Ñublense se despidió de la Copa Chile 2026, pese a imponerse por 2-1 a Deportes Puerto Montt en el Estadio Municipal Nelson Oyarzún Arenas.
El conjunto chillanejo consiguió revertir parte del escenario adverso que había quedado instalado tras el 2-0 sufrido en el partido de ida, pero la remontada quedó incompleta y el marcador global de 3-2 terminó sentenciando la clasificación del cuadro puertomontino a los cuartos de final.
El desafío para los dirigidos por Juan José Ribera era complejo desde el comienzo. No solo debían ganar, sino que estaban obligados a hacerlo por una diferencia que les permitiera neutralizar los dos goles de ventaja obtenidos por Puerto Montt en el primer encuentro. Por eso, la necesidad de asumir desde el primer minuto una postura ofensiva era evidente, y Ñublense respondió a esa exigencia con un arranque decidido.
Apenas transcurridos tres minutos, los locales encontraron el premio que buscaban. Esteban Calderón abrió la cuenta para Ñublense tras asistencia de Lorenzo Molina, instalando rápidamente un escenario que alimentaba la ilusión de los hinchas presentes en Chillán. El 1-0 no solamente reducía la diferencia de la serie, sino que también entregaba al cuadro chillanejo el impulso emocional necesario para intentar convertir el partido en una verdadera remontada.
El problema para Ñublense fue que la ventaja no logró transformarse en control absoluto del encuentro. Puerto Montt, consciente de que cualquier gol podía modificar sustancialmente el desarrollo de la llave, consiguió resistir el empuje inicial y encontró antes del descanso una acción determinante para sus aspiraciones.
A los 35 minutos, Ricardo Paredes convirtió de penal para establecer el 1-1, un golpe especialmente duro para los locales. El empate obligaba ahora a Ñublense a marcar tres goles más si quería darle la vuelta a la eliminatoria, mientras Puerto Montt recuperaba una posición favorable desde el punto de vista estratégico. Con el marcador igualado, ambos equipos se fueron al descanso y el conjunto chillanejo quedó frente a una segunda mitad en la que ya no tenía margen para especular.
Calderón volvió a encender la esperanza
Ñublense entendió que necesitaba atacar desde el comienzo del complemento y volvió a encontrar una respuesta rápida. A los 52 minutos, Esteban Calderón apareció nuevamente para marcar el 2-1, completando su doblete y convirtiéndose en la principal figura ofensiva del conjunto local.
El segundo tanto modificó nuevamente la dinámica del partido. Ñublense recuperó la ventaja en el marcador y, sobre todo, volvió a instalar en el ambiente la sensación de que la serie todavía podía cambiar de dueño. Sin embargo, el desafío seguía siendo enorme: pese a ganar el encuentro, los chillanejos necesitaban todavía dos goles para llevar la eliminatoria al escenario que buscaban.
Calderón asumió en ese contexto un protagonismo decisivo. Sus dos anotaciones fueron la expresión más concreta de un equipo que consiguió reaccionar en casa, pero también evidenciaron el costo de haber quedado tan condicionado por lo ocurrido en el partido de ida. El 2-0 sufrido en Puerto Montt terminó pesando durante cada minuto del encuentro de vuelta.
Desde el banco, el cuerpo técnico intentó modificar el desarrollo del compromiso mediante el ingreso de Diego Sanhueza, Ignacio Tapia, Gaspar Graciani y Flavio Rami, buscando aumentar las alternativas ofensivas y darle mayor profundidad al ataque. Puerto Montt, por su parte, realizó también varias modificaciones con el objetivo de administrar la ventaja acumulada en el primer partido y sostener el resultado que le permitía seguir avanzando en el torneo.
La tensión aumentó durante el tramo final. Ñublense sabía que necesitaba dos goles adicionales para completar la remontada y comenzó a asumir mayores riesgos, mientras Puerto Montt se replegaba y apostaba por resistir la presión. El escenario se volvió todavía más favorable para los locales cuando Ricardo Paredes fue expulsado a los 88 minutos, dejando al conjunto visitante con un hombre menos.
Pero ni siquiera esa circunstancia fue suficiente para modificar el destino de la eliminatoria. Ñublense siguió buscando, aunque el tiempo se convirtió en su principal enemigo. La insistencia no encontró la precisión necesaria en los últimos metros y el marcador ya no volvió a moverse.
El 2-1 terminó siendo insuficiente para los Diablos Rojos. La victoria en Chillán permitió maquillar el resultado de la serie, pero no borrar la desventaja acumulada en el partido de ida. Puerto Montt terminó imponiéndose por 3-2 en el marcador global y consiguió así el pasaje a los cuartos de final de la Copa Chile.
La eliminación deja a Ñublense con la sensación de haber reaccionado demasiado tarde dentro de una llave que quedó condicionada desde el primer partido. En el Nelson Oyarzún Arenas consiguió mostrar capacidad de respuesta, encontró en Calderón a su principal argumento ofensivo y estuvo cerca de generar un desenlace diferente, pero el déficit acumulado terminó siendo demasiado grande para revertirlo.
Ahora, los Diablos Rojos deberán concentrar todos sus esfuerzos en el Campeonato Nacional. Su próximo desafío será ante Universidad de Chile, el 12 de octubre a las 18:00 horas, compromiso en el que buscarán recuperar terreno y cerrar de la mejor manera posible la temporada.
Para Deportes Puerto Montt, en cambio, la clasificación representa un nuevo impulso en su recorrido por la Copa Chile. El cuadro puertomontino logró hacer valer la ventaja obtenida en el primer encuentro, resistió la reacción de Ñublense en Chillán y avanzó a los cuartos de final, instancia en la que tendrá un desafío de máxima exigencia frente a Colo Colo.
/MonchiVigueras corresponsal en la Región del Biobío. Fotos y Video: TNT SPorts

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