No fue para nada un partido normal, salvo por el habitual gol de Larrivey que le dio el triunfo a los azules, que terminaron con 10 jugadores por expulsión del Tuto de Paul
Para nada fue un partido normal el que se jugó en el estadio Municipal de La Granja.
Primero, porque por momentos llovía a niveles de diluvio, lo que obviamente condicionó el fútbol que podía desarrollarse en esas condiciones y segundo porque la resbaladizo de la cancha se prestaba para lesiones graves, como la que sufrió Pablo Aránguiz, cuando promediaba el primer tiempo.
Además, dentro del partido hubo una serie de situaciones que, por decir lo menos, parecieron muy extrañas.
Por ejemplo, cuando en el último minuto del primer tiempo se produce una falta penal en el área de Universidad de Chile (Falta de Osvaldo González a Leandro Benegas («El agua me jugó una mala pasada, cuando iba a rechazar»,dijo Rocky), los hinchas de Curicó Unido se tomaban la cabeza a dos manos.
¿Por qué? …Porque quien asumió la responsabilidad de ejecutar la falta fue Fernando Coniglio, que no anotaba un gol desde el año 2019 y que pocos minutos atrás se había perdido una ocasión increíble, solo frente al arco. Sin embargo, el argentino dejó calladitos a todos los que no confiaban en él y colocó la pelota abajo, junto al plao izquierdo de De Paul.
Lo ganaba por fin Curicó y por ende salió a aguantar con todo en el segundo tiempo. Pero, otro imponderable y se produjo el empate a los 49 minutos: Martín Perafán salió a cortar una pelota aparentemente fácil y Franco Betchtholdt (involuntariamente por cierto) le hace una zancadilla. El arquero pierde el balón, cabecea Franco Lobos y la pelota adentro.
Pero, el hecho más curioso se produjo en el minuto 70´cuando ya lo ganaba Universidad de Chile con el habitual gol de Larrivey (remate colocado desde la entrada del área).
En ese instante, por una falta de fútbol, Gustavo Ahumada se equivoca, ve una infracción más fuerte de lo que fue y le muestra tarjeta roja a Leandro Benegas. Recibe el llamado del VAR y redondeando lo que fue un muy buen arbitraje, se corrige,echa marcha atrás y cambia la roja por amarilla.
Lo increíble es que a título de nada, Fernando de Paul sale a reclamar desde su arco y corre hasta la mitad de la cancha. Actitud merecedora de tarjeta amarilla y la recibe. Pero el arquer sigue reclamando, arroja lejos una botella y Ahumada – como correspondía, por lo demás- lo expulsa por doble amarilla.
Es decir, en un minuto Universidad de Chile pasó de quedarse con un hombre más en la cancha a terminar jugando con 10 y con el arquero suplente, Critóbal Campos, en el pórtico.![]()
Tal vez nervioso o frío, lo cierto es que Campos perdió de alto la primera pelota que salió a cortar y provocó un zafarrancho en el área azul, que afortundamente para los visitantes terminó con un rechazo a las tribunas del uruguayo Arias.
Esa jugada provocó una suerte de incertidumbre para los 20 minutos que restaban de juego, pero Universidad de Chile se replegó bien, cerró los caminos hacia su arco y terminó quedándose con una victoria que le permite llegar a 18 puntos, alcanzar en puntaje a Colo Colo y superarlo por diferencia de goles, metiéndose desde ya en zona de sudamericana y apuntando hacia lo alto.
En cambio, para Curicó Unido la situación es dimetralmente opuesta: se queda con 6 punto, superando exclusivamente a Wanderers en la Tabla de Posiciones y todo indica que esta nueva derrota puede marcar el fin de la era Palermo en la banca del club tortero.
/por Gerardo Ayala Pizarro. Fotos: twitter Curicó Unido y Universidad de Chile

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