El Barça jugó un partido ante el Alavés en el que todo salió de principio a fin. Riqui Puig lideró al equipo en la primera mitad y estuvo a punto de estrenarse como goleador. No hizo falta porque participó en todas las jugadas de ataque del equipo.
A partir de ahí, todos jugaron bien, incluso en posiciones que no son las suyas. Marcó Ansu, marcó Suárez, marcó Messi dos veces y marcó Semedo. Un festival.
6Utilizado
No había nada en juego y Setién le dio la oportunidad de jugar. Porque hay que reservar al titular para Lisboa. No sufrió más allá de llegadas esporádicas.
6Sujeto
En el lateral, cuando los atacantes suman, luce menos. Es lo que pasó en el primer tiempo ante el Alavés. Puede dar mucho más, pero no le dejan. En la segunda mitad avanzó con algo más de libertad como interior.
7Firme
Ausente Piqué, el central mostró maneras y, sobre todo, firmeza En cada pase, duro y seguro, pero también cada vez que debía intervenir. Futuro.
7Jefe
Sin Gerard, gana galones. Y no le pesan. El francés ejecuta cada acción con precisión quirúrjica. Sin hacer ruido, sin pausa, sin prisa. Siempre cumple. Lástima que se lesionara nada más arrancar el segundo tiempo.
6Cómodo
No necesitó subir porque ahí estaba Riqui Puig y Ansu Fati haciendo el trabajo que durante tanto tiempo ha debido hacer por tres. Cuando subió, le dio el tercero a Suárez.
6Superado
No en un sentido peyorativo, sino literal. No necesitó entrar tanto en juego y eso no es mala señal porque el juego, prácticamente, discurrió cerca del área rival. Descansó media hora.
8Tesoro
O gusta o no gusta. Pero con él no hay término medio porque tampoco lo provoca. Juega a su bola y a su bola envió un balón al travesaño. En la segunda, jugó de central. ¡De central! Siempre en mi equipo.
9Desatado
Cada partido es mejor. Y eso lo es todo. Crecer. Disparó al travesaño, rascó y fue siempre productivo. Puso un balón de oro a Suárez, que falló. Repitió con Messi. No falló. Y aún no hemos visto nada. En la segunda mitad mantuvo el nivel. Sí, eso solo habían sido 45 minutos.
9Pichichi
Riqui Puig y Vidal habían enviado sendos balones a la madera. La mejor manera de decirle a Leo que «nos faltas tú». Y ahí estuvo, enviando el balón al palo con una de sus roscas. Zarra ya es historia. Asistio a Ansu Fati e hizo el segundo. ¡Qué maravilla! Luego repitió. Que vayan pasando Benzemas y compañía, nunca llegarán a limpiarle las botas.
6Buscado
Ansu, Messi, Riqui Puig y Vidal se lo comieron. Y eso no significa nada porque el charrúa siempre está esperando su momento. No supo aprovechar una sensacional asistencia de Riqui Puig, pero sí lo hizo con un centro de Alba. Ir a buscar a alguien como él no es fácil.
7Elegido
Marcó su séptimo gol en LaLiga. Ya querrían muchos. Sobre todo a su edad. Tiene gol, pero, sobre todo, tiene futuro. Y, con él, el Barça. No todo está perdido. Vamos!
7Desacomplejado
Salió por la lesión de Lenglet y Vidal se puso de central. A él le da igual. Jugó como siempre, desacomplejado. Y marcó a pase de Riqui Puig.
6Europeo
El holandés regresó al equipo para jugar minutos y con la vista puesta en la Champions de Lisboa.
6Motivado
Le da igual si juega un minuto o noventa. Viste la camiseta del Barça. Y eso lo es todo. ¡Ya querríamos muchos!
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/Escrito por Iván San Antonio para Sport
El Barça jugó con orgullo y solvencia un partido de trámite: ganó al Alavés en Mendizorroza en un encomiable ejercicio de dignidad futbolística. Lejos de dejarse llevar o de tomarse un respiro, con la Liga perdida y la Champions en el horizonte, el equipo de Setién jugó una gran primera parte, en la que marcó tres goles, y cerró la goleada con dos goles más en el segundo acto.
Rodeado por las dudas, el Barça comparecía en Vitoria para disputar un partido incómodo, pero aprovechó la ocasión para sacar a relucir su mejor versión. El Alavés, es cierto, no fue un rival demasiado exigente, pero el Barça se reivindicó pensando en la Champions.
Jugó un partido completo; con profundidad, puntería y amplitud, y sin grandes problemas defensivos. Neto estuvo bajo los palos, pero el brasileño apenas tuvo trabajo en la última jornada del campeonato.
Desde el pitido inicial, el Barça se aplicó como un buen alumno. Dispuesto a redimirse del mal trago de perder la Liga de mala manera ante Osasuna, el equipo tuvo criterio y compromiso. Buscó sin complejos la portería rival, sobre todo en una primera parte sobresaliente. Antes del primer cuarto de hora, el Barça ya había estrellado tres balones en la madera: primero Riqui Puig, luego Arturo Vidal y después, Messi.
El gol era cuestión de tiempo. Llegó en el minuto 23, cuando Messi progresó por la banda derecha para asistir a Ansu Fati, excelente en el desmarque y la anticipación. En un gesto, Ansu dejó clavado a Laguardia y remató a gol. Es el más joven del equipo, pero ya es casi un imprescindible: es un delantero de banda, con desborde y velocidad, pero también de área, con instinto goleador. Ha completado su primera temporada en Primera con siete goles, a sus 17 años.
Con el marcador a favor, el Barça descorchó el partido sin demasiados problemas. Jugó con comodidad y solvecia, gustándose por momentos. Algunos jugadores aprovecharon el escenario para reivindicarse y mostrar lo mejor de su catálogo, en especial los jóvenes: Ansu, siempre refrescante y comprometido, pero también Riqui Puig, extraordinario, plenamente consolidado en el primer equipo.
Y por supuesto, Messi, que no necesita reivindicarse ni demostrar nada. Suyo fue el segundo gol del equipo, tras combinar con Riqui, que tuvo la pausa necesaria para esperar la incorporación del argentino. Messi dribló con un gesto seco a Laguardia y batió a Roberto al palo corto. El gol le asegura, en la práctica, el Pichichi: su séptimo trofeo como máximo goleador del campeonato. Nadie tiene más.
El buen ‘feeling’ de Messi con Ansu y con Riqui fue lo mejor que dejó el partido de Mendizorroza, resultado aparte: si el equipo tiene que refundarse, hacerlo a partir del talento del argentino y de la ilusión de los chavales parece una buena idea.
Luis Suárez, que había tenido un arranque de partido plagado de imprecisiones, se desquitó poco antes del descanso. Se movió bien en el área, al filo del fuera de juego, para rematar de cabeza un pase de volea de Jordi Alba.
La segunda parte arrancó accidentada, con una ocasión clarísima del Alavés desperdiciada por Pere Pons y la lesión de Lenglet: el francés notó molestias en el adductor y se fue directo a la grada. No está la situación como para arriesgarse a lesiones o recaídas. Entró Semedo en su lugar, Arturo Vidal acabó jugando de central y el centro del campo fue para Busquets, Riqui y Sergi Roberto, hasta que De Jong sustituyó a ‘Busi’.
Hubo tiempo para redondear la goleada: Semedo se incorporó al ataque, recibió un pase de Riqui en la frontal y encontró un hueco para rematar a puerta. Su disparo, seco y cruzado, sorprendió a Roberto.
Tras el 0-4, ambos equipos parecieron firmar una tregua. Había más ganas de dar la Liga por cerrada que de seguir compitiendo. Braithwaite entró para jugar sus últimos minutos de la temporada (no está inscrito para la Champions), pero fue Messi quien volvió a pedir la palabra, marcando el quinto gol. Remató al primer toque un pase templado de Jordi Alba desde la banda izquierda.
Se despide el Barça de la Liga con una digna goleada. Si solo estaba en juego la imagen y el buen nombre del equipo, los pupilos de Setién
aprobaron con nota: un respiro para el propio Setién, que ve reforzada su posición de cara al compromiso de Champions ante el Nápoles: próxima escala, el 8 de agosto.
/escrito por Javi Giraldo para Sport
El Leganés estuvo en un tris de salvar el pellejo. Por orgullo y por ganas, peleó su suerte hasta la prolongación del último partido, con ocasiones claras como una de Óscar cuando su rival ya se había ido del partido. El Madrid compitió como un campeón durante una hora larga, pero se dejó ir en el tramo final ante el empuje pepinero. Los goles de Ramos y Asensio salvan al Celta, que hizo menos que el Lega para permanecer en Primera. Eso es el fútbol.
Nada se puede reprochar al campeón, que presentó una alineación lógica y competitiva en Butarque. Con Areola bajo palos en lugar de Courtois, preservando su trofeo Zamora. Con Militao en el centro de la defensa para proteger a Varane, aunque lo lógico es que el brasileño tenga faena en Mánchester. Y con Sergio Ramos manteniendo el brazalete como capitán hasta el último día. No avisó sobre sus intenciones. A los nueve minutos recibió una falta tocadita, perfecta, de Isco desde la izquierda y colocó con la frente en la red. Más difícil todavía para el Leganés.
Conste que no marcó el Madrid a la primera. Cuéllar salvó con una mano estupenda el tanto de Valverde, un derechazo con el exterior que buscaba la base del palo. El caso es que el gol espabiló a los pepineros, protegidos de sobra con cinco defensas. Detectó bien Aguirre el sitio para hacer daño, el lado izquierdo del ataque. Asensio de falso extremo, Lucas de lateral y Militao para las coberturas. Perdieron el duelo ante la habilidad de Bryan Gil, el chico cedido por el Sevilla que lo hace casi todo bien. Suyo fue el primer remate local, bien blocado por Areola. Desde ahí, la intensidad fue del Lega, que persiguió el empate con insistencia. Un remate lejano de Ruibal y otro intento de Bryan Gil demostraron el dominio local. Y en la prolongación del primer acto cayó el premio. Un balón en diagonal para la entrada de Silva fue bien jugado por el carrilero para Gil, que controló y cruzó bajo las piernas de Areola.
El empate disparó el ánimo pepinero. Se conocía el empate del Celta, y Aguirre se jugó todos los ahorros. Guerrero en punta y, para sorpresa del personal, Oscar al medio. El jugador que, se suponía, no volvería a vestir de pepinero. Metió un puntito de intensidad y buscó el área enemigo, pero cometió un error y lo pagó carísimo. Una pérdida en la salida cayó a pies de Isco, leyó bien el desmarque de Aensio a banda cambiada y el balear anotó como si no costara. Un 1-2 mortal para el Leganés.
Sin nada ya que perder, Aguirre hizo todos los cambios posibles para buscar el milagro. Entraron Assalé y Roque Mesa, este último por la lesión de Tarín. El primero fue eléctrico, y aunque falló varias opciones claras, acabó aceptando el bajón de tensión blanco para transformar el empate. Otra colada de Jonathan Silva con centro atrás bastó para desarmar a la defensa blanca.
Zidane hizo los cambios y el Madrid desapareció del mapa. O sea, se fue Casemiro. Cada ataque del Lega era peligro garantizado. Pudo anotar el recién entrado Avilés en un centro al segundo palo. Y tras un córner tuvo una opción imponente, solo en el área pequeña. Se revisó la acción por una mano de Jovic, involuntaria para Cuadra Fernández. Faltaba el oxígeno a esas alturas, aunque tuvieron sus opciones. Assalé y Óscar. En la prolongación. Con superioridad. Sin que volvieran los medios madridistas. Fallaron ambos. Allí acabó la andadura del Lega en Primera, digna como pocas. Así acabó la temporada del Madrid, invicto tras el parón.
/Escrito por José María Rodríguez para Marca de España
Aunque el título quedó a manos del Real Madrid, Lionel Messi tiene la chance de seguir haciendo historia dentro del torneo español
“No queríamos terminar de esta manera, pero también marca un poco cómo fue el año. Un equipo muy irregular, muy débil, que le ganan por intensidad, por ganas, que nos crean muy fácil y nos hacen goles. Durante el año perdimos muchos puntos, fuimos irregulares y este partido indica un poco lo que fue el año nuestro. Debemos hacer autocrítica, empezando por nosotros, pero una autocrítica global”.
Estas duras palabras corresponden a Lionel Messi, quien no ocultó su fastidio tras una nueva derrota del Barcelona (2 a 1 como local ante Osasuna) que permitió que Real Madrid conquiste su título número 34 de La Liga. Sin embargo, a falta de una jornada para la finalización del torneo, el argentino aún tiene un objetivo por cumplir.
La Pulga quiere seguir agigantando su legado y buscará romper una impactante marca dentro del torneo español. Intentará ser el futbolista que más veces se quedó con el premio del Pichichi (máximo artillero del certamen). La Pulga, junto al mítico Telmo Zarra, lo lograron en seis oportunidades. El español se lo quedó en las temporadas 1944-45, 1945-46, 1946-47, 1949-50, 1950-51 y 1952-53, mientras que el ’10′ de los culé lo hizo en 2009-10, 2011-12, 2012-13, 2016-17, 2017-18 y 2018-19.
A falta de un partido, Messi mira a todos desde arriba con 23 conquistas (5 fueron de penal). Pero el capitán de la selección argentina no se puede relajar, ya que a sólo dos goles aparece el francés Karim Benzema, la gran figura del Real Madrid de Zinedine Zidane.
En la última fecha de La Liga (todos los partidos se disputarán a la misma hora), Barcelona visitará al Alavés, club que se aseguró la permanencia en la jornada pasada tras vencer por 2 a 1 al Betis. El flamante campeón, por su parte, visitará al Leganés, club que necesita ganar y esperar otros resultados (especialmente el del Celta ante el descendido Espanyol) para evitar la pérdida de categoría.
Aunque se les escapó la posibilidad de ganar la Copa del Rey y La Liga, los catalanes aún siguen con vida en la Champions League (en la ida de los octavos de final igualó 1 a 1 ante Napoli en San Paolo). En caso de avanzar, en la siguiente instancia se medirán ante el vencedor de Chelsea-Bayer Munich (los alemanes ganaron el primer juego por 3 a 0).
En lo que va de la temporada, Lionel Messi, con la camiseta azulgrana, disputó 41 partidos, en los que marcó 28 goles y brindó 21 asistencias.
/Infobae
Después de la derrota del Barcelona ante Osasuna (1-2) y la obtención del título del Real Madrid, las críticas apuntaron especialmente contra el técnico Quique Setién, apuntado como el gran responsable de la debacle blaugrana.
«Este Barcelona no tiene ni para llegar a cuartos en Europa», tituló el diario Marca que hizo un análisis de lo sucedido, calificando como «inexplicable» la suplencia de Arturo Vidal y otros jugadores para el trascendental encuentro ante Osasuna.
«¿Por qué Setién dejó medio equipo en el banquillo? Jugándose la Liga, con la obligación de ganar y meter presión a su rival, el técnico cántabro dejó en el banquillo a Jordi Alba, Busquets, Arturo Vidal y Luis Suárez. Cuatro titulares indiscutibles. Inexplicable», apuntaron.
Marca concluye que el equipo dirigido por Setién «no gana como el de Valverde y juega peor que el del ‘Tata’ Martino», agregando que el entrenador «no parece el más indicado para darle una vuelta a esto».
/Fuente: 24 horas
El Real Madrid se proclamó este jueves campeón de la LaLiga tras imponerse 2-1 al Villarreal en la 37ª jornada liguera, con un doblete de Karim Benzema, destronando al Barcelona en un campeonato marcado por la pandemia de coronavirus.
Benzema abrió el marcador (29), antes de poner el 2-0 de penal (76) asegurando el 34º título liguero de los merengues, a falta de una jornada para el final del torneo, ante un Villarreal que recortó distancias con un tanto de Vicente Iborra (83).
El Real Madrid, que había ganado por última vez LaLiga en 2017, se coloca con siete puntos de ventaja sobre el Barcelona, que este jueves perdió 2-1 en su campo con el Osasuna. Con sólo tres puntos por disputarse, los azulgrana, ganadores del campeonato los dos últimos años, no pueden ya alcanzar a los merengues en la última jornada el próximo domingo.
/Cancha
Una exhibición de medio partido coloca al Real Madrid ante su primera cita para conquistar el título. Mendy y Benzema confirmaron la superioridad del líder en un primer tiempo extraordinario que encontró una respuesta acorde del Granada en el segundo. Recortó pronto, apretó y exigió la versión más sólida de un líder fiable. El jueves ante el Villarreal tendrá la opción de asegurar la Liga más larga y difícil de la historia.
En Los Cármenes, donde había caído el Barcelona, donde a los grandes les costaba puntuar sudor y lágrimas, apareció el mejor Madrid tras el parón por la pandemia. Lo hizo recuperando los cinco centrocampistas que destruyeron al Valencia en la semifinal de la Supercopa, aunque con matices. Zidane situó a Modric tras el punta y encargó a Casemiro blindar la defensa para lanzar a los laterales. El equipo de Diego Martínez, con tres centrales, se pasó media hora persiguiendo sombras. De un pie a otro, la pelota circuló entre los madridistas con velocidad y precisión, agotando la resistencia nazarí.
Es cierto que el 0-1 marcó el duelo por inesperado. Llegó muy pronto, en una zona impropia y con un protagonista sorprendente. Abrió Casemiro a Mendy para iniciar jugada, se colocó en el pasillo interior, vio pasto y se tiró un autopase imposible, salvo que seas un velocista. Pues algo así, porque partió con dos metros de desventaja y llegó a tiempo para armar la zurda. El remate, seco a la escuadra, dejó con el molde a un tipo tan solvente como Rui Silva. Un monumento a la sombra de la Alhambra.
Aturdido por el golpe, el Granada buscó a Machís para dar respuesta. Le robó Casemiro, enganchó con Modric, cedió a Isco y el tacón del malagueño destrozó a la zaga local. Apertura a Benzema, templar y marcar. Tac-tac y a la jaula. 0-2.
No hubo más ocasiones hasta la pausa de hidratación, ni falta que hacía. Monólogo del líder. Martínez cambió el dibujo, se quedó con cuatro atrás y llegó con más soltura al área contraria. Es un buen bloque, con lanzadores notables y con poderío aéreo. En un centro diagonal cabeceó Duarte desde la frontal. Abajo, junto al palo, donde hace daño. Salvo para Courtois, enorme para llegar al rincón.
Las cifras al descanso despejaron dudas. El Madrid entregó un 91% de acierto en el pase. Una salvajada. Entró Puertas en el Granada por un defensor, Víctor Díaz. De perdidos al Darro. La presión arriba provocó el error de Casemiro y la contra en superioridad tuvo un desenlace perfecto, con Machís sepultando bajo las piernas de Courtois el récord de imbatibilidad del belga. Partido nuevo.
Muy mejorado con el nuevo dibujo, el Granada fue aquel que mandó en la Liga durante el primer tercio. Fue a costa de descubrirse algo atrás, con Azeez de lateral diestro. Zidane cambió de plan y metió extremos, Rodrygo y Asensio, a banda cambiada como ante el Alavés. Necesitaba del retorno de ambos porque los locales llegaban con soltura.
Al Madrid le faltó oxígeno en el tramo final. Mientras Martínez metió a Antoñito y Eteki, Zidane decidió jugársela con los que estaban en el campo. Cansados, pero metidos. Los córners y las faltas laterales ponían a prueba la solidez del líder. En un saque de esquina rodaron cuatro por los suelos y Jaime Latre pitó falta. Con el Madrid exhausto, el Granada se vino arriba.
Una doble ocasión de Antoñito y Azeez sacadas por Courtois y Ramos bajo palos anunciaron un calvario para el líder en los últimos minutos. Respiró cuando Modric tuvo el control de la pelota, porque Zidane decidió que no tenía más cambios posibles para refrescar. En el 93, Rui Silva se fue a cabecear un córner. Courtois vio la amarilla por perder tiempo. Un desenlace agónico, como correspondía a la dificutad de la cita. El Madrid acaricia la Liga con la yema de los dedos.

/Escrito por José María Rodríguez para Marca de España
7Felino
Ni siquiera compareció a lo largo de los 45 minutos, seguramente de los más plácidos de la temporada, pero tuvo que emplearse en un par de acciones en la segunda mitad. Se lució con una reacción gatuna a un remate de cabeza picado de Unal.
8Percutor
Fue un puñal, un martirio, un dolor de muelas para la defensa pucelana el portugués durante la primera mitad. Se incorporó con criterio, pisó línea de fondo y sirvió un gol cantado a Griezmann que no aprovechó. En la segunda tuvo que emplearse más en tareas defensivas y ‘olvidar’ un poco la parcela de terreno donde defendía el Valladolid.
8Frontón
Otro partido impecable del central catalán, que se hinchó en la segunda parte a repeler centros laterales. Una vez tras otra escupió los peligrosos envíos desde ambos costados de los futbolistas vallisoletanos. Su tándem con Lenglet no deja de consolidarse cada semana que pasa.
7Cumplidor
Como siempre, el francés sacó un nuevo examen con notable. Fiabilidad total la que ofrece el ex del Sevilla, que estuvo acertado en la salida de balón, en las anticipaciones y en el juego aéreo. Setién decidió sustituirle al comienzo del segundo tiempo al estar amonestado.
7Hidráulico
Otro choque de despliegue y lleno de solidaridad atacante y defensiva del de L’Hospitalet. Más comedido en el primer tiempo, en el que el Barça ha cargado sobre todo el peso ofensivo por la derecha, ha sido más protagonista en los segundos 45 minutos. Esta vez no pudo conectar de esa forma tan letal que nos tiene acostumbrados con Leo Messi.
7Posicional
El centrocampista de Badia se incrustó como en los viejos tiempos entre los centrales en la primera mitad para ofrecer otra vía de salida de balón al equipo. Estuvo bien en las correcciones defensivas y correcto en la entregar hasta que Setién decidió darle descanso al poco de comenzar el segundo tiempo.
8Letal
Sergi Capdevila para Sport de Barcelona Continúa demostrando que es clave en el esquema de Setién y que ahora mismo es un fijo en el 11 del cántabro.
8Pluriempleado
Se está asentando a pasos de gigante en esa posición de interior gracias a su dosis inagotable de trabajo y de criterio en conducciones que muchas veces logran romper líneas del equipo rival. Solidario, omnipresente y asociándose con mucho criterior cuando se acerca al área.
8Consolidado
El joven canterano no deja de dar pasos hacia adelante en su lucha por consolidarse en la primera plantilla. Sigue acumulando minutos y cada vez cuenta más con la confianza de Setién. Le ha costado, le está costando ser importante, pero sin duda la dirección es la correcta. Mucho trabajo, dando sentido al movimiento de balón y poco a poco perdiendo el respeto a pisar área y rematar a puerta.
7Pintón
Nos dejó un par de sus habituales pinceladas el argentino, bien marcado por la defensa del Valladolid a lo largo de todo el partido. Su participación en el único tanto del partido es providencial con un toque sutil, delicioso. Menos protagonista que en otras ocasiones.
6Errático
Quizás la pieza que desentonó más en la primera parte. Marró una ocasión clarísima a pase de Semedo y tardó demasiado en servir a Messi un balón claro de gol. Poco acertado en sus acciones, Setién decidió sentarle en el descanso.
6Aletargado
No entró con muy buen pie al partido el uruguayo, que sí le puso como siempre esa dosis innegable de rabia y de garra, pero esta vez no acompañadas de acierto. Algo lento en un par de acciones más o menos clarividentes en el área del Valladolid.
6Reubicado
Le tocó ponerse el mono de trabajo al croata, que entró justo cuando el Valladolid estaba creciendo en el partido y se dedicó más a defender y a aguantar la posición que otra cosa. Tuvo que hacer de Busquets tras el cambio del de Badia.
Exigido6
El central uruguayo tuvo que emplearse a fondo nada más entrar. El Valladolid atacó por todos los flancos y le puso en problemas. Unal intentó fijar a los centrales y ahí Ronald sufrió un poco más. Sigue acumulando minutos de calidad.
6Intrascendente
Poca o ninguna incidencia del hispanodominicano en otro puñado de minutos desaprovechados para intentar convencer.
/Escrito por Sergi Capdevila para Sport de Barcelona
El Real Madrid no falló ante el Alavés y sigue manteniendo los cuatro puntos de ventaja sobre el Barça con tres partidos para acabar LaLiga. El equipo blanco no falló y tampoco fallaron las decisiones arbitrales con cierto aire polémica. Vamos, que la vida sigue igual en esta Liga. El Real Madrid ganó gracias a un penalti de Ximo Navarro en la primera mitad y por un gol que el árbitro anuló por fuera de juego de Benzema, pero que el VAR acabó concediendo porque las líneas, las famosas líneas, dijeron que el francés no estaba, por muy poco, en fuera de juego.
Esta vez, el VAR no corrigió al árbitro principal, Gil Manzano, si no al cuarto, Rodríguez Carpallo que pasó de arbitrar en Segunda B a hacerlo en Primera. El motivo fue la lesión de Gil Manzano que acabó la primera mitad con el tobillo vendado tras ser atendido por los médicos del Real Madrid. Sí fue Gil Manzano el que señaló el penalti a Mendy en el minuto 10 de partido. Ni los jugadores del Alavés lo protestaron y el VAR no dino nada, El defensa del equipo vasco tocó en la pierna de Mendy cuando entraba en el área y justo en el borde se produjo el contacto. Benzema marcó el 1-0 en el minuto que tranquilizó a un Real Madrid que lo pasó mal en el arranque del choque.
El Alavés envió un balón al larguero en el minuto tres y Varane, en la misma jugada, sacó el balón bajo palos. El equipo vasco había descubierto el punto débil del Real Madrid que era la banda derecha donde Lucas Vázquez era el lateral por las bajas de Carvajal, Ramos, Marcelo y Nacho. Por esa zona entró todo el peligro de un Alavés que creaba peligro arriba, pero que en defensa le daba muchas facilidades a un Madrid que llegaba bien, pero no marcaba. Viendo como estaba el panorama. el equipo blanco ralentizó el ritmo de un partido en el que el Madrid tenia el balón, pero era el Alavés el que generaba ocasiones, pero no las marcaba.
El encuentro llegó al descanso con ese 1-0 y en la reanudación, con el cuarto árbitro en el césped y Gil Manzano en la banda, el 2-0 llegó en el minuto 50. Un pase de Benzema que transformó en gol Marco Asensio. El colegiado lo anuló por fuera de juego del francés, pero el VAR lo concedió porque Benzema, por media bota de Laguardia, no estaba en fuera de juego.
Ese tanto provocó que el Real Madrid fuese aún más dueño del partido ante un Alavés que quería, pero no podía. El equipo vasco se fue hacia arriba y tuvo ocasiones pero se encontró con Courtois. Como el Madrid que se topó con Roberto, el meta del conjunto babazorro que abortó todas las oportunidades blancas.
Entre los intentos de unos y otros, los minutos iban pasando con el Real Madrid más cerca del triunfo. Zidane aprovechó tener el viento a favor para que reapareciera Hazard que jugó los últimos 10 minutos. Unos últimos compases en los que el Madrid ya se veía con los tres puntos en su casillero mientras el Alavés seguía buscando el gol que le permitiese entrar de nuevo en el partido. No lo logró, como tampoco el Real aumentar su ventaja. Tampoco le hizo falta para asegurarse los tres puntos que le acercan un poco más al título de Liga.
/Escrito por Manuel Bruña para Mundo Deportivo
Se confirmó la tragedia perica. Al caer 0-1 en el Camp Nou (gol de Luis Suárez), el Espanyol desciende a Segunda 27 años después confirmando una temporada para olvidar, la peor de toda su historia.
Arturo Vidal ingresó a la cancha faltando 20 minutos, en sustitución de Griezmann y su aporte físico, una vez más, fue destacado por la prensa española
El derbi entre el Barça y el Espanyol no tuvo sabor de derbi. Y es que por mucho que se junten todos los ingredientes en la misma cazuela como dice la receta, la mano del cocinero importa, y mucho. Y en el caso del fútbol el que lo junta todo es la afición, las gradas y la pasión de la gente.
Porque un derbi con dos expulsiones, VAR mediante eso sí, se habría convertido en algo tenso, aguerrido, con careos de futbolistas y con la afición jadeando. Pero sencillamente, sucedieron, los jugadores hicieron algún amago de protesta, pero les faltaron los coristas y se notó mucho.
El Espanyol se jugaba la posibilidad de morir matando, porque su camino hacia Segunda División hacía tiempo que estaba escrito esta temporada, pero que evitar que el Barça te diera la puntilla tendría que haber servido de motivación a un equipo que supo aguantar y avisar pero no pasó de eso y tomó el camino de Segunda División. Eso seguro que también habría sido jadeado por la afición del Barça
Tampoco fue un superderbi para un Barça que venía de darse un gusto contra el Villarreal y desaprovechó la oportunidad de lucirse ante su rival barcelonés, manteniendo el nivel de juego mostrado en La Cerámica, seguro también que con un Camp Nou lleno todo hubiera sido distinto.
Los pericos no visitaban el ‘infierno’ desde la temporada 92-93, en una promoción cuajada de desgracias ante el Racing, pero tienen ante sí un consuelo estadístico. Siempre que el Espanyol bajó, sólo estuvo un ‘añito en el infierno’ antes de regresar a la máxima categoría.
Ironías y curiosidades del destino, en el último descenso del Espanyol a la categoría de plata estuvo presente Quique Setién, actual entrenador barcelonista.
En aquella promoción de infausto recuerdo para el seguidor blanquiazul ante el Racing de Santander, el centro del campo cántabro lo ocupaba un ya veterano Setién, a punto de cumplir los 35 años, pero que no había perdido ni un ápice de su talento y visión de juego que le caracterizó a lo largo de su carrera. El ahora técnico culé disputó los 180 minutos de la eliminatoria que acabó decidiéndose con el gol del experico Michel Pineda.
/Fuente: Sport de Barcelona