El nuevo técnico de los loínos dejó con los crespos hechos a Unión La Calera, que anunció a John Armijo como el reemplazante de Martín Cicotello.
La recta final de la Primera B chilena entró definitivamente en una zona de máxima tensión. Con muy poco margen para equivocarse y con el ascenso como objetivo inmediato, cada punto comienza a adquirir un valor extraordinario. Santiago Wanderers y Cobreloa protagonizan una cerrada lucha por llegar a la máxima categoría del fútbol chileno, pero mientras los porteños intentan sostener el liderato, en Calama optaron por una medida drástica que remeció completamente el escenario: Cobreloa decidió despedir a César Bravo cuando todavía se encuentra plenamente instalado en la pelea por el título.
La determinación sorprende precisamente por el contexto. El conjunto loíno suma 42 puntos, apenas dos menos que Santiago Wanderers, que lidera con 44, y continúa dependiendo de sí mismo para luchar por el ascenso. Sin embargo, para la dirigencia naranja los últimos resultados fueron suficientes para poner punto final al ciclo del entrenador que estuvo muy cerca de conducir al club a Primera División durante la temporada 2025.
El empate sin goles frente a Antofagasta terminó siendo el último capítulo de una secuencia que comenzó a generar dudas y terminó desencadenando una decisión de alto impacto. Cobreloa acumulaba dos encuentros consecutivos sin ganar: antes del 0-0 había sufrido una dura derrota por 4-2 ante San Luis, y de sus últimos cinco compromisos solamente consiguió imponerse en dos.
En una competencia tan comprimida como la Primera B, esa irregularidad puede adquirir una dimensión mucho mayor que la que reflejan los números. Cuando el campeonato entra en su recta decisiva, la paciencia se reduce y la presión aumenta exponencialmente. Cobreloa está a solo dos puntos de la cima, pero cualquier pérdida de terreno puede resultar determinante en una definición donde cada jornada puede modificar completamente la tabla.
La dirigencia loína decidió, finalmente, que el cambio debía producirse ahora y no después. A través de un comunicado, el club informó que había determinado “poner término al ciclo de César Bravo como entrenador del primer equipo junto a su cuerpo técnico”. Una salida que llega en uno de los momentos más delicados de la temporada y que obliga a Cobreloa a reconstruir rápidamente su conducción deportiva cuando quedan pocas oportunidades para corregir el rumbo.
La decisión adquiere todavía más relevancia al considerar que Bravo había dejado clara su postura apenas unas horas antes. Luego del empate ante Antofagasta, el técnico afirmó categóricamente que no estaba dispuesto a renunciar y defendió públicamente sus convicciones y el trabajo realizado durante su período en Calama.
“Yo nunca voy a renunciar, no renuncio a mis convicciones”, manifestó en conferencia de prensa. El entrenador dejó, de esta manera, la determinación completamente en manos de la dirigencia y sostuvo que no estaba dispuesto a trabajar bajo un escenario de desconfianza.
Bravo fue todavía más lejos al señalar: “Si quieren tomar una decisión que la tomen, yo no trabajo a través de la desconfianza y tampoco me gusta la traición”, dejando entrever que existían diferencias internas que iban más allá de los resultados deportivos.
Sus declaraciones, pronunciadas después del empate ante Antofagasta, adquirieron otra dimensión pocas horas más tarde. La dirigencia terminó tomando precisamente la decisión que el entrenador había dejado sobre la mesa: poner fin a su ciclo. De acuerdo con la información conocida posteriormente, sus palabras habrían acelerado un desenlace que ya comenzaba a tomar forma.
El caso vuelve a demostrar hasta qué punto la presión puede alterar la planificación de un club cuando el objetivo es tan concreto como el ascenso. Cobreloa no está lejos de la cima. De hecho, se encuentra a solamente dos puntos del líder, pero la dirigencia entendió que el rendimiento reciente podía ser una señal de alerta suficiente para modificar el rumbo antes de que la distancia se ampliara.
Mario Salas será su reemplazante
Tras la salida de Bravo, el nombre que comenzó a tomar fuerza para asumir la conducción de Cobreloa es el de Mario Salas.
El eventual arribo de Salas tendría una particularidad evidente: no llegaría para iniciar un proyecto desde cero, sino para intentar completar una misión en tiempo récord. El desafío sería tomar un equipo que se encuentra segundo, a dos unidades del líder, y conducirlo durante las últimas jornadas hacia el objetivo máximo: regresar a Primera División.
En caso de concretarse oficialmente, lo que ya se da como hecho, Salas podría debutar prácticamente de inmediato en un escenario de máxima exigencia, ya que Cobreloa debe enfrentar a Coquimbo Unido el 22 de septiembre, por los octavos de final de la Copa Chile. La competencia paralela podría convertirse, además, en una oportunidad para que el nuevo entrenador conozca rápidamente a su plantel y evalúe las herramientas con las que cuenta para afrontar la batalla por el ascenso.
La eventual llegada del “Comandante” también adquiere importancia por su experiencia y por el perfil competitivo que históricamente ha intentado imprimir a sus equipos. En Cobreloa, sin embargo, el margen de adaptación sería mínimo. El nuevo entrenador deberá asumir desde el primer día una presión que no admite demasiadas concesiones: cada partido será prácticamente una final.
La situación también genera un movimiento inesperado en el mercado de entrenadores. Todo indica que Mario Salas había aparecido inicialmente vinculado a Unión La Calera, pero finalmente el escenario habría cambiado a última hora ante la posibilidad de asumir en Cobreloa.
John Armijo toma el desafío de Unión La Calera

Mientras Cobreloa busca nuevo entrenador, Unión La Calera resolvió su propia situación técnica. El club cementero llegó a acuerdo con John Armijo para asumir como nuevo entrenador, en reemplazo de Martín Cicotello.
El técnico de 44 años se encontraba sin club desde su salida de Deportes Santa Cruz en mayo pasado y, según informó el periodista Víctor González, alcanzó un acuerdo para hacerse cargo de un equipo que atraviesa una realidad completamente distinta a la de Cobreloa.
La Calera marcha última en la Liga de Primera 2026, con apenas 14 puntos después de 22 fechas, por lo que Armijo asumirá una tarea igualmente compleja, aunque con un objetivo completamente diferente: intentar rescatar a un equipo que se encuentra comprometido en la parte baja de la tabla.
Armijo comenzó su recorrido con un interinato en O’Higgins en 2017, pero su primera experiencia estable como entrenador principal llegó en Deportes Melipilla, club con el que consiguió el ascenso en 2020. Posteriormente fue desvinculado en 2021 y continuó su carrera en Barnechea, Deportes Antofagasta y Deportes Santa Cruz, acumulando experiencia en distintas realidades del fútbol chileno.
Su desafío en La Calera será inmediato. El nuevo entrenador tendrá que hacerse cargo de un equipo que necesita resultados con urgencia y que no dispone de demasiado tiempo para modificar su situación. El próximo compromiso será el lunes 14 de septiembre, a las 20:30 horas, frente a Deportes Limache.
El partido tendrá una importancia especial para el nuevo ciclo. No solo será el estreno de Armijo, sino también una primera oportunidad para comenzar a revertir una campaña que ha dejado al conjunto calerano en una posición extremadamente delicada.
Así, mientras Cobreloa cambia de entrenador en plena lucha por el ascenso, Unión La Calera intenta encontrar una reacción desde el último lugar de la tabla. Dos escenarios completamente distintos, pero unidos por una misma realidad: en la recta final del fútbol chileno, la paciencia se acaba rápidamente y las decisiones se toman bajo máxima presión.
En Calama, la dirigencia decidió arriesgarlo todo para evitar que una campaña que todavía tiene al equipo a dos puntos del liderato termine alejándose del objetivo. En La Calera, en cambio, el desafío es comenzar a sumar para escapar del fondo. Y en medio de ambos movimientos aparece Mario Salas, cuyo destino parecía encaminado hacia el cuadro cementero, pero que ahora podría convertirse en el hombre elegido para intentar llevar a Cobreloa nuevamente a Primera División.
La lucha por el ascenso entró en su etapa más decisiva y Cobreloa decidió cambiar de piloto cuando todavía está a tiro del líder. El riesgo es evidente; la apuesta, también. Ahora será el nuevo entrenador quien deberá demostrar si el golpe de timón llegó a tiempo para convertir la presión de Calama en el impulso definitivo hacia la máxima categoría.
/Alejandro Aguilera, corresponsal en la zona norte del país

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