El barcelonista intentó imitar el arranque de los dos anteriores partidos y ya dispuso de una ocasión en el primer minuto a pase de Dani Olmo, aunque el remate se le marchó desviado.
Esta vez la demora fue solo hasta los cinco minutos cuando el de Rocafonda encaró y envió el esférico por toda la escuadra. Lamine está de dulce y ve la portería con una facilidad pasmosa. La presencia de aliados como Dani Olmo y Pedri le facilitan la vida, pero él mismo sabe buscar siempre la mejor solución.
El propio Lamine tuvo el segundo en un intento de vaselina, si bien la acción estaba anulada por fuera de juego. Sus compañeros le buscaban constantemente, su superioridad por la banda era total. Ya sea Pedro Porro, Eric Garcia, Pubill o Fresneda, como en esta ocasión, su socio en el carril sabe que tiene por delante al mejor aliado posible para también destacar.
Olmo y Pedri
La República Checa de Santi Denia poco tenía que decir. Aguantar y hacer un papel digno. Los campeones del mundo están crecidos juegue quien juegue. Las rotaciones ni se perciben en esta selección, aunque sean masivas. Dani Olmo, por ejemplo, es otra maravilla de futbolista que destaca moviéndose entre líneas. Pedri también hacía las delicias de un equipo al que solo le faltaba disfrutar de mayores ocasiones.
Y Rodri también se sumó a la fiesta. El capitán aprovechó una combinación magnífica para envitar la pelota a la escuadra. Baena tuvo el tercero en un pase sensacional de Lamine de una selección desbocada.
En la segunda parte, España no bajó el pistón. El equipo quería más contagiados por el espíritu de un Luis de la Fuente que no permite la más mínima relajación. Su deseo de mejorar de forma constante se plasma sobre el terreno de juego.
Descanso para Lamine
Los cambios, Víctor Muñoz y Yéremi Pino, aportaron ilusión y ganas por un Lamine Yamal que ya había hecho su trabajo, al igual que Álex Baena. Tocaba dosificar esfuerzos pensando en el martes en Croacia. Los checos por su parte, se estiraron un poco más, mostrando valentía desde el banquillo por parte de Santi Denia para, como mínimo, dejar una buena imagen.
Pensar en ganar a España es una misión casi imposible y menos en su propio terreno de juego. La presencia de Fermín y Mikel Merino sobre el verde aportó mayor electricidad para una Roja que encandila. Llegó el tiempo para que Dani Olmo y Pedri recuperaran energías.
España se sentía muy superior, aunque la diferencia en el marcador no fuera abismal. Víctor Muñoz rebosaba desparpajo por la derecha con la ayuda de Yérmi Pino. De todos modos, la estrechez de la diferencia daba ciertas esperanzas a los checos que se animaron con el gol de Slama con un zurdazo imparable.
La selección jugó con inteligencia el último tramo del encuentro para no sufrir. Se replegó buscando liquidar el choque a la contra. Tanto cambio se debía notar y al final pesó la rotación. El colegiado anuló el empate checo en un fallo de Raya por una rigurosa falta a Le Normand. Tocó pasarlo mal al final hasta la expulsión de Krejci por doble amarilla cuando por fin España pudo respirar tranquila y sentenciar gracias a Merino.
Dos nuevos debuts
La selección rinde a gran nivel con independencia de los futbolistas que salten al terreno de juego. Roberto Fernández, del Espanyol, e Iván Fresneda, del Sporting Club de Portugal, tuvieron la oportunidad de debutar y no desentonaron para nada.
El espanyolista se movió sin parar, estuvo muy intenso en la presión y ayudó mucho a la presión alta del conjunto español. Por su parte, Fresneda fue el nuevo socio de Lamine Yamal por la derecha y también ayudó a abrir huecos al de Rocafonda, además de exhibir mucha rapidez.
Los debutantes tuvieron un estreno feliz para una selección española que va sumando jugadores para la causa de consolidarse como los mejores del mundo.
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