Jugando muy lejos de su capacidad, el Barça empató sin goles en Sevilla con lo suma 65 puntos y queda a expensas de lo que suceda en el partido entre la Real Sociedad y el Real Madrid el próximo domingo. Los madridistas, con 62 puntos, igualarían en la tabla pero tienen a su favor el ‘goal average’ pues empataron en el camp Nou y vencieron en el clásico de Chamartín.
Dijo Setién que veía al Barça capaz de sumar todos los puntos hasta el final de Liga. No va a ser así. En el partido a priori más complicado de los que tenía por delante el conjunto azulgrana se dejó los primeros dos después del confinamiento. El puntito, de momento, es decepcionante. El futuro dirá si al final sirve, pero el conjunto azulgrana ya no depende de sí mismo. El Barça salió dominador, pero se fue apagando, con muy poca capacidad de reacción por parte de Setién. Aunque Piqué y Ter Stegen acabaron de ‘nueves’ en el área sevillista, lo mejor del Barça fue su línea defensiva, cuya seriedad mantuvo el ‘cero’ en el luminoso.
Hubo momentos buenos de fútbol del Barça, aunque le faltó continuidad. Messi buscó muchas cosas, pero estuvo desacertado. Si creó peligro, fue sobre todo en lanzamientos de falta. Y también hubo dominio del Sevilla. Incluso sin público lo que no faltó fue la tensión en algunos momentos. Una tangana al filo del descanso por una entrada sucia, muy dura y como siempre impune, de Diego Carlos acabó con desmayo del propio central después de que Leo se revolviese y se encarase con el sevillista. Y tampoco faltó una relativa sorpresa en el once del Barça.
Setién dejó de entrada en el banquillo a Griezmann. Suárez vivió su debut como titular después del confinamiento. Anduvo falto de chispa, pero a los tres minutos ya había rematado a puerta tras una apertura de Arturo Vidal para la subida de Semedo y centro del lateral portugués. Pese a esas ganas, el uruguayo fue a menos, aunque jugó los noventa minutos. Su gran ocasión, un chut a poco del final que salió fuera por poco.
La salida del Barça había sido dominante. Excepto un disparo del central Koundé, el mejor de los suyos en el arranque, en un saque de falta desde la izquierda del ataque sevillista, la presión alta que había planteado Lopetegui no se plasmó en el campo. En cambio, el Barça apretaba y dificultaba la salida de balón del Sevilla. Con Semedo muy peligroso por el carril derecho, el Barça dominó la primera fase del choque. Generaba llegadas con relativa facilidad, pero en los metros finales se le agotaba el fuelle.
Los mejores minutos del Barça
El momento en que el balón estuvo más cerca de entrar en la portería sevillista llegó en un lanzamiento directo de Messi, tras una falta cometida a dúo entre Munir y Reguilón. El ex azulgrana, empeñado en buscar una tarjeta que González González se negó a mostrarle, ya había frenado en falta a Leo poco antes. El argentino ajustó un balón al que no llegó Vaclik, pero sí Koundé con la punta de su estrafalario peinado para evitar el gol.
Hubo otro intento de falta de Messi, desde muy lejos, un remate frustrado de Braithwaite, que no llegó a cazar un rechace del meta tras centro-chut de Suárez y un tiro de Rakitic que salió fuera, pero esos minutos de color azulgrana no tuvieron premio y, tras el parón de refresco, el Barça había perdido el ritmo.
El argumento del partido había dado un giro hacia el color local y la segunda parte mantuvo ese rumbo, con mayor protagonismo de los dos laterales sevillistas, Navas y Reguilón. Piqué evitó un remate de De Jong y Ter Stegen se puso en modo salvador en un chut de Ocampos tras una falta rápida lanzada por el Sevilla (el meta rechazó de forma inverosímil) y en otro tiro de Munir. Mientras el Sevilla había dado la vuelta al partido como un calcetín, el Barça seguía sin reacción en el campo ni en el banquillo, donde Setién retrasaba los cambios: el primer, Arthur por Braithwaite.
Reacción final con poca pólvora
Una falta de Messi, provocada por él mismo, por un pisotón de Fernando, situado como tercer central en la segunda parte, una vez más sin la merecida tarjeta, que Vaclik mandó a córner, marcó la reacción del Barça, que buscaba volver a mandar en el tramo final. Hubo un posible penalti a Rakitic ignorado por González González y Alba estuvo providencial en una contra.
Setién confió en Riqui Puig en los minutos finales, después de no haberle dado mucha confianza en los meses anteriores. Pocos minutos y a la desesperada. Cambió poco y Setién ni siquiera agotó los cambios. El chut de Suárez fue la última ocasión.
Sevilla CF: Vaclik (2); Jesús Navas (3), Diego Carlos (2), Koundé (3), Reguilón (3); Jordán (2) (Gudelj (2), 68’), Fernando (2); Ocampos (3) (Vázquez (s.c.), 83’), Óliver Torres (1) (Banega (1), 46’), Munir (2) (Suso (2), 59’); De Jong (1) (En Nesyri (1), 68’)
FC Barcelona: Ter Stegen (3); Semedo (3), Piqué (3), Lenglet (3), Alba (3); Rakitic (3) (Riqui Puig (s.c.), 87’), Sergio Busquets (2), Arturo Vidal (2) (Griezmann (1), 77’); Messi (2), Suárez (2), Braithwaite (1) (Arthur (1), 63’)
Goles:
Árbitro: José Luis González González (Comité castellano-leonés). Tarjetas a Reguilón (26’), Piqué (39’), Fernando (45+3), Sergio Busquets (45+3), Banega (62’)
Estadio: Sánchez Pizjuán. 0 espectadores
/Escrito por Joan Poquí para Mundo Deportivo
Infórmate sobre el horario, quién transmite y dónde seguir online el encuentro entre Sevilla y Barcelona por la fecha treinta de LaLiga Española.
El «Fenómeno» reconoció el buen nivel del chileno y reconoció que le gustaría tenerlo en el club que preside.
El astro brasileño Ronaldo alabó el gran nivel del chileno Alexis Sánchez, afirmó que es un jugador que ha triunfado en todos lados y también sostuvo que si en Inter de Milán no alcanza el éxito, feliz le abrirá las puertas del club que preside, Real Valladolid.
«Alexis Sánchez ha triunfado donde ha ido y si no triunfa en Inter, en Valladolid le abrimos las puertas para que esté con nosotros», declaró a través de una conferencia en un acto de Banco Santander.
Igualmente, el «Fenómeno» dedicó palabras a Iván Zamorano, su ex compañero en Inter de Milán, sobre el que sostuvo que «he estado con muchos chilenos, pero el mejor de todos ha sido Zamorano. Hemos estado mucho tiempo juntos».
«Arturo Vidal es un gran jugador que jugaría en cualquier equipo del mundo, no es titular absoluto en el Barça pero cuando entra es increíble», agregó sobre el futbolista nacional que milita en el cuadro español, según reprodujo CDF.
/AlAireLibre
Con la igualdad, el equipo del «Histórico» sumó 28 puntos en su lucha por no descender para situarse en el 16° casillero.
Un chispazo de Ansu Fati evitó el apagón del Barça: el líder iba camino de una noche deprimente hasta que apareció el talento más joven del equipo para encender la luz, con un gol al filo del descanso que encarriló una victoria sin brillo ante el nuevo colista del campeonato.
Frente al Leganés, el Barça enseñó su versión más decepcionante: sin ritmo, sin fluidez y sin ideas, el líder ganó por inercia y por jerarquía. Se llevó los tres puntos, pero ofreció una sensación preocupante ante un rival al que solo le faltó picante en ataque para cambiar el panorama del partido.
Y luego, ya en los últimos minutos, la aparición de Riqui Puig, el encargado de dinamizar el ataque del Barça cuando la victoria ya estaba en el bolsillo. Poco más enseñó el Barça.
No tiró la toalla el Leganés, bien plantado atrás, sabedor de sus limitaciones pero dispuesto a plantar cara en todo momento. Apenas un par de minutos después, Guerrero tuvo otra ocasión clarísima, pero su disparo salió demasiado cruzado, tras pasearse muy cerca de la línea de gol. Le faltó al equipo madrileño, el menor goleador de Primera, más contundencia en ataque.
El Barça mantuvo su plan, pero no fue capaz de agitar el partido ni desmontar la estructura del Leganés: posesión de balón, pero demasiado estéril. Arthur y Rakitic, demasiado intrascendentes en la creación, apenas conectaron con los delanteros. Ansu Fati lo intentó con voluntad por la izquierda, Messi la pidió como de costumbre entrando desde la derecha y Griezmann volvió a ser Griezmann, gris y por momentos, desconectado del partido.
Así transcurría la primera parte, en la que se vio un Barça demasiado plano, falto de chispa y de ritmo: demasiados balones al pie y pocos al espacio, demasiado juego horizontal y muy pocos desmarques en ruptura. Enfrente, un Leganés crecido, dispuesto a pelear a muerte los puntos, cómodo con sus cinco defensas y con Eraso y Aitor intentado construir algún ataque al contragolpe.
La frescura de Ansu Fati y la voluntad de Junior fueron los único salvable del Barça en el primer acto: siempre enérgico, Ansu se resistió a contagiarse de la apatía del equipo. Intentó encarar una y otra vez, filtrándose por los pasillos interiores o pegado a la banda, fue un dolor de cabeza para la defensa del ‘Lega’.
Cuando ambos equipos pensaban ya en el descanso, fue Ansu -quién si no- el encargado de romper el partido. Recogió un balón muerto en la frontal del área, tras un par de rebotes en una jugada entre Junior y Messi, y conectó un disparo impecable, raso y cruzado, pegado al palo izquierdo de Cuéllar.
El gol dio un respiro al Barça, que se fue al vestuario con un suspiro de alivio y con mucho que corregir. Setién sorprendió en el arranque de la segunda parte, sustituyendo precisamente a Ansu para dar entrada a Suárez. El juvenil había sido el mejor del Barça de largo, pero su entrenador lo retiró del campo, cuestión de jerarquías de vestuario.
Poco después, Griezmann marcó tras un buen pase de Semedo, pero el VAR anuló la acción por fuera de juego del portugués. Fue otra mala noche para el francés.
El Barça dejó el partido encaminado en el ecuador de la segunda mitad, cuando Messi se internó en el área del Leganés rodeado de rivales. Sufrió una obstrucción que el árbitro castigó con un penalti, transformado por el propio argentino.
Con el 2-0, el Leganés amenazó con estirarse, pero el partido ya estaba demasiado cuesta arriba para el colista. El Barça aprovechó el panorama para refrescar a algunos indispensables -Busquets y Piqué salieron del campo- y dar entrada a otros meritorios, como Riqui Puig, que necesitó poco para demostrar su talento en la medular.
Corrieron los minutos hacia el final del partido en medio de una atonía general: sin público, el Camp Nou asistió a un espectáculo demasiado pobre, apenas adornado por algunos chispazos de los más jóvenes, sobre todo de Ansu: él representa la ilusión y la ambición que necesita el Barça si quiere seguir aspirando a revalidar la Liga y a reconquistar la Champions.
También de Riqui Puig, que agitó al equipo en los últimos minutos, cuando el partido se abrió. El Leganés tuvo un par de ocasiones para maquillar el resultado, el árbitro enseñó un buen puñado de tarjetas al Barça -cinco en los últimos cinco minutos- y el Barça se fue al vestuario pensando ya en el Sevilla, un rival más comprometido que el Leganés y que obligará a enseñar una versión mejorada.

FC Barcelona: Ter Stegen (2); Sergi Roberto (2) (Semedo (2), 54’) Piqué (3) (Umtiti (1), 73’), Lenglet (3), Junior (3); Rakitic (2), Sergio Busquets (2) (Arturo Vidal (2), 62’), Arthur (1) (Riqui Puig (2), 73’); Messi (3), Griezmann (2), Ansu Fati (3) (Luis Suárez (2), 54’)
CD Leganés: Cuéllar (1); Ruibal (2), Awaziem (2), Bustinza (2), Rodri Tarín (2), Jonathan Silva (3) (Kevin Rodríguez (2), 71’); Rubén Pérez (1), Roque Mesa (2) (Assalé (1), 46’), Recio (3) (Bryan Gil (s.c.), 86’), Eraso (2) (Amadou (2), 62’); Guerrero (2) (Guido Carrillo (2), 71’)
Goles: 1-0, Ansu Fati (42’); 2-0, Messi (penalti), 69’
Árbitro: Martínez Munuera (2), Comité Valenciano. Tarjetas a Bustinza (37’), Umtiti (83’), Riqui Puig (84’), Lenglet (84’), Junior Firpo (89’), Rakitic (90+2). Roja a Javier Aguirre (90+4)
Estadio: Camp Nou
/Fuente: Sport de Barcelona
Volvió el fútbol pero no nos engañemos: volvió a medias. Lo hemos echado muchísimo de menos. Tanto como vamos a añorar ahora a los aficionados, una pieza clave en este circo.
Lo intuíamos y un solo partido ha bastado para comprobarlo: el fútbol sin los aficionados llenando los estadios no es más que un triste sucedáneo, una fiesta interrumpida de madrugada por las quejas de la vecina, un quiero y no puedo, un sí pero no. Una cerveza sin alcohol y además tibia. Que no tengamos más remedio que aceptarlo no significa que no podamos decirlo. Es lo que hay, y bienvenido sea porque teníamos muchas ganas de volver a ver un partido en directo. Pero no es lo mismo.
Un Sevilla-Betis constituye uno de los mayores espectáculos futbolísticos que se pueden presenciar en vivo en todo el planeta. Si los derbis sevillanos gozan de esa merecida consideración no es tanto por la calidad de los futbolistas que lo disputan como por la incomparable pasión con que se viven en las gradas. Antes y durante los choques entre Sevilla y Betis o Betis y Sevilla del Pizjuán o del Villamarín los verdaderos protagonistas son los aficionados. Es el público el que consigue crear un ambiente que los transforma en partidos mágicos, no los jugadores.
Esta noche lo hemos visto con claridad. Sin ese colorido de las gradas, un Sevilla-Betis apenas se diferencia del Celta-Villarreal de mañana o del Real Sociedad-Osasuna del domingo. Es un buen partido de fútbol pero ya no es el deporte rey. Por mucho que LaLiga recurra a las tecnologías más vanguardistas para intentar recrear el sonido ambiente habitual y el público virtual, aquello se ve impostado, un artificio que chirría. Le sobra color y sonido pero le falta calor y alma.
LA IMPORTANCIA DE LOS AFICIONADOS
Y en realidad es bueno que sea así, porque de tanto escuchar y repetir el ‘leit-motiv’ de que el fútbol representa el 1,37% del PIB de este país y que da de comer a 185.000 personas se nos ha olvidado que quienes sostienen tan boyante negocio son precisamente los aficionados. Porque son ellos los que deciden acudir en masa a ver un partido de fútbol en vez de uno de voleibol. Pero también son ellos los que sufren unos precios disparatados en las entradas y en las camisetas de sus jugadores favoritos. Los que cada día ven más lejanos a sus ídolos, aislados en su burbuja. Los que aguantan los horarios incómodos en aras de la globalización. Y son ellos los que, cuando por culpa de una pandemia dejan de ir a los estadios, provocan que el 1,37% del PIB se reduzca a la mitad y los clubes tengan que realizar ERTES a sus empleados y disminuyan momentáneamente las fortunas que pagan a sus estrellas. Conviene no olvidarlo. Y de paso cuidarles un poco más cuando regresen
/Marca
También ofreció el Wanda Metropolitano a Real Madrid.
El presidente de Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, sugirió que su equipo sea proclamado monarca de la Liga de Campeones en el eventual caso que el torneo sea suspendido durante la presente temporada.
«Debemos prestar atención al caso hipotético que la Liga de Campeones no sea jugada por el coronavirus… en ese caso, los campeones son los que vencieron a los campeones«, indicó el dirigente «colchonero».
Atlético de Madrid eliminó a Liverpool antes del receso del campeonato, con una soberbia victoria en octavos de final.
Además, el presidente del cuadro español dijo que están dispuestos a facilitar el Estadio Wanda Metropolitano a sus clásicos rivales de Real Madrid si es que el fútbol español vuelve con público
/AlAireLibre
“Bam Bam”, la figura indiscutida de esa noche, fue calificado así por Marca.
Aleñá, Todibo, Rafinha y Wague son los que pueden marcharse antes del 30 de junio con el objetivo de los 124 millones de beneficios en traspasos: faltan 70
Entramos en la cuenta atrás del ejercicio económico y el Barça, que presupuestariamente fijó la exigencia de obtener 124 millones de beneficios en traspasos, está a 70 millones del objetivo. Le quedan 30 días y, lógicamente, el tiempo ya es oro.
Extraoficialmente se ha dejado entrever que esta misma semana podría haber novedades pero, desde luego, no se espera nada espectacular, definitivo, como podría ser el traspaso de Coutinho, que arreglaría las cuentas. Si hay algo, será menos trascendente.
¿Qué puede ser? En principio debemos suponer que en las primeras operaciones no estará incluido, y si lo está no lo sabremos, ninguno de los futbolistas que tienen que luchar por Liga y Champions los dos meses y medio que aún quedan de la temporada más atípica de todos los tiempos, Deberíamos pensar, por tanto, en los cedidos.
Entendiendo que Coutinho saldrá cuando la necesidad apriete más a los clubss Premier que le quieren que al propio Barça, los nombres que estarían en la rampa de salida, además del seguro traspaso de Cucurella al Getafe, serían Aleñá, Todibo, Rafinha, Wague y tal vez Emerson, que de momento sigue en el Betis , si se concretase la oferta del Leverkusen.
Florentino Pérez escribió una carta a los socios y abonados del club, donde revela los planes a seguir durante la pandemia y avisa del cambio de sede para los duelos de local.
Mientras los clubes siguen trabajando de cara al regreso de La Liga, la directiva del Real Madrid se prepara para los encuentros que quedan de aquí al final del torneo. Este lunes la directiva anunció que el elenco merengue no hará de local en el Santiago Bernabéu.