El Barcelona aniquiló al Athletic con poca resistencia en una nueva exhibición de poderío ofensivo
Muy poco le costó al Barcelona dejar resuelta la semifinal de la Supercopa de España ante un Athletic Club que, en cuanto el vendaval azulgrana se puso en marcha, se vino abajo demasiado fácilmente. Fue un duelo desigual. El conjunto de Flick resolvió en apenas un cuarto de hora del primer tiempo y pudo disfrutar de un entrenamiento competitivo en un segundo tiempo en el que el Athletic ya había entregado la cuchara pese a un arranque de partido esperanzador. Ferran, Fermín, Roony y Raphinha por partida doble pusieron en evidencia a Unai Simón, sin el seleccionador De la Fuente en el palco, ausente por una gripe. El supuesto duelo de porteros, si es que existe, no tuvo color, si bien es cierto que Joan Garcia tuvo un respiro después del intenso regreso a Cornellà y no le pusieron en excesivos apuros.
Otra demostración de poderío ofensivo del Barça, a pesar de algunos cambios significativos en esta semifinal de la Supercopa. Se quedó en el banquillo Lamine Yamal, nada menos, después de no haber participado en el entrenamiento del grupo del día anterior. Flick repitió con Ferran como ‘nueve’ y Lo Tauró abrió el marcador. En defensa, una curiosidad: volvió al eje Eric, con el tándem Frenkie-Pedri en la creación. Fermín, como ya insinuó Flick, en la media punta. La fórmula salió bien, pese a un arranque remolón del Barcelona, en un ambiente de calor asfixiante y frente a un Athletic que durante diez minutos pareció soñar gracias a una presión elevada. Hasta que Pedri empezó a mover con dinamismo al equipo y comenzaron a aparecer pasillos interiores por los que hacer fluir el juego.
Rompió el partido Fermín, con una asistencia a Ferran y un gol con la zurda. La doble F. A partir de ahí, el Athletic, que había comenzado enseñando la patita en diez minutos iniciales intensos, se vino abajo y los goles fueron cayendo. Fueron cuatro al descanso, como podían haber sido cinco: el quinto, casi un autogol de Vivian que Unai Simón desvió a córner.
Toda la energía del Athletic pareció agotarse en esos primeros diez minutos, en los que salió a sorprender y forzó tres córners seguidos gracias, sobre todo a internadas por las bandas, ante un Barcelona que salió muy contemporizador. El Athletic buscaba hacer daño por fuera, pero en cuanto el Barcelona aceleró el ritmo por dentro se llevó por delante la ilusión rojiblanca.
A Unai Simón se le acercaba un tornado. Pudo haber comenzado antes, en una salida alocada del meta de la selección española, a destiempo, pero el centro de Raphinha no pudo rematarlo Roony por alto, sin portero. Tras un remate flojo de Pedri y otro de Fermín tras combinación con Ferran, llegó la chispa que encendió la mecha. Roony recibió un pase de Pedri, recortó y centró hacia Fermín, cuyo remate defectuoso se convirtió en asistencia a Ferran, que no perdonó.
Daba la sensación de que el Barcelona fue entonces a liquidar la semifinal, con muy poca resistencia. Fermín remató a gol con la izquierda un centro desde la izquierda de Raphinha y, poco después, el tercero. Lo inició Fermín, con gran pase a Roony, que controló, recortó a Adama y chutó. El remate se lo tragó Simón.
El Athletic estaba en caída libre y Raphinha se sacó de la chistera un golazo con un chut seco con la zurda tras encarar a Areso, amagar, engañarle y chutar a gol. Pese a un chut al palo de Sancet en los minutos finales, para sacar el orgullo athleticzale, la semifinal era ya una cuesta para los vascos que ni el Kilimanjaro y el Aconcagua juntos.
La segunda parte empezó con el quinto, en una jugada larga de ataque del Barcelona, con varios remates y rechaces y un chut final a la red de Raphinha desde la derecha. El brasileño se ubicó como mediapunta en la segunda parte, con Fermín desplazado a la izquierda. Con los cambios, Flick dio minutos a Bernal, falto de ritmo, y dosificó a los jugadores con más desgaste, como Raphinha.
Otras oportunidades tuvo el Athletic ante un Barcelona que había levantado el pie del acelerador. Unai Gómez se quedó solo ante Joan tras ganar en la carrera a Gerard, pero remató fuera. Lamine Yamal salió con ganas de dejar su sello en los veinte minutos de que dispuso, pero con el 5-0 pareció llegarse a un pacto de no agresión.

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