Una derrota que hace que los azules no puedan olvidar el desastre de Rancagua. Y una victoria, la cuarta consecutiva del elenco porteño, que como nunca cree que los milagros son posibles
Seguramente todos hemos tenido alguna vez una de esas terroríficas pesadillas de la que no podemos despertar. Sabemos que es un sueño, un horrible sueño, pero no se termina. Tratamos de gritar, de abrir los ojos, de pedir ayuda, pero nada. La pesadilla continúa.
Es lo que debe haberle sucedido a los hinchas de la U ( y porqué no también a sus jugadores) al ver lo que sucedía en ese primer tiempo en el estadio Elías Figueroa de Valparaíso.
Porque nada es comparable para el pueblo azul con lo que vivió el domingo en Rancagüa, pero esto parecía una prolongación de ese Superclásico que todos quieren olvidar.
Y con los mismos protagonistas, para peor.
Uno de ellos, Óscar Cachila Arias. Si ante Colo Colo lo hizo todo mal, esta vez repitió de entrada cometiendo un penal imperdonable para su experiencia. Cuesta incluso entender porqué el árbitro Felipe González tuvo que recurrir al VAR para sancionar una falta tan clara. Porque el defensa uruguayo, al contrario de todo lo aconsejable, fue con ambos brazos extendidos a cortar un centro que venía desde la izquierda del ataque porteño. es cierto que antes peinó la pelota Ronnie Fernández, pero eso no es excusa para lo clara de la infracción.
Ejecutó el propio Fernández y fusiló literalmente a De Paul.
Eso fue a los 11´ y a los 25´ fue el turno del chico Matías Marín, que se hizo un picnic en el área visitante. Le movió un poquito la cintura y dejó pagando a Osvaldo González y al propio Arias. Enfrentó solo a De Paul y lo derrotó con un zurdazo cruzado al segundo palo.
Antes y después, en ese primer tiempo, todo para Wanderers.
Que perfectamente pudo sentenciar el partido, porque ocasiones tuvo de sobra. Una, especialmente, muy clara, porque Ronnie Fernández enfrentó sin marca alguna al arquero azul y definió muy mal con un remate al cuerpo.
En el otro arco, ninguna inquietud para Viana. Apenas un tiro libre de Arias que pasó a un par de metros del poste izquierdo.
GOLAZO DE LARRIVEY
Al igual como ocurriera ante Colo Colo, esta vez en Valpaáiso, Universidad de Chile intentó una reacción en el segundo tiempo.
Y consiguió rápidamente el descuento con el que debe ser uno de los mejores goles de Joaquín Larrivey en Chile. Preciso centro desde la derecha ejecutado por Andía y taco de gran calidad del argentino (cruzando una pierna por detrás de la otra) para cambiarle el palo y dejar sin chance alguna a Viana.
Como esta vez no hubo en Universidad de Chile un chambón como lo fue Mario Sandoval ante Colo Colo, el equipo azul aprovechó ese envión para irse con todo en busca del empate.
Y aunque no tuvo ocasiones claras de gol, gracias al buen trabajo de Lobos por ambas puntas, la movilidad de Junior Fernandez, el fútbol de Marcelo Calete y el oportuno ingreso de Aránguiz y Espinoza, Universidad de Chile metió a los porteños en su zona.
En esas circunstancias aparecieron jugadores que dejaron todo en la cancha para rechazar una y otra vez los embates del elenco universitario. Resaltó el trabajo y el esfuerzo desplegado por Aja, Canelón, García y Villarroel.
UNA CONTRA Y UN PENAL DUDOSO
Pudo ser la lápida. Minuto 82´, con toda Universidad de Chile volcada en campo contrario, otro error defensivo azul y el chico Rojas (que recién había ingresado a la cancha) se fue en velocidad y sin nadie al frente. Cuando le salió De Paul, con mucha habilidad lo dejó en el camino y después cayó al piso, cuando tenía todo para meterse con la pelota dentro del arco.
Felipe González, esta vez sin consultar el VAR, sancionó el penal. Fernando de Paul reclamó mucho, insistiendo en que no había tocado al atacante y la verdad es que la repetición de la jugada dejó muchísimas dudas.
Lo concreto es que ejecutó nuevamente Ronnie Fernández, con la misma violencia que en el primer penal, pero esta vez el arquero de Universidad de Chile adivinó el lado y contuvo brillantemente el disparo.
Esa jugada mantuvo el suspenso hasta el úlyimo de los siete minutos de descuentos que se adicionaron, pero que la U no tuvo claridad como para saber aprovecharlos.
Y para volver a aquello de la repetida pesadilla, el partido terminó con la expulsión justificada de Marcelo Morales, por una violenta entrada a Gama, que las recibió todas y terminó con un vistoso parche en la cabeza.
Así terminó el partido y se concretó la cuarta victoria consecutiva de los porteños, que más que nunca creen en los milagros.
Y para Universidad de Chile la prolongación de una pesadilla que comenzó en Rancagua, continuó en Valparaiso y ahora si lo deja definitivamente fuera de la carrera por el título. Y ojo, que hasta se puede complicar su clasificación a las copas internacionales
/por Gerardo Ayala Pizarro. Fotos: twitter Santiago Wanderers y Universidad de Chile

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