile respira un poco más tranquilo con este triunfo, mientras que la preocupación crece en Platense de cara al partido con los Piratas a jugarse la próxima semana
Después de dos derrotas consecutivas desde la llegada de Jorge Sampaoli al banco de suplentes, Talleres de Córdoba encontró finalmente la respuesta que tanto buscaba. Y lo hizo con una actuación contundente, eficaz y convincente. El conjunto albiazul goleó por 4-0 a Platense en el estadio Ciudad de Vicente López, consiguió su primer triunfo bajo el mando del técnico casildense y dejó al «Calamar» sumido en una crisis deportiva cada vez más difícil de revertir.
El resultado no solo representó el estreno victorioso de Sampaoli, sino también una muestra de la evolución futbolística que pretende instalar en Córdoba. Tras dos presentaciones donde el equipo había exhibido pasajes de buen juego, pero sin resultados, la tercera oportunidad terminó siendo la vencida. Esta vez, Talleres logró combinar intensidad, presión y una notable eficacia ofensiva para construir una victoria que puede transformarse en un punto de inflexión en su temporada.
Los goles fueron obra del brasileño Rick, que firmó un doblete y fue la gran figura del encuentro, además de Valentín Depietri y Franco Cristaldo, quienes completaron una goleada que terminó reflejando la diferencia que existió entre ambos equipos durante el segundo tiempo.
Sin embargo, el desarrollo del partido estuvo lejos de anticipar un desenlace tan amplio. Durante la primera mitad predominó el equilibrio, con dos equipos que disputaron intensamente la posesión del balón y generaron pocas situaciones claras de peligro. Incluso, en varios pasajes fue Platense el que logró instalarse con mayor frecuencia en campo rival, mostrando señales de recuperación después de un prolongado período de malos resultados.
Pero cuando parecía que ambos equipos se irían al descanso en igualdad, un error determinante cambió completamente el panorama. En el cierre del primer tiempo, el arquero Juan Pablo Cozzani falló en una salida y dejó servido el balón para que Rick solo tuviera que empujarlo a la red, otorgándole a Talleres una ventaja tan inesperada como valiosa desde el punto de vista anímico.
Ese golpe terminó condicionando por completo el desarrollo del complemento. Obligado por el marcador, Platense salió decidido a buscar el empate y su entrenador, Walter Zunino, optó por modificar radicalmente el planteamiento táctico. Apostó por un equipo mucho más ofensivo, sacrificó equilibrio en la mitad de la cancha y cargó el ataque con varios delanteros en un intento por revertir rápidamente la desventaja.
La decisión, sin embargo, terminó favoreciendo exactamente el escenario que esperaba Talleres. El conjunto cordobés encontró amplios espacios para correr, explotó la velocidad de sus atacantes y mostró una contundencia que había estado ausente en los encuentros anteriores. En apenas ocho minutos liquidó el compromiso con tres contragolpes letales que dejaron sin respuestas a la defensa del «Calamar» y transformaron un partido equilibrado en una goleada categórica.
Rick volvió a demostrar toda su potencia y capacidad de definición para firmar su segundo tanto de la noche, mientras que Valentín Depietri y Franco Cristaldo aprovecharon las desatenciones defensivas para cerrar una actuación colectiva que seguramente fortalecerá la confianza del plantel y consolidará la idea futbolística que Sampaoli intenta instalar desde su llegada.
Para el entrenador argentino, el triunfo representa mucho más que tres puntos. Después de un inicio marcado por las dudas y los cuestionamientos derivados de las derrotas iniciales, la goleada ofrece argumentos para sostener un proyecto que busca devolverle protagonismo a Talleres mediante un fútbol agresivo, dinámico y protagonista. El rendimiento exhibido en Vicente López deja señales alentadoras respecto del potencial que puede alcanzar el equipo si consigue mantener esta intensidad y eficacia.
Muy distinta es la realidad que atraviesa Platense. La derrota profundizó una crisis que ya comienza a transformarse en una preocupación estructural para el club. Con este resultado, el conjunto de Vicente López llegó a 13 partidos consecutivos sin conocer la victoria en el torneo local, acumulando seis empates y siete derrotas, una racha que se extiende por aproximadamente seis meses y que refleja las enormes dificultades que ha tenido para recuperar competitividad.
La delicada campaña también impacta directamente en la tabla anual, donde Platense continúa comprometido en los últimos puestos. Actualmente suma apenas nueve unidades, compartiendo la zona baja junto a Aldosivi y Estudiantes de Río Cuarto, una realidad muy distante de las expectativas que existían al inicio de la temporada.
Paradójicamente, el panorama internacional ofrece un contraste absoluto. Mientras en el campeonato doméstico los resultados siguen siendo decepcionantes, el «Calamar» continúa con vida en los octavos de final de la Copa Conmebol Libertadores, una situación que evidencia las dos caras de un equipo incapaz de trasladar al torneo local el nivel competitivo mostrado en el plano continental.
El complejo presente también comienza a repercutir en la estabilidad del cuerpo técnico. La continuidad de Walter Zunino aparece cada vez más cuestionada y la goleada sufrida ante Talleres incrementa la presión sobre un entrenador que necesita resultados inmediatos para sostener su proyecto. En cambio, del otro lado, Jorge Sampaoli encontró la victoria que esperaba para empezar a consolidar su ciclo, demostrando que su Talleres comienza lentamente a mostrar la identidad futbolística que pretende imponer en el fútbol argentino.
/José Pablo Verdugo

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