Chile vencía a Venezuela hasta el minuto 90 y acariciaba una inédita medalla dorada en la categoría, pero un penal en el epílogo cambió completamente el destino de la final. Las llaneras igualaron 1-1 y luego se impusieron 4-2 en la tanda, dejando al equipo dirigido por Luis Mena con una amarga presea de plata. Las ocasiones desperdiciadas durante el tiempo reglamentario terminaron teniendo un peso decisivo.
El fútbol estuvo a centímetros de regalarle a Chile una de las conquistas más significativas de su participación en los Juegos Suramericanos de Santa Fe. La selección Sub 20 femenina estuvo durante buena parte de la final a un paso de conseguir una medalla de oro inédita para el combinado nacional en esta categoría, pero el desenlace terminó convirtiendo una jornada que parecía destinada a la celebración en una experiencia de enorme frustración.
Chile perdió ante Venezuela en la tanda de penales por 2-4, luego de un empate 1-1 que se produjo en la última acción del partido. Un desenlace cruel, especialmente porque la Roja había conseguido sostener la ventaja hasta prácticamente el cierre del encuentro y tenía al alcance de la mano una consagración histórica.
El equipo dirigido por Luis Mena compitió con la convicción de quien sabía que estaba frente a una oportunidad extraordinaria. La posibilidad de conquistar el oro no era solamente un objetivo deportivo: también representaba la opción de marcar un hito para el fútbol femenino chileno en los Odesur. Y durante largos pasajes de la final, esa ilusión pareció tomar forma.
Chile logró ponerse en ventaja y llegó al tramo decisivo con el marcador a su favor. La selección nacional estaba a minutos de cerrar una campaña que podía quedar inscrita entre los grandes momentos de sus categorías formativas. Sin embargo, el fútbol volvió a demostrar que los partidos no terminan hasta el último instante y que una sola acción puede modificar por completo el destino de una final.
Cuando el reloj se acercaba al minuto 90, Venezuela encontró una oportunidad que terminó en penal. La ejecución permitió que las llaneras igualaran el encuentro en la última acción, provocando un giro dramático que dejó a Chile sin la posibilidad de celebrar el título durante el tiempo reglamentario.
El golpe fue doble: no solo se escapó una ventaja que parecía suficiente para alcanzar la gloria, sino que el equipo nacional debió afrontar una tanda de penales con el impacto emocional de haber recibido el empate cuando el oro estaba prácticamente asegurado. En esas circunstancias, la fortaleza mental y la precisión adquieren un valor determinante, y Venezuela terminó imponiéndose por 4-2.
La tanda selló una derrota que no borra, sin embargo, el recorrido realizado por la selección chilena. La Roja femenina Sub 20 llegó hasta la final y estuvo muy cerca de alcanzar una conquista inédita. Pero el desenlace también deja una lección difícil de ignorar: en partidos de esta magnitud, las oportunidades desperdiciadas durante el tiempo reglamentario pueden terminar pesando tanto como los errores cometidos en los minutos finales.
Chile tuvo ocasiones para encaminar definitivamente el encuentro y no logró aprovecharlas. Esa falta de contundencia terminó pasando la cuenta cuando Venezuela encontró el resquicio para igualar. Después, desde los doce pasos, la historia se inclinó definitivamente hacia las llaneras.
La medalla de plata tiene, por tanto, un sabor contradictorio. Representa un logro relevante y confirma que el fútbol femenino chileno cuenta con una generación capaz de competir en instancias importantes, pero también deja la sensación de una oportunidad histórica que se escapó de las manos de manera inesperada.
El oro estuvo realmente cerca. A minutos, a una jugada, a un último esfuerzo. Pero esta vez la celebración fue venezolana y Chile deberá guardar la experiencia de una final que pudo transformar su historia, aunque terminó entregándole una amarga y valiosa medalla de plata.
/Cristina Sanhueza enviada especial a los Juegos Odesur

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