Algunos creen, aún en estos tiempos, que Ramón Díaz es un entrenador vulgar. Ordinario. Que sólo lanza epítetos grotescos, sin sentido. Grosero error. No es Guardiola ni Mourinho. Le faltan varias materias para recibirse de un entrenador de excelencia, es cierto. Pero algo tiene, evidentemente, para sacarles jugo a las piedras. Salir campeón con equipos de excelencia como River (en el pasado lejano, en el pasado reciente) o terrenales, como San Lorenzo. O ingresar en el círculo de la desconfianza absoluta, como en Paraguay, con el dedo acusador de casi todos, después de creer en el mismo grupo de viejos guerreros y seguir parado. Pícaro, irreverente, siempre adelante. Sin Néstor Ortigoza, su mejor hombre, con un desgarro. Con soldados de batallas perdidas, como quedar fuera del último Mundial. Ramón se presenta apenas un puñado de días atrás en el bravío suelo guaraní y empieza a hacer historia. Eso es lo suyo. Acaba de dejar en el camino a Brasil por 4 a 3 en los penales, luego de empatar 1 a 1 y cree llevarse el mundo por delante. Se aproxima la Argentina en las semifinales y algo debe de estar dándole vueltas por la cabeza. No sólo la táctica, compartida con su hijo Emiliano (expulsado a los 9 minutos del segundo tiempo por un exceso), hoy cabal respaldo, ayer un exceso familiar. Lo que lo mueve es el sentimiento: más de una vez soñó con estar sentado en el otro banco, el que hoy disfruta (y a veces padece) Tata Martino.
Debe de estar recordando, seguro, ahora mismo, la epopeya de su San Lorenzo en 2008 contra River y en el Monumental. Contra su propio ser. Cómo olvidarlo: el empate 2 a 2 y la heroica clasificación tras remontar un 0-2 con nueve hombres y con Gonzalo Bergessio como héroe, en la revancha por los octavos de final de la Copa Libertadores. Díaz celebró el 2-2 con el grito de la traición a su sentimiento. A su corazón. El martes va a intentar lograr algo parecido. Ya sabe de qué se trata. Más aún, luego del primer cruce del Grupo B, cuando Paraguay perdía por 2 a 0. y celebró a lo grande el 2 a 2
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Los nuestros, verdaderamente, son un exceso. No hay comparación alguna: la Argentina es un aluvión de talento y de euros si se espía, en la superficie, el fuego sagrado guaraní. Sin embargo, hay que tener cuidado: Paraguay es algo más que el balón detenido. Algo más que el centro y el cabezazo certero. Algo más que sapiencia y pierna fuerte. Quiere volver a los primeros planos sudamericanos. No le teme a la Argentina: solamente la respeta.
Cuando acaba la faena, la unión hace la fuerza en el centro del campo. Las lágrimas se confunden: caen las de los pibes, trastabillan las de los viejos. Ramón se ríe. Repasa su magnífico historial y se divierte. Saluda a Dunga, como si lo conociera de toda la vida. Charla con Dani Alves, como si hablaran el mismo lenguaje. Se anota un poroto con la estirpe guaraní, como en 2011 le pasó a Martino. Aquel Paraguay era más feo: más defensivo y limitado que el de hoy. Sin embargo, tenía fuego en el pecho y en las piernas cuando dejó a Brasil en los cuartos de final, por 2 a 0 en los penales, luego de empatar sin goles en los 90 minutos, en la fría La Plata. Igualito a hoy. También por penales dejó vencida a Venezuela, en Mendoza. La final, eso sí, fue un despiste: 0-3 con Uruguay.
«Jugamos contra la Argentina, Uruguay y Brasil. Y ninguno nos pudo ganar, hay que tener mucho respeto por estos muchachos. Ahora vamos a enfrenar a uno de los mejores equipos del mundo», se planta Ramón, consumada la obra en la que pocos creían. Sabe que puede derrumbar un muro. Que puede ser el villano de su propio país, de su propia bandera. Otra vez. Justo en ese momento le preguntan cuál es su secreto…
-Convencerlos. Y ellos hacen todo lo demás.
/Escrito por Diego Morini para el diario La Nación de Buenos Aires/
Dice que tiene el recorte guardado en algún lugar de su casa. Asegura que se acuerda todos los días de ellos: un grupo de wines que se mostraban con caras poco alegres en la tapa de la revista El Gráfico. Le reclamaban un lugar en la Selección argentina. «Antes pataleaban. ‘Bilardo, somos wines, queremos una oportunidad’. ¿Quién habla hoy de los wines? Decime vos…».
Bilardo no olvida. Hace un año que ya no es líder de un plantel. Dejó de tomar decisiones como organizador de grupos. Ya no necesita saber todo ni anticiparse a lo que va a pasar. Durante el Mundial 2014, le anunció a Julio Grondona que, pasara lo que pasara, no iba a seguir como Secretario general de Selecciones. Estaba saturado de fútbol y con algunas espinas interiores difíciles de sacarse. «Basta. Tenía que buscar lugar para concentrar, ver partidos, hablar con los jugadores, organizar partidos, la parte técnica me metía un poco…», dice. Un año atrás, percibió que la vida le había pasado de largo mientras estudiaba videos de rivales y se obsesionaba por el mínimo detalle de cada uno de sus jugadores.
Se ocupa sólo de su programa de radio, La hora de Bilardo, a la medianoche, en La Red. Como no le pasó nunca en la vida, tiene tiempo libre. Juega con su nieto de seis años. Se desentendió del fútbol. «Me muestra las figuritas del álbum y me pregunta qué jugador es. ‘Qué se yo quién es'», comenta. Vive a otro ritmo, una velocidad a la que todavía no se acostumbró. «Me estoy acomodando…No me toca correr para un lado y otro. Venía demasiado embalado, de las 6 de la mañana hasta la tarde, viajaba, iba y venía», agrega.
¿Qué le pareció el triunfo de Chile sobre Uruguay?
“Me gustó mucho Chile, fue mucho mejor que Uruguay. Sacó adelante un partido muy duro. Después decide el árbitro, pero al comienzo los uruguayos abusaron mucho del juego brusco”, afirmó el argentino.
Comentó que Chile es serio candidato a ganar el título, así como Argentina que tiene grandes jugadores, incluso Brasil que necesita una revancha luego del Mundial en su casa.
Sobre el caso de Edinson Cavani aseguró que “me llamaron de Italia para comentarme esto (ríe)….Es parte del folklore del fútbol, ha pasado toda la vida. Yo prefiero eso a que me rompan una pierna. Lo que pasa es que ahora uno lo puede ver en internet, en el teléfono, hay muchas cámaras en los partidos, y las cosas se saben. Antes nadie les daba importancia”.
Aunque parece en un nivel mucho menos combativo que en otros tiempos, el ex entrenador de la Selección argentina, campeón del Mundial 86, no deja pasar nada. Tiene referencias claras, nombres al alcance de la mano, vínculos directos e indirectos. «Como técnico, sufrí más explicando que otra cosa», dice. Pero Bilardo no cedió. Todavía quiere explicar su versión. Precisa explicar su versión.
«En el 67 (cuando jugaba en Estudiantes de La Plata, dirigido por Osvaldo Zubeldía) tirábamos los córners de la derecha con la pierna izquierda y al revés. Y me decían ‘qué es esto’. Y ganábamos partidos…El offside, antifútbol me decían…y así ganábamos muchos partidos…», dice. En una conversación telefónica con el sitio oficial de la Copa América 2015, se muestra directo y frontal, sin necesidad de esconder ni aparentar. 
Fue uno de los técnicos que más conoció a Maradona y tuvo de muy cerca a Messi. ¿En qué se diferencian en el día a día? En la forma de entrenar, por ejemplo.
En todo. Tienen distinto carácter y formas de vivir. De Messi me sorprendía todo en los entrenamientos.
¿Qué tan injusto es que se señale a Messi por no haber ganado un campeonato con la Selección argentina?
Hay que ver si se le puede dar lo del Mundial. En el 2014, estuvo muy cerca. Si se da, ya quedó en la historia. Está entre los grandes como estuvieron Platini, Cruyff o Gullit. Ojalá pueda tener un título el pibe (Messi)…agacha la cabeza, mete..
¿No es contradictorio que en uno de los pocos lugares en los que algunos todavía lo cuestionan sea su propio país?
Yo me peleé con el país, eh, lo tengo grabado. El periodismo argentino decía que Messi en la Selección no estaba bien. Yo digo que no podemos discutir a Messi porque se enoja, no viene más y estamos cocinados. En un momento le pegaron fuerte, decían que no era el mismo jugador, que en la Selección no rendía…Y yo estaba seguro: ‘No hablen mal de Messi porque este pibe un día se enoja, no viene más y sonamos…con el tiempo, sonamos…’.
¿En qué posición ubicaría a Messi?
A Messi lo hicimos jugar por toda la cancha. Bien por derecha, bien por izquierda. Tiene que estar por todos lados. Encerrado a la raya no me gusta. Sacándalo de la raya, en el medio, hizo lo mejor. Juega por todos lados. No puede jugar sobre la línea. Eso arrancó con nosotros, en la Selección: «Vamos a poner a este pibe por el medio».
¿Pero no fue Guardiola en Barcelona el que le cambió la posición?
Lo empezamos nosotros en la Selección con los diferentes técnicos. Vos fijate que jugaba por izquierda…iba por la derecha. Empezó a cambiar e hizo un desastre. Eso arrancó acá…arrancó de acá…
¿Qué tanto depende Messi de su físico para ser el mejor?
Mucho importa el físico. Cuando te encara, no se sabe para dónde va a ir. Cuando llega, mira, te hace un pase gol o patea al arco. No sé cómo lo hace, pero siempre la mete. Donde quiere que vaya la pelota, va.
Bilardo está convencido de que tiene razón. Plantea al fútbol con paradigmas. Algunos temas lo obsesionan más que otros: la inutilidad de usar wines, la línea de tres, el sistema 3-5-2, los jugadores polifuncionales. Al fin, tiene tiempo para dar a conocer todas sus verdades. Es su momento de señalar a los que, para él, estuvieron equivocados.
¿Cuál fue el mejor equipo que dirigió?
Los equipos de los dos Mundiales (1986 y 1990), la Selección. El segundo, en Italia, con Maradona lesionado, que le decía que se quedara parado. Estudiantes del 82, también, con Russo, Trobbiani, Sabella y Ponce. Era una cosa infernal. Iban para adelante y para atrás. La tenían todo el día, eran jóvenes. Todos quieren tener la pelota, el problema es saber si sabés tenerla.
¿A qué jugadores elegiría para armar un equipo ideal de todos los tiempos?
No diría un equipo, porque todo tiene que ver con las necesidades. Hay jugadores del 86 que a mí me decían que no podían jugar, como Brown, que era suplente en Espanyol, y para mí siempre va a ser un gran jugador. Burruchaga para mí era un gran jugador y en Independiente tenía que luchar por el puesto. Garré para mí era un fenómeno, y la gente me mataba por ponerlo. Para lo que yo buscaba, estaba bien.
No necesita más preguntas. Bilardo empieza su monólogo, como si extendiera parte de su programa de radio. «La táctica de Argentina, la del 86, fue elegida entre las diez más influyentes de la historia por una revista inglesa muy importante (World Soccer). Yo daba la formación en el Mundial y los periodistas me decían que me faltaba un jugador. No, no me faltaba un jugador: para ellos faltaba uno, pero eran Brown, Cucciufo y Ruggeri. Entonces tenía que agarrar una hoja, ponerle tinta y explicarles…».
Da la sensación de que habla como queriendo dar a entender de que usted tuvo razón en muchas cosas…¿el tiempo le dio la razón?
Y la puta…qué te parece…
/CA2015
¡Viva el Perú, carajo! Hoy los más de 30 millones de corazones peruanos laten acelerados por el gran triunfo de los dirigidos por Ricardo Gareca. La sonrisa es el gesto que abunda gracias al triplete de Paolo Guerrero… Así comenzamos la columna más leída de tutos los tiempos y vamos que vamos, vaaaamos con la información… A la firme fuimos locales en el Germán Becker de Temuco, los gritos de gol retumbaron los cimientos…
Con decirle que hasta el ‘Tigre’ Gareca, que siempre guarda las formas, saltó como un peruano más cuando el ‘Depredador’ metió el segundo del partido. Hablando del ‘9’ peruano, estuvo acertado e inspirado por su novia Alondra, quien desde la tribuna le hizo barra.
Dicen que ese ‘hat-trick’ los metió para callarle la boca a los que decían que la modelo lo distraería y bajaría su rendimiento con la blanquirroja. La excombatiente estuvo en occidente saltando de la emoción con los tantos de su novio, con quien se casaría en diciembre…
Nos metemos al partido de lleno, donde el equipo le pintó la cara en el primer tiempo, Gareca hizo los cambios justos y metió a Pizarro de arranque para darle jerarquía al equipo y arrinconar a los ‘boliches’ desde el primer minuto. Vale, vale.
Ahora viene Chile, que es difícil y más porque los árbitros las divididas las cobran para ellos, por ello debemos ser inteligentes para manejar las situaciones adversas y no caer en las provocaciones de los dirigidos por Jorge Sampaoli…
Otra cosa para interiorizar es que este proceso recién comienza, nadie discute la mejoría en todos los aspectos, pero estamos iniciando un camino, solo le hemos ganado a Bolivia y Venezuela, aunque esta jetita está segura que pelearemos grandes cosas. Lóooooogico…
Los que están metiéndose un buen drilo a su billetera son los vendedores de camisetas. La demanda está elevadísima por los últimos resultados favorables, con decirles que un ambulante despachó ayer casi cincuenta…
Los buenos materiales no fueron ajenos y también ganaron y por goleada en las tribunas del predio chileno. Varias arrancaron suspiros a algunos chilenos que fueron a ver el triunfo de la blanquirroja…
/Editorial del diario deportivo El Bocón de Lima Perú
«Importa el presente». Del jugoso diálogo que sostuvieron Zamorano y Abreu en la noche previa al gran choque entre Chile y Uruguay, representantes los dos de grandes momentos de sus seleccionados en el pasado y ahora analistas calificados de lo que podía pasar en el futuro inmediato, quedó esa respuesta coincidente, por encima de las diferencias. Respondieron al unísono aquello del comienzo ante la pregunta inevitable y obvia sobre el peso de la historia en el choque entre un local que no ha ganado nada, presionado por estar en casa, y un visitante que lo ha ganado todo, acostumbrado a hacerlo fuera de su tierra. Y fue el presente el que definió nomás, cuando parecía que la historia ataba las piernas de uno y fortalecía la mitología del otro.
1) Ganó Chile porque sabe a qué quiere jugar. Le habían preguntado a Sampaoli si renunciaba a sus ideas a cambio del título y se vio forzado a decir que sí. Pero no fueron sus ideas las que trastabillaron en un momento, ni la intención de ejecutarlas, sino el peso de la historia sobre las espaldas de sus jugadores, sobre todo cuando tenían todo a su favor, con un hombre más. Salvo los cinco minutos iniciales, donde Uruguay lo hizo jugar incómodo, con el fantasma de la artillería aérea, siempre fue el dueño del partido.
2) Ganó Chile porque tiene jugadores como Isla (y Valdivia). No sólo hizo el gol de la victoria, en el momento de mayor incertidumbre. Fue el símbolo de un equipo que va siempre. Un lateral a la brasileña, capaz de transformarse en mediocampista y terminar como delantero. Paradojas del destino, la pelota le llegó a la puerta del área después de un centro aéreo que Muslera rechazó hacia el medio: la que era la mayor virtud del rival, terminó siendo el mayor beneficio propio.
3) Ganó Chile porque lo hizo perder a Cavani. La única carta que se guardaba Uruguay, en la Copa que debía ser su Copa ya sin Forlán y circunstancialmente sin Suárez, se convirtió en una tortura, agravada por el accidente de su papá. Y, peor, por la provocación de Jara. Lo que hizo el chileno merece una pena de oficio, como en su momento la sufrió Luis Suárez, también víctima del chileno en otra ocasión.
Si Chile perdió intensidad, si perdió profundidad, fue porque en su mochila, como un escolar inseguro, cargaba con estos apuntes: 4 derrotas y 2 empates ante los uruguayos en las últimas Copas América; el último triunfo, en este mismo estadio Nacional, allá por 1983. Pero eso es historia, ya. Y hoy Chile es presente
Daniel Arcucci, comentarista de Fox Sports y Cancha LLena
Y… tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. Chile atacó y atacó, Uruguay defendió, cuando pudo -o se lo permitió el rival que lo presionó cada vez más arriba y en forma más con el correr del trámite- contragolpeó, y cerca del final un gol de Mauricio Isla, un defensa que no estaba en los planes de los principales candidatos para vulnerar a Muslera, clasificó al local a semifinales y dejó a los celestes eliminados.
El partido, como contra Argentina, fue el que se podía prever de antemano; casi el mismo que cuando Uruguay le ganó a Chile en noviembre pasado, también en Santiago: la Roja presionando antes de que el visitante consiguiera pasar la mitad de la cancha, y la Celeste esperando con un claro 4-4-2 que dejaba a Diego Rolan y Edinson Cavani de punta, aunque los dos también se retrasaban a reducir espacios por delante de los volantes.
De esa manera, Uruguay “la fue llevando” sin sufrir demasiado, porque Chile tocó, llegó al fondo de la cancha, tiró centros, forzó córner, pero Muslera no atravesó situaciones de riesgo ni tuvo que hacer atajadas providenciales, salvo una que devolvió un remate de Vidal desde afuera del área, mientras que los celestes, en cambio, metieron un par de zarpazos, como los de una pelota que pateó el “Cebolla” y le tapó Bravo al salir despavorido lejos de su arco, y la que Sánchez mandó, también desde media distancia, afuera contra el segundo palo.
Es cierto, a medida que corría el reloj, Uruguay estaba cada vez más recostado a su área, con “Maxi” Pereira neutralizando a Sánchez, y Godín y Giménez -en ese orden de méritos y cantidad de rechazos- sacando todo por arriba y por abajo; pero, a decir verdad, pasó menos situaciones de riesgo que siete meses atrás, cuando se impuso en el amistoso donde Chile pudo haber ganado con amplitud al cabo de la primera etapa.
Ayer no. Es más, a medida que fue transcurriendo el complemento, Chile pareció irse desgastando, ya no presionó tanto, y daba la impresión de que iban a ir a penales, pese a que Uruguay jugó desde los 62’ con 10 por la doble amarilla a Cavani -“mérito” de Jara, que en 2013 hizo suspender a Suárez- , lo que minimizó los efectos buscados con la salida de Rolan y el ingreso de Hernández pocos minutos antes que el “Matador” fuese expulsado, hasta que -después de otros zarpazos celestes metidos desde afuera del área- apareció Isla, que no estaba en los planes de nadie, y tras un rechazo de Muslera con los puños y un pase de Matías Fernández, dejó a los celestes eliminados en cuartos de final, algo que para esta selección en etapa de recambio no es lapidario, pero para la Celeste, o la historia del fútbol uruguayo es un fracaso.
Se podrá especular ahora que las dos amarillas que recibió el delantero de PSG fueron tal vez porque no se encontraba en el mejor estado de ánimo. Se puede considerar polémica la segunda tarjeta que el árbitro le mostró a Jorge Fucile que fue a la pelota y, en el impulso, también “barrió” a Sánchez.
Pero… tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. Mejor dicho: a veces no, como ante Argentina en la Copa América 2011, o en el amistoso de hace siete meses contra Chile en Santiago; y a veces sí, como anoche.
Por eso, cuando queda sano, hay que celebrarlo; y cuando se hace pedazos, hay que aceptarlo. Aunque para el fútbol uruguayo sea un fracaso.
Jorge Savia, columnista del diario El País de Montevideo y enviado especial a Chile
César Luis Menotti, campeón del mundo en 1978 con la Celeste y Blanca, siempre ha sido una voz calificada a la hora de opinar sobre la Selección Argentina. Y particularmente para referirse a este equipo comandado por el Tata Martino, que comparte su visión futbolística. «Argentina es el equipo que más clara tiene la idea, aunque todavía debería resolver algunos problemas de espacios cuando pierde la pelota. Lo demás lo ha manejado bien», opinó. En diálogo con Radio del Plata, comparó al seleccionado con los demás cucos y consideró: «Ha habido una decepción de los candidatos, excepto Argentina. De los candidatos es el que mejor ha jugado».
Sin embargo, Menotti cree que todavía no han llegado los verdaderos retos. «La verdad se viene ahora, ahora llegan los partidos donde se define el último paso. Son encuentros más difíciles, hay que sostenerse en confrontaciones con Brasil o con Colombia», aseguró.
Y, por último, se refirió a Lionel Messi, para con quien había tenido algunas críticas anteriormente: «Messi es un jugador excepcional. El problema que tenía hace algunos años era la fatiga. No paraba nunca, viajaba a todos lados por publicidad y eso se siente. Creo que lo ha superado, lo veo mejor fisicamente. Es el mejor del mundo y por diferencia muy grande», aclaró.
/Ole de Buenos Aires
Arturo Vidal no será excluido del plantel chileno y Marcelo Espina, exfutbolista y entrenador argentino-chileno, habló en ESPN FC Radio de Buenos Aires, sobre el accidente y la decisión de Jorge Sampaoli.
El excapitán e ídolo de Colo-Colo dijo por ESPN 107.9 FM que la situación no sólo no era sencilla, sino sumamente complicada porque “El técnico queda expuesto cualquiera fuera la decisión”.
“Ante una falta grave deben tomarse decisiones ejemplares y deben ser compartidas entre el técnico, los referentes del plantel y la Asociación del Fútbol Profesional Chileno”, dijo sobre la sanción que le debería caber a la figura de la Selección Chile, aunque no será el caso.
“La mente de Vidal está pasando ahora por esto, estar demorado, ir a declarar, no saber qué ocurrirá. Lo mismo pasa por la cabeza de todo el plantel”, agregó en desacuerdo con hacer la ‘vista gorda’.
Existen además antecedentes del futbolista retornando alcoholizado a la concentración. Uno de esos casos fue en 2011, con Claudio Borghi como técnico de la Roja, y la decisión fue su exclusión del plantel.
Al respecto, Espina planteó: “Defiendo a Sampaoli por la situación compleja, pero no es algo que no haya sucedido anteriormente. Lo de Vidal es algo recurrente, no algo que nunca pasó. A veces hay que ser hijos del rigor. Estas jugando una competencia, tenés que estar concentrado. Si la familia te quiere ver, que vaya”.
“Independientemente de la persona, las consecuencias deben pagarse como la de cualquier persona. Con la policía en este país no se jode. Cuando ni bien llegué a este país me dijeron que tenga cuidado con la policía y tiene que ser así. Todo es ordenado”, sin embargo pareciera no aplicarse a la Selección de fútbol.
Espn/
por Diego Latorre, comentarista del diario Olé de Buenos Aires
Argentina pasó un partido duro ante un rival histórico y lo hizo con mejoras en todas sus líneas. En general, fue muy buena la perseverancia que tuvo el equipo para abrir el marcador. Volvió a intentar por todos lados, y tuvo una interesante y saludable actitud para buscar siempre sin perder los estribos. Nuevamente, tuvo la posesión del balón. En ese sentido, un punto alto que mostró la Selección fue la producción de Pastore: su calidad para romper líneas, sus destellos de buen pie, el pase profundo, su habilidad y personalidad para pedir siempre la pelota para encarar, romper líneas y asociarse con los delanteros fue muy importante para evadir el juego destructivo de Uruguay. Fue un partido complejo el que le tocó al Flaco, porque ellos siempre se cerraron rápido y bien, su herramienta -en el primer tiempo sobre todo-, fue aglomerar un numeroso ejército en posición defensiva para anular al rival. El equipo del Maestro se limitó a eso y lo hizo bastante bien.
En contrapunto con ese vértigo vertical y alocado que mostró Argentina contra Paraguay, anoche hubo aplomo, movimientos cerebrales antes que esa sucesión de pulsaciones emocionales que lo llevaron a dejar espacios en el debut. El equipo tuvo la justa combinación entre calma y pulcritud defensiva. Hizo bien los deberes cuando le tocó retroceder. La dupla central que encontró Martino con Garay y Otamendi le está dando réditos. Estuvieron atentos, rápidos para ir a los costados y para anticipar, y concentrados para no descuidar al único punta aislado que clavó Tabárez. Luego, el libreto que conocemos de memoria: las jugadas de Messi para encarar y derrumbar muros, la templanza de Agüero para esperar su oportunidad, tal vez la única, pero la más importante: le cayó a él y no la desaprovechó, lo que demuestra que estamos ante un delantero paciente y lúcido, indispensable.
El segundo tiempo ante Paraguay dejó una huella, sobre todo porque Argentina es un equipo adolescente, que corregirá errores con los partidos y se entenderá con el correr de la competencia. Porque pese a que los jugadores se conocen, con Martino aún no han tenido mucho recorrido. Esta vez el equipo estuvo atento a no quedar desguarnecido. Subsiste y aprende. Crece. Y a medida que suma minutos, gana en firmeza.
por Daniel Arcucci, periodista de la cadena Fox Sports
Antes de «chocar la Ferrari», ayer nomás, Arturo Vidal había sido protagonista del «Bautisazo», allá por 2011. En medio, en incluso antes, de los dos escándalos hay muchos otros protagonizados por el líder de la selección chilena, pero vale ir de un extremo al otro por un punto de contacto.
En aquel momento, estaba al frente de seleccionado chileno un entrenador argentino, Claudio Borghi. Y ahora hay otro de la misma nacionalidad, Jorge Sampaoli.
En sus manos estuvo y está el primer informe sobre cada uno de los casos y, aunque no dependa de ellos la sanción definitiva, sí tienen la responsabilidad de elevar un informe a las autoridades de la ANFP (Asociación Nacional de Fútbol Profesional), que serán los encargados de tomar la medida definitiva.
Esto es lo que decía Claudio Borghi en noviembre de 2011, explicando la situación y también su rol en el caso. Se lo denominó Bautisazo por cinco jugadores llegaron tarde y en pésimas condiciones a la concentración de Pinto Durán, alegando haber participado de una fiesta de bautismo.
En cinco carillas, en su momento, explicó los motivos por los que separaba del plantel a los cinco jugadores involucrados: Jara, Valdivia, Beasejour, Carmona y, por supuesto, Vidal.
Borghi elevó el informe al Tribunal de Disciplina de la ANFP, ente que tiene la facultad exclusiva de sancionar a los futbolistas citados, de acuerdo el artículo 19 BIS del Código de Penalidades y Procedimientos que establece «los integrantes de una delegación de la Selección Chilena de Fútbol deberán observar en todo momento; esto es, antes, durante y después del o los partidos en que participen una conducta acorde con el hecho de estar actuando en representación del país, ajustándose a las normas de decoro, buenas costumbres y disciplina que tal calidad exige».
En el «Bautizazo», donde también estuvo presente Vidal, el ente rector del fútbol chileno acudió a este artículo para denunciar a los cinco involucrados ante el Tribunal de Disciplina. La sanción fue dura: 10 partidos para cada cada uno.
En cuanto a los plazos, el artículo establece que «la denuncia se hará por escrito y se fundará someramente, debiendo ser remitida al Tribunal de Disciplina dentro de los treinta días corridos siguientes a la fecha en que ocurrieron los hechos denunciados. La sentencia deberá ser dictada dentro de los diez siguientes de terminada la última audiencia».
Sólo faltaba saber si Sampaoli iba a seguir los pasos de Borghi. Y no lo hizo.
por Delfín Melero, diario Marca
Luis Enrique estaba señalado en enero. Cinco meses después era manteado por sus jugadores hacia el cielo de Berlín tras conquistar el triplete.
El Barça ya es el único equipo de la historia en repetir la hazaña. El de Guardiola tiene su continuidad en este otro Barcelona para la historia. Seis años después el Pep Team da el relevo al Lucho Team.
El triplete tiene bastante en común con el primero y, hasta este 6 de junio para la eternidad, único en la historia del Barcelona. El ‘Pep Team’ también comenzó entre dudas (sólo sacó un punto en las dos primeras jornadas de la Liga 2008/09). Después, el fútbol puso las cosas en su sitio. Liga, Copa, Champions y, también hay que decirlo, la guinda de un 2-6 en el Bernabéu para la eternidad.
Mejores números que Pep
Luis Enrique ya ha superado los números de Guardiola en su primera temporada. El equipo de ‘Lucho’ ha ganado más partidos, ha perdido menos, ha metido más goles y ha encajado menos. Y le ha igualado en títulos a falta de las Supercopas y el Mundial de Clubes que están en el horizonte.
Luis Enrique ya puede discutir con Guardiola de tú a tú. Con un triplete a cuestas en su primera temporada. Como Pep. Como un mito. Buscando otro sextete para siempre.