Posiblemente sea tarde, pero la reacción del Barça llegó en Villarreal, con un partido completísimo. Volvió Griezmann y completó su mejor actuación desde el confinamiento y una de las mejores de la temporada, con un golazo y participación en otro, el que abría la lata.
Con Messi, que tiró una falta al palo, en modo repartidor de asistencias, el conjunto barcelonista no marcó más goles (fueron cuatro) porque Asenjo lo impidió. Incluso, ya al final, fue protagonista de un paradón increíble a chut de Braithwaite.
Con goles de Pau Torres en propia puerta, Suárez, Griezmann y Ansu Fati, el Barça resolvió un partido trepidante en el primer tiempo y decidido ya en el segundo. Gerard Moreno marcó el momentáneo empate, antes de ser reservado en la segunda parte. El mejor partido desde la llegada de Setién.
El técnico cántabro parece haber encontrado un sistema en el que este Barça se siente cómodo. Intervino en la pizarra y lo hizo con eficacia en un partido trepidante, de ritmo alto, en el que el conjunto barcelonista ganó la partida táctica a un sorprendido ‘Submarino Amarillo’, que no encontró la fórmula para frenar a Messi entre líneas ni para evitar el gran primer tiempo del todavía campeón. Griezmann recuperó mejores sensaciones y formó tridente con Messi y Suárez, y además marcó un golazo, con una vaselina a la escuadra y asistencia de tacón de Leo, un día más estelar como generador de juego y asistente.
La puesta en escena del Barça fue sorpresiva. Setién mantuvo el 4-4-2 con el centro del campo en rombo, pero con Messi en la mediapunta, donde en el partido anterior estuvo Riqui Puig, esta vez en el banquillo. Tras los cambios del segundo tiempo, volvió al 4-3-3. Otro cambio, que sorprendió al Villarreal, fue el uso de dos interiores de llegada, Arturo Vidal y Sergi Roberto, que además jugó por la izquierda. Y delante, la pareja Griezmann-Suárez, con dinamismo y mucha más participación del francés, en sus mejores minutos del post-confinamiento.
Ritmo alto y goles
Precisamente, protagonistas de esa mini-revolución de Setién pusieron por delante al Barça. Sergi Roberto rompió por dentro desde el interior izquierdo y abrió para Jordi Alba, cuyo centro envenenado fue desviado a gol por Pau Torres cuando Griezmann, que había estado en ‘off-side’ sin intervenir en la primera fase de la jugada, llegaba al remate.
El 1-0 fue el premio a un gran arranque del Barça, con ritmo alto de juego, posesión de balón efectiva y llegadas peligrosas tanto por dentro como por banda, sobre todo la de Jordi Alba, con Semedo algo más gris por la derecha. El Barça estuvo fino en la construcción, pero volvió a sufrir con las transiciones del rival.
En la primera que fue capaz de montar el Villarreal, un pase largo a Alcácer desde la derecha permitió al delantero valenciano, en posición dudosa que revisó el VAR, ganar la espalda a los centrales y ceder a Cazorla, cuyo remate fue inicialmente rechazado por Ter Stegen. Gerard Moreno recogió el rebote y marcó.
Hubo otras ocasiones para el Villarreal a la contra fruto del posicionamiento ofensivo del Barça, como un chut de Chukwueze desviado y un remate de Bacca, sustituto de un Alcácer lesionado, que rechazó Ter Stegen. Pero el Barça continuó mandando. Hubo un chut de Arturo Vidal al muñeco que rechazó Asenjo y, sobre todo, dos golazos.
Luis Suárez volvió a poner por delante al Barça con un chut impresionante de rosca, después de una gran jugada de Messi por el centro. Sorteó rivales y dejó el balón al uruguayo, cuyo lanzamiento fue sutil.
Muy parecido al que sirvió a Griezmann para romper su sequía goleadora. No marcaba desde la ida de Champions, en el campo del Nápoles. Y, con todo lo que se ha hablado en los últimos días, le hacía falta este gol. Esta obra de arte.
El golazo de Griezmann
Griezmann remató de vaselina, colocando el balón en la escuadra, lejos del alcance de Asenjo una gran jugada colectiva del Barça que llegó a Messi. El argentino, en la frontal, se sacó de la chistera un taconazo a Griezmann, detrás suyo, que de primeras, con la izquierda, logró uno de los goles de la Liga.
Calleja introdujo cambios pronto. Dejó a Moreno, autor del gol ‘groguet’, en el banquillo y dio la sensación de pensar más en lo que vendrá, mientras Setién puso a Rakitic por un gris Semedo y Riqui Puig en lugar de Luis Suárez con media hora por delante, pasando Sergi Roberto al lateral y Messi a una pareja de delanteros con Griezmann. Poco cambió: el control y las llegadas siguieron siendo para el Barça.
Asenjo rechazó un chut de Arturo Vidal tras una contra montada por Messi y, casi a continuación, otro remate de Jordi Alba. Antes del carrusel de cambios con el que Quique Setién dio descansos, que afectaron entre otros a Griezmann (que no necesita mucho), Leo consiguió un golazo rematando una asistencia de Sergi Roberto tras jugada colectiva que pudo ser el cuarto, pero fue anulado por fuera de juego de Arturo Vidal en la jugada previa a la jugada final de Leo.
El cuarto finalmente fue de Ansu Fati, que formaba el tridente del tramo final junto a Messi y Braithwaite tras recoger un pase profundo de Alba desde la izquierda, entrar en el área, recortar a Albiol y marcar. Otro golazo.
Villarreal CF: Asenjo (3); Mario Gaspar (2), Albiol (1), Pau Torres (1), Alberto Moreno (3); Chukwueze (2), Anguissa (2), Iborra (1) (Bruno (1), 46’), Cazorla (3) (Trigueros (2), 56’); Gerard Moreno (3) (Moi Gómez (1), 46’), Alcácer (2) (Bacca (2), 36’) (Niño (1), 70’)
FC Barcelona: Ter Stegen (3); Semedo (2) (Rakitic (2), 60’), Piqué (3) (Araujo (2), 82’), Lenglet (3), Jordi Alba (3); Sergi Roberto (3), Sergio Busquets (3) (Bratithwaite (2), 72’), Arturo Vidal (2); Messi (4), Suárez (3) (Riqui Puig (3), 60’), Griezmann (3) (Ansu Fati (3), 72’)
Goles: 0-1, Pau Torres, p.p. (3’); 1-1, Gerard Moreno (13’); 1-2, Suárez (20’); 1-3, Griezmann (45’); 1-4, Messi (67’); 1-4, Ansu Fati (87’)
Árbitro: Del Cerro Grande, Comité Madrileño. Tarjeta amarilla a Pau Torres (17’), Eder Sarabia (segundo de Setién), 86’)
Estadio: La Cerámica
/Escrito por Joan Poquí para Mundo Deportivo
El Real Madrid sigue su relación de amor con el VAR en esta Liga exprés. Otra victoria blanca con el videoarbitraje como protagonista de ese triunfo merengue. Tres puntos sumados gracias a un penalti de VAR de Dani García sobre Marcelo por un pisotón que el árbitro tuvo que ir a ver al monitor para señalar los 11 metros. Algo que no pasó después cuando Sergio Ramos pisó a Raúl García en el área del Madrid. Cosas del VAR y de los árbitros que va camino de convertirse en un expediente X de este campeonato.
Sea como fuere, el penalti lo transformó Sergio Ramos en el minuto 73 para adelantar al Real Madrid ante el Athletic en un duelo que hasta entonces era muy disputado, quizás con los de Zidane mandando un poco más en la segunda mitad. La primera fue muy igualada, con los dos equipos mandando por fases en esos 45 minutos. Los de Zidane tuvieron tres ocasiones más o menos claras, mientras el Athletic tuvo un par. Entre Unai Simón y Courtois y la falta de acierto de los delanteros provocaron que no hubiesen goles en un encuentro disputado y al que le faltó el ambiente en las gradas de estos duelos en San Mamés.
Marco Asensio, titular por primera vez tras su grave lesión, fue el protagonista del Madrid en esa primera parte ya que de sus botas nacieron las ocasiones blancas. Por parte vasca, Raúl García y Williams fueron los que más peligro generaron con Muniain y Unai López llevando el mando de las operaciones del equipo vizcaíno. Fue un primer acto con juego lento, marcado sin duda por el hecho de jugar a las 14.00 horas, pero disputado y que acabó sin goles en el marcador.
La segunda mitad comenzó con el Real Madrid dando un paso adelante. Presionó más la salida del balón de un Athletic que tenía poco el balón y que lo fiaba todo a la contra. Los de Zidane apretaron en el inicio de esos segundos 45 minutos. El Madrid daba más sensación de peligro, pero lo cierto es que tampoco generaba ocasiones excesivamente claras para adelantarse en el marcador.
Hasta que llegó el minuto 70 cuando una jugada de ataque del Real Madrid volvía a acabar en nada. Pero no fue así. El colegiado González González se echó mano a su oreja para escuchar las indicaciones del VAR y fue al monitor para ver una jugada que bien podía ser una acción de Militao sobre Raúl García o una de Dani García sobre Marcelo. Fue esta última y poco tardó el colegiado en ver las imágenes y señalar el punto de penalti por un pisotón sobre el lateral del Real Madrid. Sergio Ramos no falló y puso el 0-1 en el marcador en el minuto 73. Enfado en las filas del Athletic que aumentó cuando poco después del penalti señalado a favor del Madrid, Ramos pisó a Raúl García en el área del Madrid y ahí, ni VAR, ni revisión de imágenes ni nada.
El gol le dio tranquilidad a los blancos y nervios y precipitación al Athletic que quiso pero no pudo empatar el duelo ante un Real Madrid al que Zidane refrescó dando entrada a Lucas y Vinicius y control de juego con Kroos. Garitano también refrescó el ataque del Athletic buscando el empate. La victoria se la llevó el Real Madrid que es más líder gracias, eso sí, a una nueva acción del VAR
/Escrito por Manuel Bruña para Mundo Deportivo
Sergio Ramos marcó el gol que deja a los blancos cuatro puntos por encima de Barcelona
Aún queda mucha Liga, es cierto, pero también es verdad que tras el triunfo del Real Madrid ante el Getafe, los blancos lo tienen de cara para acabar conquistando el titulo. Los de Zidane están cuatro puntos por encima del Barcelona con 15 por disputar y eso a día de hoy, parece mucho. El equipo blanco aprovechó el empate del Barcelona ante el Atlético de Madrid para poner tierra de por medio con los azulgrana, aunque les costó un mundo. Los de Zidane no pudieron superar al Getafe hasta el minuto 79 con el gol de penalti de Sergio Ramos. Una pena máxima provocada por Carvajal y que cometió Olivera y que cosas del destino, de los árbitros y del VAR, en el minuto 35 de partido, se fue al limbo un penalti de Carvajal a Olivera. Una acción que pudo ser decisiva y que no lo fue. El partido no fue nada fácil para el Real Madrid porque el Getafe fue el Getafe de siempre y el Real Madrid es el Real Madrid de este retorno del campeonato. No juega bien, pero gana. El equipo blanco no supo imponerse hasta ese minuto 79 a un Getafe que salió a ‘comerse’ a los blancos que con un juego muy lento y con muchos fallos, eran incapaces de salir de su propio campo. El equipo azulón agobiaba de lo lindo a los de Zidane que tuvieron a Courtois a su salvador con tres paradas, especialmente una a Etxeita. El Madrid no apareció por el área de Soria hasta el minuto 23 –salvo un espejismo en forma de disparo de Benzema en los minutos iniciales–cuando Vinicius tuvo el gol en sus botas, pero Soria lo evitó con una gran parada que repitió minutos después a disparo de Isco. Una ocasión del Madrid que nació de un penalti de Carvajal a Olivera que se fue al limbo. El equipo blanco mejoró en el último cuarto de hora del primer tiempo, pero se llegó al descanso sin goles. La segunda mitad fue como la primera, el Getafe agobiando a un Madrid lento, sin ideas y cometiendo muchos fallos en la medular y en defensa, donde Mendy lo hizo todo mal. Zidane, viendo que tenía que reaccionar, quitó del campo a Isco, Modric y Vinicius para dar entrada a Marco Asensio, Valverde y Rodrygo. Tres jugadores que le cambiaron la cara al Real Madrid. Le dieron velocidad de balón y fuerza física y por ahí se salvó el equipo blanco. Bien es cierto que el Getafe acusó el tremendo esfuerzo físico y lo aprovechó el Real Madrid. Las ocasiones blancas iban llegando hasta que en el minuto 78, Carvajal se fue por la banda y Oivera cometió penalti que nadie de Getafe protestó. Sergio Ramos no falló y puso el 1-0 en el marcador en el minuto 79 de partido. Con el viento a favor, el Real Madrid jugó más tranquilo, más cómodo ante un Getafe que ya no presionaba ni tan bien ni tanto. Eso provocó que los de Zidane incluso dispusieran de algunas ocasiones para aumentar el marcador. Al final, no llegaron más goles y el Real Madrid acabó ganando un partido muy complicado que le deja el título de Liga más cerca. /MundoDeportivo
Llega el gol de Sergio Ramos
LaLiga del confinamiento llega a su recta final y el Barcelona cada vez está más lejos de luchar por el título. Al empate en Vigo le ha seguido otro ante el Atlético que le puede dejar a cuatro puntos del Real Madrid si los de Zidane ganan al Getafe. No es que jugara mal el cuadro de Setién, pero se midió a un rival en racha y mejor físicamente que fue merecedor al empate. Los de Simeone no acaban de asegurar la plaza de Champions pero no se les puede escapar jugando así. Un gol en propia puerta y tres penaltis no deslucieron un partido vibrante en el que los jugaron a ganar sin especulaciones. La tarde ya empezó mal para el Barcelona con la derrota en la final de la Liga Endesa ante Baskonia. Fue todo un presagio de un día para olvidar.
El partido empezó a jugarse ya una hora antes con el anuncio de las alineaciones. Sorpresas en ambos onces con Griezmann y Joao Félix suplentes. Una declaración de intenciones de ambos entrenadores con la presencia de Riqui Puig en el Barça buscando más velocidad en el ritmo de juego y de Correa en el Atlético de cara a un equipo más físico de inicio. La presencia del canterano culé provocó un cambio se sistema a un 4-4-2 con rombo dejando a los amigos Suárez y Messi en la punta de ataque.
El menú elegido para el inicio del duelo sorprendió ya que se pasó directamente al primer plato saltándose los entrantes de los minutos de tanteo.Barcelona y Atlético se conocen de sobra y el partido no estaba para florituras. A diferencia de otros enfrentamientos entre ellos en el minuto siete ya podían haber marcado ambos. Primero los visitantes, con una falta sacada por Carrasco que no encontró rematador pero rozó el poste de la meta de Ter Stegen y, después, los de Setién con un disparo de Rakitic que desvió Oblak. El partido estaba desatado y el gol era cuestión de minutos. Llegó en el 11′ tras un córner de Messi que Diego Costa no atinó a despejar y se marcó en su propia puerta. Mala suerte para el de Lagarto que tuvo la opción de redimirse poco tiempo después merced a un claro penalti de Arturo Vidal sobre un Carrasco que no paraba de crear peligro por la banda. Pero el hispano-brasileño falló, o mejor dicho Ter Stegen acertó, y todo parecía que se iba a quedar igual hasta que apareció el VAR por primera vez. El meta alemán no estaba pisando la línea de fondo en el momento del lanzamiento y éste se tenía que repetir. No sirvieron de nada las protestas de los 11 jugadores del Barça rodeando a Hernández Hernández y tras una amarilla a Piqué por las protestas Saúl no falló en la repetición. Vuelta a empazar a los 18 minutos.
No bajó nada el ritmo del juego pese a los goles. Era un duelo de ida y vuelta. Messi tuvo el 2-1 con un magistral disparo de rosca que se fue fuera por muy poco. Los del Cholo lo seguían teniendo muy claro y salían con velocidad hacia campo contrario cada vez controlaban un balón en medio del campo. La pausa de hidratación tuvo más expectación que nunca, pero viendo a Messi escuchar a Sarabia y ver que Setién habla todo quedó aclarado. A punto de llegarse al descanso una falta de Thomas sobre Riqui Puig dio una buena opción a Messi para romper la igualdad. Y el duelo entre el Pichichi y el Zamora de LaLiga lo ganó el meta desviando a córner un lanzamiento que se envenenó tras desviarlo Saúl desde la barrera.
La segunda parte comenzó tan movida como la primera. Internada de Semedo en el área, leve contacto de Felipe y penalti para el Barcelona. Messi lo transformó con gran maestría picando el balón ante la estirada al lado contrario de Oblak. El 2-1 fue un chute de moral para un Barça pero los de Simeone seguían llegando y Costa pudo empatar con un cabezazo a centro de Arias.Lo hizo unos minutos después tras el tercer penalti de la noche. Semedo derriba a Carrasco y Saúl logra el 2-2 con algo de suspense ya que Ter Stegen estuvo cerca de detener el lanzamiento. No había tregua y Arturo Vidal rozó el 3-2 con un fuerte disparo que rozó la escuadra ya con Joao Félix en el campo.
Con diez minutos para el final el Barça sólo había hecho un cambio con la entrada de Sergi Roberto por Rakitic. Simeone, en cambio, sacó todo su arsenal con Morata, Vitolo y Lemar y el Atlético acabó mejor físicamente. La reacción de Setién fue apostar por Ansu Fati en lugar de Busquets con Griezmann calentando toda la segunda parte en la banda. La temporada del francés es para reflexionar. Salió al campo en el 90′. No hubo tiempo para más y merecido punto para los de un Simeone que sigue sin ganar en Liga al Barcelona.
/Escrito por Fernardo Carnerero para Marca de España
Zidane introducía cuatro cambios en el equipo. Es ya una costumbre. Mantiene la columna vertebral y modifica algo entre la media y la delantera que determina particularidades del ataque. Es como un complemento que señala el estilo. Esta vez iba a ser Isco, que fungiría de creador libre en el 4-3-3.
El Espanyol, desesperado y con Rufete en el banquillo (gran do de pecho en la banda), respondía con velocidad. Con el intento de ser veloz. En el minuto 2 hubo una ocasión de Darder. Embarba trataba de sorprender a la espalda de Casemiro (lo hizo al principio) y Wu Lei, pegado en la banda derecha, hacía sufrir a Marcelo.
Estaba vivo el partido, vivo el rival, y el Madrid desplegaba, como una cohorte romana, su poderío en la media, esa ocupación latinizadora del campo con los tres medios más Benzema y más Isco, quien, con esa mezcla suya tan particular de personalidad y parsimonia, se hacía con el mando del juego, impregnando el futbol del Madrid y apareciendo aquí y allá en la creación.
El Madrid tuvo unos buenos minutos iniciales, brillantes por momentos, control, posición, pero como suele suceder con Isco, se fue desventando un poco. No se usaban las bandas, arrendadas a la explotación de los laterales, y Hazard y Benzema no aparecían.
Aunque, hay que reconocerlo, el Español dejaba de llegar, Casemiro se convertía de nuevo en el gran imantador de balones y el fútbol perico se taponaba por completo hasta la altura de los minutos 24 y 25 en que Wu Lei tuvo un par de ocasiones: una, tras un balón que De Tomás ganó por alto a Casemiro; otra, aprovechando la lentitud de Marcelo en la banda. Pero cuando tuvo que estar, Courtois estuvo.
EL partido se fue así a la pausa de hidratación. El saldo de lo nuevo en el Madrid aún era dudoso: Casemiro estaba bien, pero Marcelo e Isco parecían lentos y Hazard ausente. La suplencia de Vinicius era un lujo en ese instante.
No había mucho, salvo control por el Madrid (aunque ya asomó Benzema en el 35 con un clásico tiro suyo en el que se le veían las intenciones), cuando, justo al final de la primer parte, el Madrid se sacó de la blandura con dos puñetazos de fútbol: una ocasión en el 45, barullo en el área que salvó Diego López con mucho mérito; y el que quizás sea el gol del campeonato: pase de Marcelo al desmarque de Benzema que, al ver con el ojo místico la llegada de Casemiro, le pasó la pelota con un tacón que a la vez era caño al rival. Casemiro alcanzó la pelota como un tráiler. Ese gol tenía mucho: era la confirmación de Benzema como gran inteligencia creadora del Madrid, incontestable en pases y goles que dan la razón a sus valedores y «fandom», que se dice ahora, y a la vez revelaba el relativo éxito en el modo de sustitución de Cristiano, pues era el quinto gol de Casemiro. Funciona así la solidaridad en defensa (ahí están los números) y en el ataque con el reparto y cooperativa del gol.
El coronafútbol, al comprimir la temporada y el fútbol, devuelve lo mejor del Madrid de Zidane, que creíamos pasado, ofreciendo en tarrito pequeño la vieja esencia. Le beneficia también la ausencia de ambiente, con Butragueño y su discurso de señorío-zen como única voz en el estadio. En el puro fútbol, el fútbol liofilizado, gana el Madrid.
Courtois, los centrales, Casemiro, Kroos y Zidane son la percha o el maniquí del Madrid. Es el elemento estable en el que se cuelgan luego tres o cuatro prendas que modifican tono, estilo y maneras. Pero lo estable no falla.
Y esa columna, más el yoyó de Isco, controló igual el partido durante la segunda parte y para cuando el cansancio pudo empezar a notarse entraron Vinicius y Rodrygo, lo que habla del opulento banquillo madridista.
El Madrid tiene experiencia, controla la pelota, manda por alto, es serio en defensa y rara vez descuida ya el centro del campo. No tiene tanto gol, Hazard no rompe, pero se suman Ramos y los medios, y el conjunto, plástico y cambiante en las rotaciones, es un equipo de fútbol disfrutable y reconocible (memorable, por tanto) que va directo al campeonato liguero.
El Madrid mantenía el partido dentro de un tuyamía entre Casemiro y Benzema (los mejores del partido). Sin ocasiones, pero con absoluta confianza, y con el Espanyol ya cerca del jadeo.
Agotó los muchos cambios Rufete, como si diese oportunidad a todos para una despedida. Zidane, mientras, ni pensó en agotarlos para perder el tiempo. Disfruta de una forma de plenitud y cada partido suma a alguien o mejora algo. Es el Madrid de los anticuerpos, autoritario en los estadios mudos.
/ABC de España
El Barça tenía el triunfo en la mano pero no supo sujetarlo hasta el final, dejando escapar dos puntos fundamentales. El equipo azulgrana quería meter presión al Real Madrid y lo hizo casi todo bien menos defender el 1-2 con el que había llegado a los minutos finales. Forzó una falta que no era y encajó un gol que le complica el camino hacia el título. Otra vez, un frenazo fuera de casa. El empate, que le da ventaja 69 a 68 sólo servirá si los blancos pierden este domingo ante un Espanyo l que parece desahuciado. El doblete de Luis Suárez y la enésima exhibición de Messi servirá esta vez de poco.
Quique Setién satisfizo las demandas populares que reclamaban la presencia de los jugadores del filial en el once. Sin el sancionado Busquets, el más esencial en sus alineaciones, el técnico cántabro reordenó la media situando a R akitic en su puesto y entregando la organización al aclamado Riqui Pui g. Delante, sacrificó a Griezmann por segundo partido consecutivo fuera de casa para darle minutos a Ansu Fati. Arthur lo observaba todo en el banquillo. Desde el otro, Òscar revolucionaba su sistema poblando la defensa para subsanar algunas bajas.
Fue un Barça muy distinto al que titubeó en la segunda parte de Sevilla y al que divagó frente al Athletic. Con más chispa, alegría y movilidad, los azulgrana gobernaron el encuentro durante toda la primera mitad, gracias al ímpetu de Riqui y a la inacabable magia de Messi. El principal peligro, sin embargo, partió de la estrategia. La primera vez, en un saque de esquina que Piqué cabeceó desde el primer palo al larguero ante un petrificado Rubén. La segunda, en una fabulosa idea gestada por Leo y ejecutada por su amigo Suárez en un lanzamiento de falta y la tercera, en un intento de gol olímpico del gran capitán.

Durante la semana, Òscar barruntó cómo evitar los tantos de falta de Leo. Después de repasar todos los intentos, diseñó su particular estrategia. Dio instrucciones para colocar una barrera de tres, colocó a dos jugadores en cada palo y en medio situó a otros tres. Lo que nadie esperaba es que el argentino, listo como siempre, centrase al interior para que el uruguayo rematase de cabeza. Minutos antes, los dos habían estado hablando brevemente. La carrera que se dio Leo para abrazar a Suárez lo decía todo.
El guión de un Barça convencido de su superioridad técnica incluyó también un par de aproximaciones claras. Ambas con todo a favor, pero Messi lanzó altó su colocado disparo y a Ansu le estorbó el celtiñ a Araujo. Todas las ideas surgían de buenos movimientos, de la presión, el dinamismo y una actividad ofensiva formidable, sobre todo por la izquierda. Espoleado por sus últimos resultados positivos, el Celta no se rindió y replicó con sentido, todo en una misma jugada. Un remate de Brais Mendes que el hombro de Ter Stegen despejó al palo y un disparo cruzado posterior de Iago Aspas después de correr por la explanada.
Pero todo lo ganado en los primeros cuarenta y cinco minutos, el Barça lo malgastó en los primeros cuatro de la segunda. Un error en la transición de Rakitic permitió una contra letal celeste. Okay y Smolo v se plantaron en un dos contra uno ante Piqué, que rompió el fuera de juego. La asistencia del centrocampista permitió al ruso marcar a portería vacía. El tanto venía precedido de un despiste defensivo de Umtiti, que supo solventar anticipándose a Aspas, aunque rozando por milímetros el penalti. Tocó balón claramente el francés.
No era el mismo Barça, pero a partido, entretenido en el fondo, le faltaba el ingrediente del VAR, obligado a revisar un posible penalti de Jorge Sáenz a Messi. Nadie lo vio, al entender que el argentino ya había disparado cuando recibió el impacto del defensa. La acción entró en la carpeta de las dudas razonables.
La polémica no dio para entretenerse ni despistarse porque otra vez el tándem Messi-Luis Suárez se afanaron en buscar la victoria. En el minuto 67, después de varios intentos, el uruguayo firmó el doblete con la puntera tras otro pase del argentino. Incansable en la lucha, Leo había robado un balón en campo contrario.
El 1-2 fortaleció al Barça. El componente psicológico resultaba fundamental. No era un partido de etiqueta sino de trabajo y de prestar mucha atención. Como en una jugada entre Aspas y Nolito, con chut final del ex del Betis y también ex del Barça, que T er Stegen desvió. Viendo sus opciones, Òscar aligeró la defensa para poner un delantero, el cuarto. El Barça reculó y perdió entonces el balón. Mala señal.
En una falta que no era, en el minuto 87, una genialidad de Iago Aspas logró el empate final (2-2). Con el exterior de la barrera, con la zurda, con Ter Stegen estático, logró dar vida a un Celta que lleva dos victorias y un empate consecutivo.
Y pudo perder, en el último instante, si el alemán no hubiera salvado un remate de Nolito. Se hablará del arbitraje de Cuadra Fernández. Hay tres penaltis de VAR a Messi, Ansu y Piqué que no han sido señalados. Y la falta de Piqué a Rafinha que ha supuesto el 2-2 parece inexistente.
CELTA: Rubén Blanco; Kevin Vázquez, Araujo (Araujo, 73’), Aidoo, Jorge Sáenz, Jacobo (Santi Mina, 80’); Okai (Brandaric, 60’), Brais Méndez (Rafinha, 60’), Denis Suárez; Iago Aspas y Smolov (Nolito, 60’)
FC BARCELONA: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Alba (Junior, 80’); Arturo Vidal, Rakitic, Riqui Puig (Arthur, 85’); Messi, Luis Suárez (Griezmann, 80’)y Ansu Fati (Braithwaite, 68)
GOLES: 0-1: Luis Suárez (20’); 1-1: Smolov (49’); 1-2: Luis Suárez (67’) y 2-2: Aspas (87’)
ARBITRO: Cuadra Fernández. Amonestó a Alba (12’), Brais Méndez (33’), Araujo (62’), Aspas (88’) y Piqué 95’)
/Escrito por Gabriel Sanz para Mundo Deportivo
El Barça respira después de haber sumado tres puntos que no podía permitirse ceder sufriendo ante un Athletic Club valiente que estuvo cerca de sorprender. Los cambios que introdujo Setién fueron determinantes. Ansu, Riqui y Rakitic dieron un impulso extra a un equipo que había caído en la espesura. Revolucionaron el juego azulgrana y acabaron por abrir un partido que se resistía. El croata culminó una combinación con Messi, muy activo pero atrapado en la maraña vasca hasta que se liberó con la ayuda de los refuerzos.
El tanto de Rakitic permite al barcelonismo celebrar la ‘revetlla’ de Sant Joan con cierta alegría y a Messi, su cumpleaños con un suspiro de alivio. Soplará las velas aspirando aún a reeditar el título de Liga.
Un buen Athletic
El Athletic Club se plantó en el Camp Nou sin complejos, dispuesto a apurar sus opciones. No salió con una presión excesivamente alta, pero a los tres minutos ya había dejado un recadito en el área de Ter Stegen al obligar al meta alemán a intervenir tras un centro envenenado de Unai López desde la izquierda. El Barça respondió de inmediato, con una jugada coral de todo el ataque que Luis Suárez no pudo rematar por poco. El rechace de la zaga acabó en remate lejano de Sergio Busquets que Yeray rechazó.
Ordenado en defensa con un 4-4-1-1 y buscando a Williams en las contras rápidas, una de las cuales acabó en chut del delantero al lateral de la red, el conjunto vasco cerró espacios a los azulgrana, que hicieron muy poco uso de las bandas. Todo el juego buscaba a Messi por el centro. Demasiada gente en pocos metros cuadrados y pocas ocasiones reales de gol para el Barça, con la excepción de un chut lejano de Suárez que se fue desviado o una contra con remate de Vidal sin peligro, una contra que llegó después de que Busquets evitase un remate de Williams en el área pequeña.
A ratos atacando de forma embotellada por el centro y a ratos en situaciones no deseadas de ida y vuelta, el choque se le hizo antipático a los muchachos de Setién, mientras el Athletic le cogía el tranquillo al Camp Nou sin público. Sancet hizo un trabajo muy valioso exigiendo a Busquets tanto en ataque como en defensa. El de Badia, con amarilla por ese cara a cara con el joven centrocampista vasco, se jugó la segunda cartulina en el segundo tiempo, con un pisotón también a Sancet. A balón parado, el conjunto vasco generaba ocasiones de gol, como un remate de Yeray de cabeza tras un saque lateral de Unai López, encargado de mandar los balones peligrosos al área.
La sequía del Barça
Entre pitos y flautas, al descanso el Barça acumulaba ya 166 minutos sin marcar, desde el segundo tanto ante el Leganés. Muchos minutos. Griezmann pudo romper la sequía al recibir un pase al espacio de Messi, en una de las pocas ocasiones en que sorprendió a la zaga vizcaína. El francés remató al cuerpo de Unai Simón, que salió bien a cubrir el espacio.
Setién apostó por la juventud de Riqui Puig, primero, y poco después Ansu Fati, que entró al mismo tiempo que Rakitic, en busca de una chispa que encendiese al Barça. Sacrificados un Arthur muy espeso y Busquets, que fue de más a menos y se había jugado la segunda tarjeta ante Sancet. La entrada de nuevas energías impulsó al conjunto azulgrana y dio un vigor extra al ritmo de juego azulgrana. Rakitic, fresco, rompió por fin la sequía barcelonista. Robó un balón en la frontal del área, combinó con Messi vigilado por Yeray y, entrando como un cohete en el área, remató a la red.
Habían pasado 192 minutos desde el segundo gol ante el Leganés, de Messi de penalti.
Al Barça le tocó apretar los dientes tras el 1-0, con la obligada reacción del Athletic. Raúl García no llegó a rematar un balón centrado que se había comido Ter Stegen, pero Messi, más liberado tras los cambios, generó dos disparos que salieron fuera por poco. Arturo Vidal, con rechace de Unai Simón, y Ansu Fati, al palo, tuvieron el segundo en sus botas.
FC Barcelona: Ter Stegen (2); Semedo (2), Piqué (3), Lenglet (2), Jordi Alba (2); Arturo Vidal (1), Sergio Busquets (2) (Rakitic (3), 65’), Arthur (1) (Riqui Puig (3), 56’); Messi (3), Suárez (1) (Braithwaite (s.c.), 85’), Griezmann (2) (Ansu Fati (3), 65’)
Athletic Club: Unai Simón (2); De Marcos (2), Núñez (2), Yeray (3), Balenziaga (2); Unai López (3) (Dani García (2), 57’), Vesga (2); Lekue (2) (Capa (2), 69’), Sancet (2) (Raúl García (s.c.), 78’), Córdoba (2) (Muniain (2), 57’); Williams (2) (Villalibre (2), 69’)
Goles: 1-0, Rakitic (71’), ;
Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Tarjetas a Sergio Busquets (32’), Unai Núñez (62’), Rakitic (90’)
Estadio: Camp Nou
/Escrito por Joan Poquí para Mundo Deportivo
El Real Madrid sufrió en San Sebastián, como se esperaba. Encontró a un héroe inesperado, Vinícius, que fue una tortura para la Real. La sorpresa de Zidane en la alineación resultó decisiva para salir de San Sebastián con el liderato en el maletero del autocar. También el VAR tuvo un papel estelar, que chequeó las dos acciones decisivas del Madrid sin encontrar irregularidad alguna y anuló un gol de Januzaj por fuera de juego de Merino. Si Piqué pretendía influir en decisiones inmediatas de los árbitros la jugada le ha salido regular. Al menos de momento.
A Zidane no se le puede negar su capacidad para tomar decisiones. La ocasión demandaba un once reconocible, con los hombres más en forma en los dos triunfos. Ya. Ni Hazard ni Modric. James Rodríguez, que no jugaba desde la pifia copera contra la Real en octubre, y Vinícius al verde. Un golpe de entrenador para un desafío notable. La Real hizo lo contrario. Más allá de Gorosabel por el sancionado Zaldua, Imanol dispuso el plan mas lógico, con todos sus peloteros al frente: Merino, Portu, Odegaard, Oyarzabal e Isak. Un lujazo.
Un tercio de partidos se escurrió sin que pasara apenas nada. Un fogonazo al inicio de Valverde con un pase atrás dejó solo a Vinícius, que metió la derecha cuando el balón pedía zurdazo, fue la opción más clara de todo el primer tiempo, y ocurrió en el minuto dos. La Real presionó arriba cegando la salida por el camino de Kroos. Con James desterrado al extremo derecho, no había salida salvo el pelotazo a Vinícius. Courtois sirvió uno muy decente exigiendo a Gorosabel, apurado por la velocidad del brasileño.
La Real corrió mucho y ofreció buenas sensaciones sin balón, pero con la pelota sólo lanzó fuegos artificiales. Un detalle de Isak en banda, una arrancada sin destino de Portu y pare usted de contar. Poco, muy poco de Oyarzabal y Odegaard. Ni un remate entre los tres palos. Zubeldia sujetó bien a Kroos, así que destacó la polivalencia de Valverde. Robó una que preparó una contra de tres contra dos, pero se escurrió al dar el pase y Benzema acabó, con poco ángulo, al cuerpo de Remiro. Zidane recuperó al soldado James para ayudar en la salida y el Madrid acabó el primer tiempo dominador, pero sin punta. Lógico, sin el mejor socio de Benzema, Eden Hazard.
Quedó claro que la vía más clara del Madrid para hacer daño era el sector de Vinícius. La continuación confirmó la situación, con el 25 sperandoa a su par y errando en el último pase. A la segunda tuvo más suerte. Buscó la espalda de Gorosabel, superó a Llorente y cuando iba a definir, quién sabe a dónde, notó el contacto de Llorente al armar la derecha. Estrada pitó penalti, revisó el VAR y confirmó el veredicto. Sergio Ramos transformó con la seguridad del defensor más goleador en la historia de la Liga.
Fue casi la despedida del capitán, que taponó a Isak en el área y chocaron las rótulas, con peor suerte para la izquerda del camero, que tuvo que pedir el cambio. Militao a escena.
Imanol movió el manzano para cambiar el decorado. Relevó a Gorosabel por Elustondo, lógico, y sorprendió retirando a Oyarzabal. La calidad no se discute, pero ante el Madrid pasó inadvertido.La entrada de Januzaj agitó a los donostiarras, que empujaron bien y con criterio. En una acción por derecha Januzaj largó un derechazo monumental que entró junto al palo. En el camino estaba Merino, en fuera de juego. No tocó, pero Estrada interpretó que estorbó a Courtois. Gasolina para las redes. Y si el incendio era pequeño, en plena indignación realista, Valverde se escabulló por la derecha, tiró un globo que mató Benzema con el pecho y resolvió a media vuelta. Un golazo que reclamaron los blanquiazules como mano. De nuevo el VAR sentenció a favor del Madrid.
El 0-2 tenía aroma de sentencia. Y más con los cambios de Imanol, que quitó a Odegaard o Isak, Zidane también entendió algo similar, quitando a Benzema. Poco después de los cambios, Zubimendi buscó el segudno palo, no encontró a Willian José y Merino, imperial, resolvió con la zurda. Ocho minutos más la prolongación. Otros seis minutos. Una vida entera.
Intentó Zidane enfriar el partido agotando cambios. Modric reemplazó a un agotado Valverde, y Mendy entró por Marcelo. Uno para amarrar la pelota, el otro para cerrar la banda a cal y canto. Reculó el Madrid en busca de una contra que casi pesca Mariano. Remató a la grada. Los minutos pasaron lentos, y un centro de Merino encontró un cabezazo desviado de Elustondo. Fue el último esfuerzo de un equipo que ha vuelto de la pandemia escaso de fuelle y de juego. Peleó el partido hasta el último suspiro. Para ser líder hay que sufrir y acertar.

/Escrito por José María Rodríguez para Marca de España
Jugando muy lejos de su capacidad, el Barça empató sin goles en Sevilla con lo suma 65 puntos y queda a expensas de lo que suceda en el partido entre la Real Sociedad y el Real Madrid el próximo domingo. Los madridistas, con 62 puntos, igualarían en la tabla pero tienen a su favor el ‘goal average’ pues empataron en el camp Nou y vencieron en el clásico de Chamartín.
Dijo Setién que veía al Barça capaz de sumar todos los puntos hasta el final de Liga. No va a ser así. En el partido a priori más complicado de los que tenía por delante el conjunto azulgrana se dejó los primeros dos después del confinamiento. El puntito, de momento, es decepcionante. El futuro dirá si al final sirve, pero el conjunto azulgrana ya no depende de sí mismo. El Barça salió dominador, pero se fue apagando, con muy poca capacidad de reacción por parte de Setién. Aunque Piqué y Ter Stegen acabaron de ‘nueves’ en el área sevillista, lo mejor del Barça fue su línea defensiva, cuya seriedad mantuvo el ‘cero’ en el luminoso.
Hubo momentos buenos de fútbol del Barça, aunque le faltó continuidad. Messi buscó muchas cosas, pero estuvo desacertado. Si creó peligro, fue sobre todo en lanzamientos de falta. Y también hubo dominio del Sevilla. Incluso sin público lo que no faltó fue la tensión en algunos momentos. Una tangana al filo del descanso por una entrada sucia, muy dura y como siempre impune, de Diego Carlos acabó con desmayo del propio central después de que Leo se revolviese y se encarase con el sevillista. Y tampoco faltó una relativa sorpresa en el once del Barça.
Setién dejó de entrada en el banquillo a Griezmann. Suárez vivió su debut como titular después del confinamiento. Anduvo falto de chispa, pero a los tres minutos ya había rematado a puerta tras una apertura de Arturo Vidal para la subida de Semedo y centro del lateral portugués. Pese a esas ganas, el uruguayo fue a menos, aunque jugó los noventa minutos. Su gran ocasión, un chut a poco del final que salió fuera por poco.
La salida del Barça había sido dominante. Excepto un disparo del central Koundé, el mejor de los suyos en el arranque, en un saque de falta desde la izquierda del ataque sevillista, la presión alta que había planteado Lopetegui no se plasmó en el campo. En cambio, el Barça apretaba y dificultaba la salida de balón del Sevilla. Con Semedo muy peligroso por el carril derecho, el Barça dominó la primera fase del choque. Generaba llegadas con relativa facilidad, pero en los metros finales se le agotaba el fuelle.
Los mejores minutos del Barça
El momento en que el balón estuvo más cerca de entrar en la portería sevillista llegó en un lanzamiento directo de Messi, tras una falta cometida a dúo entre Munir y Reguilón. El ex azulgrana, empeñado en buscar una tarjeta que González González se negó a mostrarle, ya había frenado en falta a Leo poco antes. El argentino ajustó un balón al que no llegó Vaclik, pero sí Koundé con la punta de su estrafalario peinado para evitar el gol.
Hubo otro intento de falta de Messi, desde muy lejos, un remate frustrado de Braithwaite, que no llegó a cazar un rechace del meta tras centro-chut de Suárez y un tiro de Rakitic que salió fuera, pero esos minutos de color azulgrana no tuvieron premio y, tras el parón de refresco, el Barça había perdido el ritmo.
El argumento del partido había dado un giro hacia el color local y la segunda parte mantuvo ese rumbo, con mayor protagonismo de los dos laterales sevillistas, Navas y Reguilón. Piqué evitó un remate de De Jong y Ter Stegen se puso en modo salvador en un chut de Ocampos tras una falta rápida lanzada por el Sevilla (el meta rechazó de forma inverosímil) y en otro tiro de Munir. Mientras el Sevilla había dado la vuelta al partido como un calcetín, el Barça seguía sin reacción en el campo ni en el banquillo, donde Setién retrasaba los cambios: el primer, Arthur por Braithwaite.
Reacción final con poca pólvora
Una falta de Messi, provocada por él mismo, por un pisotón de Fernando, situado como tercer central en la segunda parte, una vez más sin la merecida tarjeta, que Vaclik mandó a córner, marcó la reacción del Barça, que buscaba volver a mandar en el tramo final. Hubo un posible penalti a Rakitic ignorado por González González y Alba estuvo providencial en una contra.
Setién confió en Riqui Puig en los minutos finales, después de no haberle dado mucha confianza en los meses anteriores. Pocos minutos y a la desesperada. Cambió poco y Setién ni siquiera agotó los cambios. El chut de Suárez fue la última ocasión.
Sevilla CF: Vaclik (2); Jesús Navas (3), Diego Carlos (2), Koundé (3), Reguilón (3); Jordán (2) (Gudelj (2), 68’), Fernando (2); Ocampos (3) (Vázquez (s.c.), 83’), Óliver Torres (1) (Banega (1), 46’), Munir (2) (Suso (2), 59’); De Jong (1) (En Nesyri (1), 68’)
FC Barcelona: Ter Stegen (3); Semedo (3), Piqué (3), Lenglet (3), Alba (3); Rakitic (3) (Riqui Puig (s.c.), 87’), Sergio Busquets (2), Arturo Vidal (2) (Griezmann (1), 77’); Messi (2), Suárez (2), Braithwaite (1) (Arthur (1), 63’)
Goles:
Árbitro: José Luis González González (Comité castellano-leonés). Tarjetas a Reguilón (26’), Piqué (39’), Fernando (45+3), Sergio Busquets (45+3), Banega (62’)
Estadio: Sánchez Pizjuán. 0 espectadores
/Escrito por Joan Poquí para Mundo Deportivo
El delantero chileno Fabián Orellana, de los registros del SD Eibar, se ubica entre los mejores regateadores de la liga española, siendo superado solo por el argentino Lionel Messi (FC Barcelona) y el francés Nabil Fekir (Real Betis).
El ‘Histórico’ es en la actualidad pieza clave del ataque del cuadro ‘armero’. Prueba de ello es su tercera posición en la cantidad de regates en el campeonato, con un total de 63 en 2.137 minutos disputados.
Además, el formado en Audax Italiano registra siete goles y seis asistencias en 25 partidos disputados en la presente temporada, campaña donde el Eibar lucha por no caer a la zona de descenso (16º con 27 puntos).
Messi, la estrella culé, encabeza el listado con un total de 127 regates, seguido por Fekir de los verdiblancos andaluces con 76.
El el cuarto lugar aparece el camerunés Zambo Anguissa (Villarreal) con 62 regates, mientras que Mikel Oyarzabal (Real Sociedad) se sitúa en la quinta plaza con 59.
Completan el ‘Top-10’ Martin Odegaard (Real Sociedad), sexto con 57; José Gómez Campaña (Levante), séptimo con 52; Lucas Ocampos (Sevilla), octavo con 52; el ecuatoriano Pervis Estupiñán (Osasuna), noveno con 51 y Gerard Moreno (Villarreal), décimo con 50 regates.
/BioBioChile