Estudiantes sacó chapa de candidato en Brasil y protagonizó una de esas noches que explican por qué la CONMEBOL Libertadores es un torneo diferente.
El conjunto argentino derrotó por 1-0 a Corinthians en condición de visitante, se impuso por 2-1 en el marcador global y selló su clasificación a las semifinales, demostrando personalidad, resistencia y una enorme capacidad para competir en uno de los escenarios más exigentes del continente.
El Pincha llegaba a la revancha con la obligación de defender la ventaja conseguida en el primer partido, pero lejos de limitarse a especular con ese resultado, consiguió sostener un partido de alta exigencia frente a un Corinthians que necesitaba remontar la serie ante su público. El encuentro tuvo todos los ingredientes de una noche copera: tensión, oportunidades desperdiciadas, un gol sobre el final y un penal en el último minuto que pudo haber cambiado completamente la historia.
Pero Estudiantes resistió.
Y cuando parecía que el empate podía llevarse por delante todo el trabajo realizado durante la noche, apareció Alexis Castro para marcar un golazo agónico que terminó inclinando definitivamente la serie hacia el lado argentino.
Alexis Castro apareció cuando Estudiantes más lo necesitaba
Durante buena parte del encuentro, Estudiantes tuvo que convivir con la presión de un Corinthians obligado a atacar. El conjunto brasileño necesitaba un resultado que le permitiera revertir el 1-0 sufrido en la ida, mientras el equipo dirigido por Alexander Medina entendía que la administración de los tiempos sería tan importante como la capacidad para generar peligro.
El conjunto argentino logró mantenerse competitivo y, sobre todo, no perdió el orden cuando el escenario comenzó a exigirle un esfuerzo cada vez mayor. Corinthians buscó el gol, empujó con su público y llevó el partido hacia una zona en la que cualquier detalle podía convertirse en decisivo.
Ese detalle terminó favoreciendo al visitante.
Cuando el reloj se acercaba al cierre, Alexis Castro apareció para marcar un verdadero golazo y establecer el 1-0 para Estudiantes. El tanto no solamente significaba la victoria en Brasil: también ampliaba la ventaja global a 2-1 y colocaba al Pincha a las puertas de una nueva semifinal de la Libertadores.
Era el golpe que necesitaba un equipo que había resistido durante largos pasajes y que encontró en los últimos minutos la recompensa a su esfuerzo.
Pero todavía faltaba una escena más.
Memphis Depay tuvo la clasificación en sus pies
Corinthians no se entregó y tuvo una última oportunidad extraordinaria para cambiar el destino de la eliminatoria. En el último minuto del partido, el árbitro sancionó un penal para el conjunto brasileño y toda la responsabilidad cayó sobre Memphis Depay.
El neerlandés tenía en sus pies la posibilidad de igualar el encuentro y, al mismo tiempo, devolverle a Corinthians la vida en una serie que parecía perdida. Un gol desde los doce pasos habría llevado la eliminatoria a un cierre completamente distinto y habría trasladado toda la presión nuevamente hacia Estudiantes.
Pero Depay falló.
Su remate se fue desviado y, con él, se esfumó la última gran oportunidad del conjunto brasileño. Estudiantes pudo respirar. El equipo argentino había soportado el empuje local, había golpeado en el momento más inesperado y terminó celebrando una clasificación que adquiere todavía mayor valor por la manera en que fue conseguida.
El 2-1 global refleja la estrechez de la serie, pero también la capacidad del Pincha para desenvolverse en partidos donde los márgenes son mínimos. No necesitó una exhibición ofensiva ni un dominio permanente: necesitó saber sufrir, mantenerse de pie y aprovechar su oportunidad.
Estudiantes sigue soñando en grande
La clasificación instala nuevamente a Estudiantes entre los cuatro mejores de América y confirma el buen momento de un equipo que continúa con vida en todas las competencias que disputa bajo la conducción de Alexander Medina.
Ahora deberá esperar al ganador del enfrentamiento entre Flamengo e Independiente del Valle, serie que se definirá este jueves y que determinará al próximo rival del conjunto argentino en las semifinales de la Libertadores.
Pero la exigencia no termina ahí. El calendario no le concede demasiado tiempo para disfrutar la clasificación: este domingo, Estudiantes volverá a la acción por el Torneo Clausura, cuando visite a Vélez.
La diferencia es que ahora llegará con la confianza que entregan estas noches. Porque ganar en Brasil, eliminar a Corinthians y meterse nuevamente entre los cuatro mejores del continente no es solamente avanzar de ronda: es una declaración competitiva de un equipo que, bajo la conducción de Medina, continúa demostrando que quiere pelear hasta el final en todos los frentes.
Estudiantes sigue vivo. Y después de lo ocurrido en Brasil, la Libertadores sabe que el Pincha no está dispuesto a regalarle nada a nadie.
/Julián Lautaro Luque, corresponsal de tofofutbol en Argentina

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