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La Roja femenina sub 20 SI, la Roja masculina sub 20 NO

La Roja femenina sub 20 SI, la Roja masculina sub 20 NO

Las chicas dieron un gran paso a la final al golear a Venezuela por 3-0, en tanto que los muchachos decepcionaron al caer 0-2 ante Perú

Chile perdió 2-0 ante los incaicos, mostró una versión muy inferior a la del debut ante Panamá y complicó sus opciones de avanzar en los Juegos Suramericanos. Los cuatro equipos del grupo A llegan con tres puntos a la última jornada, en la que la selección de Sebastián Miranda se enfrentará a Colombia. La Sub 20 femenina, en tanto, derrotó 3-0 a Venezuela y quedó a un empate de asegurar su presencia en la final por el oro.

La segunda presentación de la selección chilena Sub 20 masculina en el fútbol de los Juegos Suramericanos estuvo muy lejos de las expectativas generadas después de su auspicioso estreno. En el Estadio Marcelo Bielsa de Rosario, la Roja dirigida por Sebastián Miranda cayó por 2-0 ante Perú y desperdició la posibilidad de encaminar anticipadamente su clasificación a las semifinales del certamen.

El contraste con la jornada inaugural fue evidente. Si frente a Panamá el equipo nacional había mostrado contundencia, movilidad y capacidad para traducir su dominio en goles, esta vez se encontró con un rival que supo cerrar espacios, resistir los momentos de presión y golpear en los instantes precisos. Chile tuvo la pelota durante buena parte del encuentro, pero volvió a evidenciar una dificultad que terminó siendo determinante: controlar el juego no necesariamente significa dominar las áreas.

De la ilusión a las dudas en apenas unos días. La derrota dejó a la Roja obligada a resolver su futuro en la última fecha del grupo A, donde enfrentará a Colombia este domingo, a las 10:00 horas. Y el escenario no admite distracciones: los cuatro seleccionados de la zona llegan con tres puntos, por lo que cualquier error puede resultar definitivo.

Posesión sin profundidad: Chile vuelve a pagar su falta de contundencia

Después de la goleada sobre Panamá, Chile tenía una oportunidad inmejorable para dar un paso importante hacia la siguiente ronda. Miranda introdujo una sola modificación respecto del debut: el ingreso de Joaquín Muñoz, de O’Higgins, por Antonio Riquelme, el único de los 18 convocados que milita en el extranjero.

Sin Riquelme, Vicente Martínez asumió principalmente la función de enlace, ubicándose detrás de Yastin Cuevas, el centrodelantero. Muñoz y Martín Mundaca completaron la estructura de volantes ofensivos, en una formación que buscaba mantener la dinámica y el volumen de ataque exhibidos ante Panamá.

El problema fue que la circulación de balón no siempre encontró continuidad en los metros decisivos. Chile se hizo rápidamente de la posesión y logró instalarse en campo peruano, pero su dominio territorial careció de la profundidad necesaria para transformar ese control en ocasiones claras.

Durante los primeros 20 minutos, las aproximaciones más frecuentes llegaron mediante remates desde fuera del área de Mario Sandoval, aunque ninguno encontró dirección de portería. Era una señal de lo que vendría: la Roja tenía dificultades para penetrar el bloque defensivo peruano y terminaba recurriendo a soluciones individuales o disparos lejanos.

La ocasión más clara del primer tiempo llegó a los 22 minutos. Vicente Martínez apareció en posición de centrodelantero y conectó un remate que se estrelló en el poste, luego de una cesión de Cuevas. Fue una acción que perfectamente pudo haber cambiado la historia del encuentro, porque Chile estaba encontrando espacios a través de la movilidad de sus hombres ofensivos.

Sin embargo, ese dominio no fue constante. El equipo atravesó una breve desconexión, perdió fluidez y permitió que Perú recuperara confianza. Aunque volvió a circular el balón y buscó los espacios que el conjunto incaico cerraba con orden, la Roja nunca terminó de imponer condiciones en las zonas donde realmente se definen los partidos.

El dato de la posesión resulta ilustrativo: Chile controló el 64% del balón durante el primer tiempo, pero esa superioridad estadística no se reflejó en el marcador ni en una diferencia clara en las áreas. Perú, con menos tiempo de elaboración, estaba consiguiendo algo mucho más valioso: mantener su arco protegido y preparar sus transiciones ofensivas.

Perú golpea antes del descanso y castiga una desconcentración

El equipo dirigido por el brasileño Thiago Kosloski entendió que no necesitaba disputar la posesión de igual a igual para hacer daño. Su propuesta fue más directa, con líneas ordenadas y la intención de aprovechar cada pérdida chilena para atacar los espacios.

Primero avisó Gerson Castillo, con un remate de larga distancia que obligó a una buena intervención del arquero nacional Villegas. Fue el anticipo de una amenaza que Chile no terminó de neutralizar.

A los 39 minutos llegó el 1-0. Tras un córner ejecutado por bajo, Mart Cari encontró el balón y sacó un remate que terminó venciendo al guardameta chileno. Perú no había necesitado una sucesión prolongada de pases ni un dominio abrumador para ponerse en ventaja. Le bastó con ejecutar correctamente una acción a balón detenido y aprovechar una defensa que no logró reaccionar a tiempo.

El gol modificó el estado anímico del encuentro. Chile, que hasta ese momento había intentado imponer su ritmo a través de la posesión, se vio obligado a asumir mayores riesgos. Perú, en cambio, encontró el contexto que más le acomodaba: un rival adelantado, con necesidad de atacar y espacios para explotar.

La Roja se marchó al descanso en desventaja pese a haber manejado buena parte del balón. La estadística, nuevamente, contrastaba con la realidad competitiva del partido.

Un segundo golpe que dejó a Chile sin respuestas

Si el primer tanto había sido un llamado de atención, el 2-0 terminó transformándose en un mazazo para las aspiraciones nacionales. A los 55 minutos, Perú armó una salida rápida encabezada por Lionel Herrera, quien condujo la transición hasta encontrar a José Mellán.

El atacante peruano resolvió con un remate alto de zurda que superó a Villegas y amplió la ventaja. En la jugada, Martín Jiménez dejó descubierta su franja derecha, un espacio que el conjunto incaico aprovechó con precisión.

El gol reflejó una de las principales diferencias entre ambos equipos. Mientras Chile necesitaba elaborar, encontrar asociaciones y superar una defensa replegada, Perú era capaz de acelerar en pocos toques y convertir una recuperación en una ocasión de peligro. La selección nacional no encontró respuestas ante esa amenaza.

El 2-0 obligó a Miranda a mover sus piezas. El técnico realizó tres modificaciones, entre ellas la salida de Jiménez para permitir el ingreso de Francisco Daza, el único representante de Universidad Católica en la nómina.

Chile pasó a defender con tres hombres en el fondo, buscando aumentar la presencia ofensiva y entregar mayor compañía a Yastin Cuevas. La intención era comprensible: quedaba tiempo y el equipo necesitaba cambiar radicalmente el desarrollo del partido.

Pero los cambios no consiguieron alterar la dinámica. La Roja siguió careciendo de claridad en los últimos metros y, a medida que avanzaban los minutos, comenzó a jugar con más desesperación que convicción.

La frustración reemplazó al juego y Chile terminó descontrolado

Perú no necesitó desplegar un fútbol brillante para controlar el desenlace. Su orden defensivo, la disciplina táctica y la capacidad para atacar directamente fueron suficientes para neutralizar a un Chile que perdió progresivamente la serenidad.

La selección nacional comenzó a acumular tarjetas amarillas y a cometer faltas reiteradas, una señal evidente de que el partido se le estaba escapando también desde el punto de vista emocional. La frustración por no encontrar soluciones derivó en decisiones apresuradas, duelos mal gestionados y una pérdida de concentración que terminó perjudicando aún más sus posibilidades.

La expulsión de Bruno Torres en el epílogo, por reclamos, fue el reflejo más evidente de ese descontrol. El defensor se perderá el cierre de la fase inicial, en un encuentro que ahora adquiere una importancia decisiva.

El problema de Chile no estuvo únicamente en la falta de gol. La Roja tampoco logró sostener una estructura emocional adecuada cuando el resultado se volvió adverso. El equipo pasó de la circulación paciente a la urgencia, y de la búsqueda de espacios a una sucesión de acciones individuales que facilitaron la tarea de un Perú bien organizado.

En un torneo corto, donde cada partido puede determinar el futuro de una selección, esa incapacidad para reaccionar con claridad constituye una dificultad considerable.

Un grupo completamente abierto: Colombia será una final anticipada

La derrota complicó el camino de Chile hacia las semifinales de los Juegos Suramericanos. En el otro encuentro del grupo A, Panamá derrotó 1-0 a Colombia, resultado que dejó a los cuatro equipos con tres puntos.

La clasificación, por lo tanto, se resolverá íntegramente en la última jornada. La Roja enfrentará a Colombia este domingo, a las 10:00 horas, en un partido que exigirá una respuesta muy diferente a la mostrada ante Perú.

Chile deberá recuperar la intensidad, mejorar su precisión ofensiva y, sobre todo, demostrar que cuenta con la madurez necesaria para competir bajo presión. La goleada del debut ante Panamá todavía forma parte de su recorrido en el torneo, pero la derrota ante los incaicos recordó que ningún resultado está garantizado y que el margen de error es mínimo.

La selección de Miranda tendrá que encontrar un equilibrio entre la necesidad de atacar y la obligación de no conceder espacios. El desafío será futbolístico, pero también mental: recuperar la confianza sin caer nuevamente en la ansiedad que terminó condicionando su presentación ante Perú.

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La Roja femenina vuelve a ganar y queda a un empate de la final por el oro

Mientras la selección masculina sufrió un duro revés, la Sub 20 femenina continúa avanzando con paso firme en los Juegos Suramericanos. En la jornada matinal, el equipo dirigido por Luis Mena derrotó con autoridad a Venezuela por 3-0, en la Asociación Rosarina de Fútbol, y quedó muy cerca de asegurar su presencia en la final por las medallas de oro.

La victoria tuvo un componente especialmente significativo: Chile resolvió el partido durante el primer tiempo, mostrando contundencia y capacidad para aprovechar sus oportunidades. A diferencia de lo ocurrido con el equipo masculino, la Roja femenina no necesitó dominar durante largos pasajes para construir una ventaja decisiva.

El marcador se abrió a los 22 minutos, cuando Amparo Abarca apareció para establecer el 1-0. Diez minutos más tarde, Vaitiare Pardo, capitana del seleccionado nacional y futbolista de Universidad Católica, amplió la diferencia para encaminar el triunfo.

Cuando el primer tiempo se acercaba a su final, Catalina Muñoz apareció en el tiempo añadido para marcar el 3-0. Tres goles en 45 minutos que dejaron a Chile en una posición privilegiada dentro de un torneo que reúne solamente a cuatro selecciones.

Los números respaldan la campaña chilena

Con este resultado, la Roja femenina alcanzó los 6 puntos, producto de sus dos victorias, y acumula seis goles a favor y apenas uno en contra. Una campaña que refleja tanto su capacidad ofensiva como la solidez defensiva que ha mostrado durante sus presentaciones.

El escenario era claro: para asegurar ese mismo viernes su clasificación a la final por el oro, Chile debía esperar un empate entre Uruguay y Paraguay, los otros dos seleccionados que disputan el certamen.

Sin embargo, Paraguay derrotó 1-0 a Uruguay, postergando la definición. La Albirroja sumó tres puntos y mantuvo abierta la lucha por los dos primeros lugares, que son los que otorgan el derecho a disputar la medalla de oro.

Chile continúa liderando con seis unidades, mientras que Venezuela y Paraguay acumulan tres. La Roja enfrentará al elenco guaraní este domingo, a las 15:00 horas, en un partido donde un empate le bastará para asegurar su clasificación a la final.

La selección femenina, así, se encuentra ante una oportunidad concreta de luchar por el título. Después de dos actuaciones convincentes, el equipo de Luis Mena depende de sí mismo para cerrar una fase inicial que, hasta ahora, ha entregado señales muy positivas.

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/Cristina Sanhuez enviada especial a Los Juegos Odesur

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