Finaliza el 2020 y comienzan los recuentos. A partir de esto el sitio deportivo Goal elaboró una lista con los peores refuerzos del año que ya finaliza, apareciendo entre ellos dos chilenos: Arturo Vidal y Fabián Orellana.
Respecto al volante que llegó como fichaje al Inter de Milán tras expresa solicitud de su entrenador, argumentan: «El chileno llegó con ganas de olvidar su salida del Barcelona. Sin embargo, a pesar de ser habitual en el once de Conte (14 partidos), el chileno no ha mostrado por el momento el nivel que ha mostrado en Múnich o Turín».
En tanto sobre Fabián Orellana, sostienen: «Uno de los veteranos de LaLiga cambió en verano Eibar por Valladolid con la esperanza de darle un salto de calidad a los de Sergio».
«A pesar de esto, Orellana ha alternado la titularidad con el banquillo. Solo 2 goles en 11 partidos le complica la situación al delantero, uno de los más experimentados», agregan.
Fuente: 24 horas
Empezaba el Barça su partido en Valladolid con una losa insólita, la de ser el peor equipo de Primera fuera de casa, y con el reto inaplazable de reencontrarse con la victoria.
Lo hizo en un partido más que solvente, marcado desde el arranque por la mano de Koeman, que revolucionó la alineación: tres centrales (Mingueza, Araujo y Lenglet), los laterales habituales, Pjanic, De Jong y Pedri en la medular y solo dos delanteros natos, Messi y Braithwaite. Fue una especie de 3-5-2 flexible, con Coutinho y Griezmann en el banquillo, por cierto. Fue una apuesta ganadora.
Fruto de los cambios o de la pura necesidad, el Barça dio un paso adelante: con los laterales más largos, ocupó el campo contrario y juntó líneas, pero está lejos de ser un equipo brillante.
Amenazaba el Barça con quedarse a medias en su plan de partido cuando abrió el marcador. Gracias a un central, cómo no: fue Lenglet, que remató de cabeza un buen centro de Messi al área pequeña del Valladolid. Últimamente, en el Barça, marcan más goles los centrales que los delanteros: cosas de este Barça tan singular.
El gol alivió la tensión del Barça, más necesitado que nunca de resultados, a falta de mejorar su juego. El mensaje que emitían los jugadores de Koeman en el césped del Zorrilla era claro: solventar el trámite, embolsarse los tres puntos y descansar unos días por Navidad.
El partido retrató la importancia de Pedri. Por si había dudas: el canario ya es un jugador fundamental en el Barça de Koeman. Nadie como él para moverse entre líneas, activar a sus compañeros y hacer circular el balón. Es el futbolista más ambicioso de la plantilla. Tiene criterio, apenas se equivoca y lee el juego como un veterano. Y combina a la perfección con Messi: una joya.
A la media hora, el Barça ya supo que el partido sería suyo: marcó de nuevo Braithwaite, tras una excelente acción colectiva del equipo, con Messi filtrando un balón a Dest, que se la puso en boca de gol al danés. Ahí, Braithwaite no suele fallar.
Fue el premio a la solidez del Barça, que cuajó una primera parte solvente: enfrente, el Valladolid se hizo pequeño. No tuvo empuje ni consistencia para poner a prueba a Ter Stegen, que disfrutó de sus minutos más tranquilos de la temporada.
En la reanudación, el Barça conservó el resultado, pero lo adornó con un gol fabricado por dos gourmets. Merodeaba el Barça por las inmediaciones del área de Masip cuando Pedri tuvo la genialidad de ver el desmarque en ruptura de Messi. Y le regaló un maravilloso pase de tacón que Messi no desaprovechó. El 0-3 fue un golazo.
Ahí murieron todas las esperanzas del Valladolid. Con 20 minutos por delante, el Barça jugó liberado de los peligros del marcador y Koeman movió el marcador: entraron Umtiti, Junior y Busquets, pero el dibujo no cambió.
Apenas un minuto después, Ter Stegen apareció con una mano extraordinaria ante un remate de Orellana. Apretó el Valladolid en busca del gol del honor, pero el partido no dio más de sí, aunque Umtiti estuvo cerca de regalar otra pifia cómica en defensa. La cosa no pasó a mayores, pero el defensa francés no está para grandes partidos.
Ya en el descuento, Messi estuvo a punto de firmar el cuarto, pero su remate se estrelló en el palo derecho de Masip.
Se trataba de ganar, por fin, lejos del Camp Nou, casi tres meses después. Seguirá abierto el debate sobre el sistema pero con victorias, los debates son más agradables. A la espera del Eibar, que visita el Camp Nou el 29 de diciembre, el Barça vivirá una Navidad tranquila.
/Sport
Derrota del Real Betis en su visita al Granada CF en el encuentro de la 14ª jornada de LaLiga Santander por 2 a 0, con los goles de Roberto Soldado para los rojiblancos.
El conjunto de Diego Martínez se puso con los dos goles de ventaja en el minuto 20 de juego y a partir de ahí, con un rival que con el paso de los minutos se fue metiendo poco a poco más en su área, el partido fue del Betis. Fue en ese momento en el que apareció la solidez del conjunto granadinista para cerrar el partido y llevarse los tres puntos.
Otra vez comenzó un partido demasiado pronto en contra para el Betis. Y eso que si en el minuto 7 Sanabria hubiera acertado de cabeza a un buen centro de Miranda desde la izquierda, puede que el inicio de la película hubiera cambiado. Pero no. Otra vez igual.
Y ya van unas cuantas. Un balón llovido sobre el área del Betis fue despejado defectuosamente por los defensores verdiblancos y la pelota le llegó en segunda jugada a Luis Suárez. El colombiano, cuando iba a rematar, fue trabado por detrás por Guido Rodríguez y el colegiado Sánchez Martínez no dudó en señalar penalti. El VAR no le corrigió y Soldado en el lanzamiento mandó la pelota a la escuadra. Joel Robles no pudo hacer nada para detener la pena máxima.
Pero el golpetazo iba a ser peor. Seis minutos después, en el 20. Después de que Germán le quitara a Sanabria una pelota de espaldas a ras de césped, el esférico le llegó a Milla, que tocó para Soldado y éste abrió el balón muy rápido para montar el contragolpe para Suárez. El colombiano avanzó unos metros con el balón y centró para la entrada de Machís en el otro lado. Bartra llegó a despejar la pelota como pudo, pero dejó el esférico muy corto y Soldado aprovechó para llegar en segunda línea y batir por bajo a Joel Robles. Bartra no llegó a intentar despejar bajo palos.
Fue un sí, pero no, un quiero y no puedo. El Barça ofreció una buena imagen ante un Valencia que vino buscando puntuar y se fue con premio. A los blaugrana, que pusieron ganas, actitud y energía en todas sus acciones, les faltó acierto. Cada tropiezo les aleja un poquito más de LaLiga.
Alfred Schreuder, segundo de Koeman, dijo en la previa que De Jong no era titular porque tiene unas molestias, seguramente fruto de la exigencia del calendario. El centrocampista, por esa razón, fue el único cambio de un once al que Ronald quería dar continuidad respecto al que superó a la Real Sociedad. El resto, los mismos.Con distinto rival y propuesta enfrente, que lo suele cambiar todo.
Así fue porque al Barça, desde el primer minuto, se le atragantó la defensa poblada presentada por Javi Gracia. El balón se lo quedaron los blaugrana en propiedad, pero por mucho que movían, tocaban, se buscaban, hablaban y combinaban, nada de nada. Dest entraba por la derecha una y otra vez y Alba por la izquierda. Sus centros se perdían en un bosque de piernas y vuelta a empezar.
Coutinho, Messi y Pedri buscaban borrar líneas goma en mano, pero aquello estaba pintado con boli de los que manchan a conciencia. ce que cueste. Leo y Philippe optaron por intentarlo con disparos lejanos. Nada. El plan che apareció en forma de tablas de Moisés y se hizo ley cuando Diakhaby entró solo para rematar un córner servido por Carlos Soler. El central aprovechó una desconexión defensiva grave para batir a Ter Stegen, que había salvado al equipo en la jugada previa al servicio de esquina rechazando un disparo del propio Soler desde la frontal. El césped del Camp Nou se hizo cuesta arriba y había que armarse con arneses, cuerdas y mosquetones para iniciar la escalada. Otra vez. Como ante la Real Sociedad, pero ante un muro más vertical, mucho menos agradecido que el donostiarra.
Pedri lideró una contra y se la puso a Griezmann, que disparó flojo con la derecha. El Valencia estuvo a punto de hacerse Everest con un disparo de Maxi Gómez que salvó, otra vez, Ter Stegen. Ya en el descuento, una de las pocas llegadas claras la detuvo Gayá haciendo penalti sobre Griezmann. Hernández Hernández le mostró la roja y el VARcambió el color por el amarillo. Messi erró ante Jaume Doménech, pero el rechace lo puso de nuevo en el área pequeña Alba y Messi, de cabeza, no falló. Todo se decidiría en la segunda mitad.
De Jong salió por Busquets y el dibujo fue el mismo. La primera fue del Valencia, que tampoco varió el plan. Guedes se la puso en el punto de penalti a Cheryshev, que remató fatal fuera. Nada iba a ser fácil, pero esta nueva versión del Barça que empieza a sacar la cabeza tiene alma. Araujo, de forma acrobática, resolvió un balón muerto en el área para avanzar a los de Koeman. El uruguayo solo hace que crecer.
Las urgencias, ahora, vestían de blanco. Y el partido se puso algo más cómodo para los blaugrana. Messi se la puso a Braithwaite y Doménech le sacó su remate de cabeza. Los che buscaron adelantar líneas, pero fue un espejismo. El Barça iba en busca del tercero. A punto estuvo Griezmann tras una jugada de ‘highlights’ de Braithwaite, espléndido en la presión, la recuperación y la creación.
Pero en este equipo nada es fácil. Una llegada de Gayá por la izquierda la remató Maxi Gómez adelantándose a Mingueza. Vuelta a empezar. El central, picado, probó desde muy lejos y tras sortear rivales a Doménech. Por orgullo no va a ser. Lo intentó Coutinho y también se encontró con Jaume, un gigante. Lo probó Pedri… Si el fútbol es actitud, la mejora es evidente. Messi provocó una falta y la echó fuera. La búsqueda es constante, pero cuesta demasiado. Tampoco ayudó Koeman sacando jugadores ofensivos y metiendo defensivos. Un punto y gracias.
/Sport
Ganó 0-2 el Real Betis al UCAM Murcia en el encuentro de la primera ronda de la Copa del Rey y los verdiblancos estarán este viernes en el sorteo de la segunda eliminatoria, que se celebrará este viernes en Madrid. Los goles de Martín Montoya y Guido Rodríguez mostraron la superior calidad de los heliopolitanos sobre el terreno de juego, aunque en el primer tiempo sufrieron demasiadas ocasiones de gol del equipo murciano.
La primera parte del Betis fue irregular. Claro que tuvo el control de la pelota. El rival, de inferior categoría, no dudó en darle el balón. Pero cuando los hombres de Pellegrini llegaban al área no había demasiada lucidez y acierto en el pase en los últimos metros y les costó un mundo encontrar los huecos necesarios para poder crear peligro ante la portería de Unai Agirre. Porque Salmerón parapetó a su equipo con una defensa con tres centrales y un pivote defensivo y dos laterales carrileros que se cerraban bien en labores defensivas y salían con velocidad al ataque con insistencia. Aún así tampoco fue demasiado vertical el coverdiblanco en labores de ataque. Y en defensa tuvo los problemas de siempre. O peores, porque esta vez enfrente había un equipo de categoría menor. Sobre todo, cada vez que el UCAM cruzaba con velocidad la línea divisoria de ambos terrenos de juego.
Porque fue el UCAM el que tuvo más y mejores ocasiones en el área de Claudio Bravo, que volvía al once y salvó a su equipo en un par de ocasiones. La primera, pronto, en el minuto 7. Víctor Ruiz cometió un grave error en la salida de balón del Betis desde atrás y le dejó la pelota a Eneko. El delantero local avanzó con la pelota, dejó en el sitio a Mandi y se puso de gol ante el meta chileno, quien realizó una buena intervención para evitar el 1-0 a disparo del atacante local. Después de un lanzamiento cruzado de Guardado que se fue lamiendo el palo izquierdo de la portería local y un tiro de volea de Carvalho a la salida de un córner, llegó quizás la mejor ocasión para los locales. E el minuto 24, Eneko controló un centro de Admonio dentro del área y dejó la pelota atrás para que Tropi realizara un seco disparo que superó a Bravo. La pelota se fue a un palo, paseó por encima de la línea de gol, tocó el otro palo y en segunda instancia atrapó el balón el meta del Betis. En el 32, otro tiro de Carvalho, esta vez con mejor intención, que fue a las manos del portero. En el minuto 38, un balón jugado en largo por el cuadro local Mandi lo dejó pasar y Eneko controló el balón y avanzó para ponerse de gol ante Bravo. El tiro lo despejó el meta bético y el rechace le llegó a Xemi dentro del área pero remató muy mal por encima de la portería.
Se salvó el Betis justo antes de que, después de unos minutos en los que no pasó mucho sobre el terreno de juego, llegara el 0 a 1 al marcador. Fue en el minuto 43. Joaquín recibió el balón dentro del área tras una larga jugada. Le taparon un par de jugadores rivales y se cambió el balón de pie dos o tres veces. En el último toque, el capitán bético logró ganar la línea de fondo y, en la salida del portero, puso un centro al segundo palo donde estaba Montoya. El catalán, sin dejarla botar, empalmó una volea con su pierna derecha cruzada, que se coló en el fondo de la portería de Unai Agirre. Era un premio quizás inmerecido, pero que para el Betis era oro puro al empezar a encarrilar la eliminatoria antes del descanso.
En el segundo tiempo, Pellegrini hizo dos cambios de salida. Guido Rodríguez y Loren entraron al campo por William Carvalho y Sanabria. Y la entrada del argentino fue clave. Hizo la raya por dentro y cerró definitivamente al Betis por el centro. Además, con una variante táctica, los laterales verdiblancos, Montoya y Miranda, no subían tanto y cerraban un poco más atrás. El Betis salió mucho mejor en los segundos cuarenta y cinco minutos. Con el balón y sin el balón. De hecho, los jugadores locales dejaron de tener tantas llegadas peligrosas como en el primer tiempo y el Betis estuvo más tranquilo.
Apostó por cerrar la eliminatoria el entrenador verdiblanco y dio entrada al partido a Fekir. Y el francés, a los pocos minutos de pisar el verde, centró un saque de esquina que Guido Rodríguez, que completó una gran segunda parte, cabeceó a gol. Era el 0-2 y el minuto 74 del encuentro.
Pasa el Betis la eliminatoria sin sobresaltos, tras una buena primera parte del conjunto murciano. Pero la calidad verdiblanca terminó de decantar la balanza para colocar el nombre del Real Betis Balompié en el bombo del sorteo de la segunda eliminatoria de la Copa del Rey que se celebrará mañana viernes en Madrid.
/Fuente:ABC de Sevilla
No es fácil, para quien está acostumbrado a jugar con el aliento de la grada, saltar al césped y enchufarse. De ahí, seguramente, tanta irregularidad. Para todos. Ayer tocaba fiesta porque, desde el primer minuto, el Barça se puso la chaqueta guapa, los pantalones molones y la colonia del sábado, aunque fuera miércoles. “Hoy triunfamos”, se dijeron unos a otros.
Y así llegaron a la pista de baile, con Pedri en modo Travolta, girándose sobre sí mismo e invitando a unirse al resto. De Jong miraba desde la barra hasta que dijo “¡venga, va!”. Leo marcaba el ritmo porque a él le gusta sentirse importante y Braithwaite, que suele ser tímido, sintió el ‘Satuday Night Fever’ en las venas. Y, pese a todo, acabar la noche bien no solo depende de cómo te muevas.
Porque el Barça arrancó conciso, rápido, enérgico, voluntarioso y, sobre todo, anímicamente festivo. La Real Sociedad, el líder, iba haciendo la cobra cómo podía, tratando de no ser presa fácil. Griezmann lo probó dos veces sin suerte y Messi, que se encontró solo en una contra, con sus compañeros saliendo a fumar, no pudo acabar el trabajo.
El golpe llegó casi a la media hora, cuando los donostiarras sirvieron un córner que Portu acabó transformando en una asistencia para Willian José. Fácil, fácil. Y qué difícil saber que lo estás bordando y ver cómo nada sale.
Visita a la barra a recargar fuerzas y ‘palante’ que la noche es larga. Messi caracoleó en el área tantas veces que se hizo invisible. Centró para Griezmann, el francés para Alba y, de derechas, a la red. Pocos goles tan merecidos como ese. Luego Messi y Pedri, qué delicia de futbolista, se la pusieron a Braithwaite, que disparó alto, solo ante Remiro. El danés corrigió su error poniéndosela a De Jong. Sánchez Martínez lo anuló por fuera de juego, cosa rara porque normalmente se deja seguir y es el VAR quién decide. En este caso se anuló preventivamente y fue el VAR quién dijo que era gol. Y así todo. La noche pintaba bien incluso en eso…
Griezmann arrancó la segunda mitad en modo fallón. Un balón desde la izquierda a metro de la línea de gol lo convirtió en un pase a Remiro. Luego volvió a quedarse solo y el meta envió a córner. Las sensaciones, eso sí, eran las mismas: el objetivo era chapar el Camp Nou con los deberes hechos.
La Real Sociedad, consciente de que se le iba el liderato, apretó los dientes. Empezó a merodear el área de Ter Stegen, hasta entonces acurrucado en un rincón sin mediar palabra. Metafóricamente hablando, porque no calló en todo el encuentro, ahora que se escucha todo. Isak, que había entrado hace poco, provocó una de las jugadas del partido.
Pedri, tímido hasta que se deja ir, corrió metros y metros para evitar, golpazo en el poste incluido, el gol del donostiarra, que se quedaba solo ante Ter Stegen. El golpe obligó a Koeman a dar entrada a Pjanic, pero valió la pena. Marc-André, cuyas labores no había necesitado el Barça, pidió su momento. Se arremangó, se peinó y evitó un gol cantado, cantadísimo, de Isak. «La última la pago yo», gritó el alemán.
/Escrito por Iván San Antonio para Sport de España
El arquero nacional podrá ser opción en el Betis cuando visiten al Granada por La Liga de España
Tras más de dos semanas alejado de las canchas, Claudio Bravo retornó a los entrenamientos con el Real Betis de Manuel Pellegrini, luego de superar las molestias musculares que lo quejaban.
En conferencia de prensa, el “Ingeniero” anunció que el arquero de La Roja ya está disponible para ser convocado en el partido frente al Granada, y aseguró que lo más importante es poder quedarse con el triunfo. “Claudio Bravo ya está en condiciones de ser citado. Vamos a verlo bien. Todos sabemos lo que Claudio le puede dar al equipo“, señaló.
“Joel (Robles) por suerte también ha hecho buenas presentaciones, así que esas cosas, más que un problema, son una solución, en que tengamos que decidir entre dos buenos arqueros para el partido. Lo más importante es que estemos todos concentrados en sacar el partido adelante con los que uno estima que deben comenzar”, afirmó el entrenador nacional.
El Real Betis deberá visitar al Granada este domingo desde las 12:15 horas, en un duelo por la decimocuarta fecha de La Liga en España.
/ADN
El golpe inicial dejó tocado al Betis. El Villarreal se hizo con el mando en el centro del campo. Guido Rodríguez trataba de robar algún balón mientras que William Carvalho seguía más fuera que dentro del partido. Guardado, unos metros por delante de Álex Moreno, igual que pasó en Pamplona, se acercó al banquillo para hablar con Pellegrini y tratar de encontrar alguna solución. Cuando el Villarreal atacaba con varios efectivos y el Betis lograba robar en su propia área quedaba espacio disponible en el césped. Pero en el intercambio no fueron capaces los de Heliópolis de sacar provecho. El balance ofensivo en los primeros 45 minutos dejó algunos remates flojos de Fekir y un centro del propio internacional francés con el que Aitor Ruibal puso a prueba a Sergio Asenjo.
Llegó el descanso y el tiempo de los primeros cambios en el Betis. Pellegrini modificó completamente la banda izquierda. Miranda y Tello al campo en lugar de Álex Moreno y Guardado. Se había adelantado el Villarreal en un saque de esquina y empataron los verdiblancos tras una falta. William Carvalho puso un centro, Pau despejó al centro y Aitor Rubial, sin dejar caer el balón y desde fuera del área, hizo el gol de la igualada.
Nuevo escenario. Tomaba aire el Betis. El Villarreal parecía que subía un poco la intensidad aunque sin generar ocasiones de verdadero peligro. Antes de que Tello y Aitor Ruibal cambiaran sus posiciones en las bandas, una llegada del primero por la izquierda casi acaba en la portería tras una serie de rebotes en Sanabria, Pau y Asenjo. Las acciones de estrategia seguían amenazando el área verdiblanca. Gerard remató flojo de cabeza tras pase de Parejo y poco después fue Fekir el que lo intentó sin crear verdaderos problemas a Asenjo. Guido jugó la última media hora con una amarilla a cuestas. Pellegrini quitó a Borja Iglesias, que apenas tocó el balón, para dar entrada a Sanabria. Ninguno de los dos delanteros remató entre los tres palos. Salió Joaquín en el tramo final pero el capitán apenas pudo crear peligro ofensivo. Lo intentó el Betis hasta el final aunque nunca llegó a dar la sensación con ocasiones claras de poder ir más allá de la igualada definitiva.
/Fuente:ABC de Sevilla
El Real Madrid coronó su vía crucis de tres partidos, a cual más exigente, como lo hacen los grandes, con una victoria incontestable y de prestigio. En el derbi, ante un líder que no había perdido un solo partido y había encajado sólo dos tantos hasta la fecha. Los blancos fueron un reloj de precisión frente a un Atlético irreconocible, que exigió poco. Por cansancio o por lo que fuera. Sólo ofreció signos de orgullo al final, con Kondogbia en un verde donde ya no estaban ni Joao Félix ni Suárez, ambos enfadados con los cambios.
Poco se pareció el Atlético que compareció en el Di Stéfano al equipo dominador que llegaba como invicto. Con tres centrales y Carrasco como carrilero zurdo, los rojiblancos no encontraron el hilo del derbi hasta bien avanzada la función, ya en desventaja. En ese sector, la banda derecha, fue donde el Real Madrid labró su superioridad , con Carvajal como lateral y Lucas por delante. O sea, piernas y pulmones para regalar. Desde esa zona partió el robo que cayó a Benzema, escorado en el área. El francés lo transformó en un zurdazo de gol. Lo evitó Oblak con su guante de siete leguas, desviando el disparo sobre el palo. Poco pudo hacer el esloveno en el córner del cuarto de hora que botó Kroos y convirtió, sin discusión, Casemiro junto al palo. Herrera, en la marca, resbaló en el lance, como ocurrió durante todo el primer acto.
Zidane aplicó la lógica con su once. Mantuvo a Lucas, ganado a pulso en ausencia de Carva, y repitió con el centro del campo que sacó al equipo del atolladero en las dos finales anteriores. Kroos y Modric disfrutaron como enanos con los espacios concedidos por el Atlético. El croata apareció siempre donde convenía, dando apoyos y rebasando líneas, mientras el alemán brilló al toque, agilizando la salida.
El Atlético no dio señales de vida hasta que apareció Joao Félix y el Cholo cambió el dibujo. Archivó los tres centrales y colocó a Hermoso de lateral. El ‘7’ rojiblanco se retrasó para desatascar el juego. Lo hizo, arrancando incluso la amarilla a Casemiro. Muy lejos, en todo caso, del área rival, con Suárez inactivo. Tuvo un par de opciones de ataque más el Madrid, sin mucha precisión, antes de la pausa que usó Simeone para dar la vuelta a su equipo. Hasta tres cambios introdujo el técnico: Lodi, Lemar y Correa al verde, por Felipe, Herrera y Carrasco. Cambió algo el paso rojiblanco, trasladando la bola a campo madridista.
Lo que es el fútbol. En su primera llegada clara, el Atlético pudo empatar. Marcos Llorente, que conocía bien el terreno que pisaba, apareció como interior diestro y puso un balón en área chica para empujarla. No acertó a desviar Varane, forzado, y Lemar, cómodo, remató al lateral de la red. Y como esas ocasiones no se perdonan, el Atlético lo pagó con intereses. Un error de Lodi obligó a Correa a interceptar a Kroos cuando iba a anotar. Crecía el Madrid y la respuesta del Cholo fue desconcertante, retirando a Joao Félix. Con marcador en contra. Por Saúl. Es de suponer que para dar más vuelo a Llorente, pero restando talento y desequilibrio. El portugués se marchó endemoniado.
No hubo opción a comprobar las intenciones del técnico rojiblanco. Un ataque blanco llegó escupido a zona de rechace para Carvajal, que controló y reventó la bola desde muy lejos. La volea se estrelló contra el palo, salió hacia el campo pero entró después de rebotar en la espalda de Oblak. No quería. Como el 90% de los tantos en propia meta. Sin él, no habría sido gol.
El 2-0 remató el derbi, muchísimo menos disputado de lo que se esperaba. El factor Champions igualó el desgaste, pero fue el Madrid quien mejor gestionó el esfuerzo. Apretó en los momentos exactos para endosar al Atlético tantos goles como había recibido en todas las jornadas anteriores. Zidane aplazó los cambios hasta el tramo final y reservó a Carvajal, recién reaparecido. También reemplazó a un discreto Vinícius. Simeone agotó cambios con Kondogbia, que sí asentó la medular. El tramo final fue rojiblanco, con un cabezazo de Saúl a quemarropa, bien servido por Lodi, que encontró la respuesta sobresaliente de Courtois. Le probaron poquísimo, pero con exigencia. El belga siempre responde.
Total, que el campeón sacó el orgullo en situación agónica para devolver la estabilidad a su entrenador y rescatar la emoción por la Liga. Simeone tiene razón al argumentar que es demasiado pronto para sentencias. Sigue líder, aunque el derbi le despoja de su coraza de invicto. Mérito de un gran Madrid, que aún tiene la asignatura pendiente de la regularidad. El examen empieza el martes.
/Escrito por José María Rodríguez para Marca de España
Aunque no haya mejor modo para acelerar el desgaste de un proyecto que destruir al líder del mismo, deberían mostrar menos impaciencia los que prefieren un Atlético sin Simeone y hacen causa por ello. En realidad lo suyo es eso que los modernos llaman un ‘win-win’: cuestión de perseverancia, porque terminarán saliéndose con la suya. No se sabe si mañana o dentro de unos años, pero con la suya. En ese sentido, y por pura lógica, cada día más es un día menos. Luego vendrá lo de colocar a unos (los suyos) y prescindir de otros, pero antes hay que dar el primer paso.
El sistema no digiere bien la estabilidad: entre darte por favorito y pontificar que ya no sirves ni como aspirante apenas pasan 90 minutos. El Atlético ha jugado en pocas semanas los dos partidos que lo ponen en el escaparate, ya verán como contra el Elche no se sacan tantas conclusiones, y de uno salió campeón de todo (salvo que lo estropeara El Cholo, claro) y del otro candidato a nada (por haberlo estropeado El Cholo, claro).
Resulta extremadamente complicado escribir sobre ciertas cuestiones, o al menos al que aquí lo hace se lo parece, porque hay quien todo se lo lleva a lo personal, pero para valorar el trato que recibe el entrenador del Atlético a día de hoy, que diría el otro, es necesario atender con cierta asepsia a que los periodistas más críticos con su figura han encontrado a raíz de significarse como tales nuevos y potentes altavoces y a que algún comentarista conocido habitualmente por sus posiciones cercanas al club también se ha vuelto extremadamente exigente respecto al banquillo.
Son hechos, pidiendo perdón una vez más a quien pueda (o deba) ofenderse.
El míster rojiblanco, sin embargo, cuenta todavía con el apoyo de Miguel Ángel Gil. Hasta 2022… y más allá. Y lo que vale ahí para el técnico vale también para su preparador físico o para el director deportivo. Los cuatro siguen prefiriendo todos juntos, aunque se escriba separado, a separados, aunque se escriba todo junto.
Simeone llegó a Valdebebas líder de la Liga y clasificado para los octavos de final de la Champions (segundo de grupo por detrás del vigente campeón). Tiene razón también, por cierto, en eso de que no puede tomarse como normal lo de meterse entre los 16 mejores de la competición más importante del continente. Por mucho que la leyenda nos guste más que la historia, los números están ahí, machacones: lo que él ha conseguido siete veces en ocho años (y ganó la Europa League la única vez que no lo consiguió), entre todos los demás lo habían conseguido otras siete… en más de 50. Es cierto que ahora es más fácil clasificarse para jugarla, no tanta avanzar una vez en ella.

Existía cierto consenso en que el equipo estaba jugando mejor, más allá de que muchos sigan sin entender que no es lo mismo jugar bonito que jugar bien. Pero resulta que apenas se había reforzado, cuenten lo que cuenten los profetas. Tuvo que irse Morata para que llegara Luis Suárez (cuyo estado físico ya está viendo todo aquél que quiera mirar), llegaron Torreira y Kondogbia (hasta ahora suplentes) por que se había ido Thomas. Así que quizás la clave de esa mejoría pase por la evolución en su segunda temporada con la rojiblanca de los Hermoso, Llorente o Joao Félix o por el cambio de dibujo para jugar con tres centrales y dos carrileros. En ambas cuestiones, con perdón, algo habrá tenido que ver El Cholo.
Simeone, en fin, sale de Valdebebas colíder (con dos partidos menos que su compañero de viaje en lo que a puntos respecta), después de caer ante un rival que, además de ganar la última Liga, tiene mejor plantilla que el Atlético hasta el punto de ganarlo sin Odegaard o Hazard. Conviene dejarlo claro, porque casi todos los que hoy ensalzan a los futbolistas blancos son también los que hace apenas diez días les faltaban al respeto. Como se lo faltan a Real Sociedad, Villarreal o Sevilla, equipos de los que se prescinde a pesar de que vienen compitiendo una Liga que apenas llega a su primer tercio. Mientras no se demuestre lo contrario, en fin, lo mismo acabas primero que sexto.
A todo esto El Cholo, que tomó el sábado desde el banquillo decisiones que no nos gustaron desde el sofá a los invictos (magnífica definición de Passarella: nunca perdemos), sigue siendo el entrenador que ha ganado a su eterno rival en cinco competiciones oficiales distintas. Que al final parecerá que al Madrid le gana todo el mundo y a todas horas. Alguna de las derrotas resultó extremadamente dolorosa, cierto, pero eso fue porque en juego había un botín con el que ningún hincha rojiblanco hubiera soñado hasta que apareció Diego Pablo. Desde 1974, la excepción para esa regla, ha pasado casi medio siglo.
La exigencia es razonable… pero no hasta el punto de que gane tanta gente cuando pierde Simeone.
P.D. (I): Lo peor no es que el muchacho se enfade, lo peor es que su entorno descuelga el teléfono con la agenda abierta por la página de los medios de comunicación. Hubiera estado fenomenal que Joao pusiera en los duelos divididos o en la presión a la salida del rival la misma intensidad que puso a la colección de gestos posterior, porque uno de los problemas que tiene es que ha heredado el 7 de un tipo sobre el que ahora está prohibido hablar bien, pero que además de tener talento y gol, como él, se dejaba la vida sobre el campo, a diferencia de él.
P.D. (II): Es de suponer que el desastre de Atlético B y Atlético femenino esta temporada también será cosa de Simeone…
P.D. (III): Enhorabuena y gracias si ha llegado hasta aquí. Tremenda turra…
/Escrito por Alberto R.Barbero para Marca de España
