Han pasado más de diez años, pero para México el recuerdo todavía permanece como una de las heridas más profundas de su historia reciente.
El 18 de junio de 2016, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, la Selección Mexicana sufrió ante Chile una derrota que trascendió el resultado y terminó convirtiéndose en una de las noches más dolorosas para el fútbol azteca. Aquel 7-0, correspondiente a los cuartos de final de la Copa América Centenario, quedó instalado en la memoria colectiva como una auténtica pesadilla.
Ahora, una década después, el destino vuelve a poner frente a frente a ambos seleccionados en territorio estadounidense. Y aunque el partido de este martes no tiene la trascendencia competitiva de aquella jornada de 2016, en México existe la sensación de que cada nuevo enfrentamiento contra Chile reactiva inevitablemente aquella espina que nunca terminó de desaparecer.
La propia historia reciente de ambas selecciones explica parte de ese sentimiento. México llega a este nuevo duelo con la posibilidad de cerrar su gira internacional ante un rival que, más allá del contexto amistoso, representa uno de los capítulos más dolorosos de su pasado. Chile, en cambio, afrontará el encuentro sabiendo que aquella goleada forma parte de una generación histórica que marcó una época para el fútbol nacional.
La Selección Mexicana vuelve a encontrarse con Chile en Estados Unidos y, en la previa, el recuerdo del 7-0 vuelve a aparecer inevitablemente. En el entorno del Tri existe la intención de cobrarse una suerte de revancha simbólica, aunque resulta evidente que ningún resultado actual podrá borrar lo sucedido aquella noche en Santa Clara.
El día que Chile hizo historia y México vivió una pesadilla
El 18 de junio de 2016, Chile y México se enfrentaron por los cuartos de final de la Copa América Centenario. El conjunto dirigido por Juan Carlos Osorio llegaba con expectativas importantes y con la ilusión de continuar avanzando en un torneo que se disputaba en territorio estadounidense. Sin embargo, lo que ocurrió en el Levi’s Stadium terminó superando cualquier pronóstico.
Chile protagonizó una exhibición ofensiva extraordinaria y terminó imponiéndose por un contundente 7-0. No fue simplemente una victoria amplia: fue una demostración de superioridad que dejó al combinado mexicano completamente desbordado y convirtió aquel partido en una de las actuaciones más recordadas de la generación dorada de La Roja.
La masacre comenzó a los 13 minutos. Eduardo Vargas aprovechó un rebote de Guillermo Ochoa para abrir el marcador y comenzar una noche que rápidamente adquirió dimensiones inesperadas. México intentó reaccionar, pero Chile encontró espacios, aceleró cuando fue necesario y terminó transformando cada golpe en una nueva herida para su adversario.
Al descanso, el escenario ya era prácticamente irreversible. Y en la segunda mitad la diferencia siguió aumentando hasta alcanzar una dimensión histórica. Cuando apenas se habían disputado 57 minutos, México ya perdía 5-0.
El marcador definitivo reflejó la contundencia de una selección chilena que no tuvo contemplaciones: dos goles de Edson Puch, cuatro de Eduardo Vargas y uno de Alexis Sánchez completaron el 7-0 que permitió a Chile avanzar a las semifinales.
Para México fue mucho más que una eliminación. La forma en que se produjo la derrota generó una profunda autocrítica y dejó una marca que, incluso diez años después, continúa apareciendo cada vez que ambos equipos vuelven a encontrarse.
Un historial favorable al Tri, pero condicionado por aquella goleada
Paradójicamente, el historial general entre México y Chile no refleja una superioridad de La Roja. Ambos equipos se han enfrentado en 33 oportunidades, con 16 victorias mexicanas, cinco empates y 12 triunfos chilenos.
Es decir, desde la perspectiva estadística, el conjunto azteca mantiene una ventaja sobre su rival sudamericano. Sin embargo, hay partidos que terminan pesando mucho más que cualquier balance global. Y el 7-0 es precisamente uno de ellos.
La historia también registra otros triunfos importantes de México sobre Chile. Uno de los más recientes se produjo en marzo de 2019, cuando el Tri derrotó por 3-1 al combinado chileno en un partido amistoso disputado bajo la conducción de Gerardo Martino.
Aquella noche tuvo un significado especial para Rafael Márquez. El actual entrenador de México formaba parte de la convocatoria, aunque no tuvo minutos en el encuentro. Ahora, como integrante del cuerpo técnico y en un rol completamente diferente, el histórico defensor volverá a encontrarse con Chile.
El reencuentro tiene, por lo tanto, un componente simbólico. Márquez no estuvo dentro de la cancha en aquella noche de 2016, pero sí forma parte de una generación que vivió de cerca los años más importantes del fútbol mexicano. Esta vez tendrá la responsabilidad de preparar a la selección desde el banco, intentando construir una nueva historia frente a un rival que representa uno de los capítulos más duros del pasado reciente.
En aquel 3-1 de 2019, Márquez observó desde fuera un partido en el que México consiguió una victoria que, de alguna manera, permitió comenzar a equilibrar la balanza emocional después de la dolorosa experiencia de la Copa América Centenario.
Los sobrevivientes del 7-0 que todavía forman parte del Tri
A pesar de que han transcurrido más de diez años, dos futbolistas que tuvieron participación en aquel partido todavía aparecen vinculados a la Selección Mexicana: Raúl Jiménez e Hirving Lozano.
El caso de Jiménez resulta particularmente significativo. El delantero no fue convocado para esta Fecha FIFA debido a una lesión, pero continúa siendo considerado por Rafael Márquez como una pieza importante del proceso mexicano. A sus 35 años, el atacante mantiene el estatus de referente ofensivo y representa una de las principales figuras de experiencia dentro del plantel.
Lozano, por su parte, sí estuvo presente en esta convocatoria y alcanzó a sumar minutos frente a Colombia. Sin embargo, las molestias físicas obligaron al atacante a regresar a su club, LA Galaxy, por lo que finalmente se perderá el enfrentamiento contra Chile.
Ambos representan, desde diferentes perspectivas, el vínculo directo entre aquella selección que sufrió el 7-0 y la actual generación mexicana.
También existe otro reencuentro particularmente especial: el de Andrés Guardado. El histórico mediocampista fue titular aquella noche en Santa Clara y actualmente forma parte del cuerpo técnico de Rafael Márquez como su auxiliar.
Guardado, por lo tanto, volverá a enfrentar a Chile, aunque su último recuerdo frente al combinado sudamericano es bastante más amable. En 2019 fue parte del equipo mexicano que consiguió el triunfo por 3-1.
De esta manera, el partido de este martes no solamente representa un nuevo capítulo para la Selección Mexicana. También reúne a distintos protagonistas de aquella historia, aunque ahora desde funciones completamente diferentes.
Márquez y la posibilidad de construir una revancha desde otro lugar
Rafael Márquez tendrá la oportunidad de enfrentar nuevamente a Chile, aunque esta vez desde el banco y no como futbolista. Su condición de integrante del cuerpo técnico le otorga una perspectiva diferente sobre una rivalidad marcada por un antecedente que todavía permanece vigente.
El contexto, además, resulta inevitablemente particular. Aquel Chile de 2016 terminaría conquistando nuevamente la Copa América y consolidándose como una de las generaciones más exitosas de la historia del fútbol chileno. Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Eduardo Vargas, Claudio Bravo y compañía fueron protagonistas de una etapa que alcanzó su máxima expresión con los títulos continentales.
Pero aquella generación también terminó enfrentándose a un abrupto cambio de ciclo. Chile no consiguió clasificar al Mundial de Rusia 2018 y posteriormente tampoco logró acceder a Qatar 2022. La situación se repitió de cara a la Copa del Mundo de 2026, prolongando una ausencia que contrasta fuertemente con el esplendor vivido durante la década anterior.
Por eso, el 7-0 también pertenece a una época que ya no existe de la misma manera. Chile cambió, México cambió y los protagonistas también. El partido de este martes no será una repetición de aquella noche, sino una oportunidad para comenzar a escribir otra historia.
México vuelve a sufrir bajas antes del partido
La preparación del Tri para este encuentro tampoco ha sido sencilla. México ha sufrido una serie de bajas que han reducido las alternativas disponibles para afrontar el compromiso.
A las ausencias de Mateo Chávez, Hirving Lozano y Gilberto Mora se sumó Luis Romo, quien abandonará la concentración después de presentar una lesión muscular en el bíceps femoral de la pierna izquierda.
La situación fue confirmada en medio de un escenario que RÉCORD describió como un nuevo golpe para la selección mexicana. Romo, jugador de las Chivas, deberá regresar a Verde Valle para continuar con su recuperación.
Las bajas afectan especialmente la planificación de Rafael Márquez, quien deberá modificar sus alternativas y encontrar soluciones ante un Chile que, independientemente del carácter amistoso del partido, representa un rival de exigencia.
La ausencia de Lozano también resulta especialmente relevante por su experiencia y capacidad ofensiva. El atacante había tenido participación ante Colombia, pero las molestias físicas terminaron dejándolo fuera del duelo frente a La Roja.
Un nuevo partido, pero con una historia demasiado pesada
El antecedente más cercano entre ambos equipos se remonta al 8 de diciembre de 2021, cuando México y Chile empataron 2-2 en un partido de preparación disputado también en Estados Unidos.
Ese resultado sirve como recordatorio de que la historia reciente entre ambos seleccionados no se limita al 7-0. Ha habido triunfos mexicanos, empates y diferentes contextos que han ido construyendo una rivalidad marcada por una importante cantidad de enfrentamientos.
Sin embargo, ninguna estadística ha logrado desplazar completamente aquella noche de Santa Clara.
Diez años después, México volverá a mirar hacia ese pasado con la intención de demostrar que aquel 7-0 pertenece a otra época. La revancha, en estricto rigor, no puede ser completa: se trata de un amistoso, los planteles son diferentes y las circunstancias deportivas tampoco son comparables.
Pero el fútbol también se alimenta de memoria. Y para una selección mexicana que todavía recuerda aquella derrota como una de las más dolorosas de su historia, enfrentar nuevamente a Chile en Estados Unidos supone una oportunidad para comenzar a cerrar definitivamente una herida que permanece abierta desde 2016.
Esta vez no estará Eduardo Vargas para marcar cuatro goles ni Alexis Sánchez para completar la goleada. Tampoco estará aquella generación chilena que convirtió al fútbol nacional en protagonista continental. Del otro lado tampoco estarán todos los futbolistas que sufrieron aquella histórica derrota.
Lo que sí permanecerá será el recuerdo.
Y justamente por eso, diez años después, México buscará algo más que una victoria: intentará demostrar que aquella noche del 7-0 ya no define su historia frente a Chile.
/Francisca Suazo, redactora de todofutbol

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